miércoles, octubre 29, 2014

Insomnio


Hace mucho que todo está sumido en el sueño. La única que no duerme es la joven esposa de Chernomordik, el boticario. Se ha acostado tres veces, pero, sin saber la causa, no consigue dormirse. Está sentada ante la ventana abierta, en camisón, y mira la calle, Siente calor y tedio, la domina una irritación tal, qué está a punto de romper en sollozos, aunque tampoco podría decir la causa. En el pecho se le ha hecho un nudo que le sube hasta la garganta. Detrás, a unos pasos de la boticaria, vuelto de cara a la pared, Chernomordik ronca apaciblemente. Una pulga, ávida de sangre, le ha picado en el entrecejo, pero él no lo siente e incluso sonríe, puesto que está soñando que en la ciudad todos tosen y no cesan de acudir a comprarle gotas del rey de Dinamarca. Ahora no lo despertarían ni alfilerazos, ni cañonazos, ni caricias.




La boticaria, Anton Chejov, 1886



¿Quieren saber el motivo de la angustia de esta pobre mujer? Descarguen el relato completo en este enlace, y satisfagan su curiosidad.


Now Watching: Instrumentos de tortura

Saludos Enfermos.


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