viernes, septiembre 05, 2014

Rius (¡y dibujitos!) para principiantes


El Museo del Estanquillo es una de esas joyitas que uno encuentra en el Centro Histórico cuando pasea sobre el Corredor Peatonal Madero. Ubicado en la esquina con Isabel la Católica, alberga una enorme colección artística e histórica perteneciente al señorón Carlos Monsiváis, escritor y periodista sumamente chingón que nos dejó hace unos cuatro años. Ahorita trae una exposición temporal sobre los primeros trabajos de Eduardo Del Río a.k.a. Rius: tiras cómicas, cartones, bocetos, incluso alguno que otro trabajo que se sale de la línea que maneja normalmente este infaltable en la cultura popular mexicana y sorprende gratamente. Topen una probadita de lo que verán:


El resto de las fotos (que no son muchas, porque prácticamente toda la colección está enmarcada y el reflejo del vidrio no permite buenas tomas) lo pueden encontrar acá.


Además de la ya mencionada colección referente a Rius, está la exposición ¡Así somos! Andrés Audiffred y su México, que muestra -con monitos también- algunos de esos rasgos que, para bien o para mal, definen al mexicano. Y por si no era suficiente, el museo tiene talleres los fines de semana totalmente gratuitos para que chicos y grandes se diviertan. No sé si sean los mismos cada ocho días, pero el otro día a Hilda le llamó la atención, entramos y nos pusieron a dibujar. Estuvo padre porque hace muchos, ¡pero neta muchos! años que no dibujaba, además de que perdimos la edad y nos convertimos en niños rayando cuadritos de cartulina primero con crayolas, hasta llenarlos totalmente. Así quedó el mío, dice Hilda que sin querer hice una cara:




Después había que cubrir nuestros dibujos con pintura acrílica y dejar que secara (aunque en esa parte volvimos a ser adultos correteados por el reloj y ahí estábamos en chinga soplándoles a los cartoncitos y abanicando con ellos) para luego rayar la pintura usando una gubia y darle el diseño de nuestra preferencia. Como a mi mujer le encantan los gatos, le hice este intento de fiera excesivamente colmilluda:




Y ella me recordó que, por pesado que sea mi día, al terminarlo siempre habrá algo bonito esperando por mi:




Ya, después del interludio cursi, retomemos: el taller es la onda porque sirve para muchas cosas; desde para un ratito de esparcimiento que te hace olvidar el bullicio de allá afuera, hasta como terapia ocupacional (se me antojó incluso agarrar la pintura como hobbie, para contrarrestar la explosividad de mi carácter), pasando por el detalle de que es grato ver a familias compartiendo esos momentos. Teníamos enfrente a una pareja; él tenía unos 23 años, y ella quizá 20 o 21. Llevaron a su hijito de no más de 5, y entre los tres se divertían mucho coloreando y después eligiendo los diseños que harían. Me dio mucho gusto ver que las parejas jóvenes, los nuevos padres, hagan a un lado la estúpida costumbre de dejar al niño frente a la tele o a una consola y no solo fomenten en él el gusto por el arte, sino que además se integren a la actividad y fortalezcan sus lazos. Así que si tienen hijos, sobrinos, nietos o una novia a la que le guste andar curioseando por ahí y cuentan con unas horas libres, no dejen de ir; recuerden que los talleres abren el fin de semana, y la exposición de Rius estará hasta mediados de octubre.




Now Playing: Creep - Stone Temple Pilots


Saludos Enfermos.


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