domingo, noviembre 16, 2014

México, un chiste triste y mal contado


Alguien publicó ayer el siguiente chiste, en mi muro de Facebook:


Se encuentran Obama, la reina de Inglaterra y Peña Nieto en el infierno.

Obama pide al diablo permiso para hacer una llamada a USA, para saber cómo estaba el país después de su partida. El diablo le concedió la llamada y habló durante dos minutos. Al colgar, el diablo le dijo que el costo de la llamada eran tres millones de dolares, y Obama le pagó.

Al enterarse de esto, la reina de Inglaterra quiso hacer lo mismo y llamó a Inglaterra durante cinco minutos. El diablo le pasó una cuenta de 10 millones de libras.

Peña Nieto también sintió ganas de llamar a Mexico para ver cómo estaba el país, y habló durante tres horas. Cuando colgó, el diablo le dijo que eran $1. Peña Nieto se quedó atónito, pues había visto el coste de las llamadas de los demás, así que le preguntó por qué era tan barato llamar a Mexico.

Y el diablo le respondió:

-Mira, con la cantidad de delincuencia, los recortes en hospitales públicos, los problemas educativos, los secuestros, los zetas, la inmigración, la falta de justicia, la impunidad y corrupción política, la inseguridad ciudadana, el desgobierno, las manipulaciones, las mentiras, las ocurrencias de Fox, los problemas de vivienda, Televisa, tus pinches reformas, PEMEX, tu pinche esposa, Moreno Valle y sus balas de goma, su pinche esposa, la inflación, el desempleo, la trata de personas y su puta madre, MÉXICO ES UN INFIERNO... ¡¡¡Y de infierno a infierno la llamada es LOCAL!!!





El chiste es triste porque, al analizar lo que dice, me di cuenta de que ya lo había leído cuando Felipe Calderón gobernaba este país; entonces, si hago cuentas, los mexicanos llevamos mínimo doce años riéndonos de algo que hemos apechugado prácticamente desde el final de la Revolución. Hemos aguantado (y, por tanto, permitido) matanzas, robos, corrupción, tráfico de influencias, impunidad, abusos, narcotráfico, enriquecimientos ilícitos. ¡Humillaciones! ¡Burlas! ¡Ofensas!

Seguimos buscándole el lado amable a la desgracia, lo cual no sería tan malo si no pareciera que estamos tratando de evadir la realidad. Esa condenada, jodida realidad, es que el país se está hundiendo cada vez más en la mierda con todos nosotros adentro. ¿Y qué hacemos mientras tanto? Muchos se suben al tren del mame de "El cambio empieza por uno mismo"; les he escuchado y leído quejarse porque los manifestantes cierran avenidas provocando que el tránsito sea cabronamente lento, porque los del IPN no regresan a clases (como a ellos no los quieren bajar de ingenieros a técnicos, así nada más de huevos), porque "a lo mejor los normalistas eran vándalos y merecían lo que les pasó" (y no, no me refiero a la pendejita esa, hija de una sindicalista del PRI; me refiero a gente "de a pie", ciudadanos como ustedes y yo) pero carajo, quien no esté dispuesto a cooperar en algo haría bien en quedarse callado, aplicar en serio esa mamada de cambiar ellos mismos en lugar de estar chingando a quienes sí estamos hasta la madre, y no estorbar. Vean el ejemplo en este subnormal, cuya madre parece no haber probado el ácido fólico ni por error:




Sé que no deben pagar unos por otros, pero si últimamente he sido un tanto crítico e intolerante con la banda que se manifiesta pacíficamente es gracias a que diario leo pendejadas como esta o de mayor calibre; me disculpo por ello, porque va contrario a lo que siempre he dicho de no polarizarnos ni dividirnos frente a un gobierno al que le conviene precisamente eso. Es solo que me frustra la manera en que todo se está yendo a la mierda y nadie, salvo unos cuantos, parece tener ganas de hacer algo significativo al respecto. Yo soy partidario de que ya se armen los putazos a nivel masivo, como ha estado sucediendo en Guerrero y en el Estado de México. Considero que las marchas, paros, plantones y demás manifestaciones pacíficas, pese a que son efectivas para mostrar al exterior un poco de cómo está el desmadre aquí, ya no son suficientes, y me encabrona que la gente se quede conforme con eso para, tras un par de semanas, mandar la atrocidad de moda al cajón de los recuerdos amargos junto con las demás ojetadas a que nos ha sometido el gobierno. Entiendo que a muchos nos da miedo perder nuestras comodidades pequeñoburguesas, pero eso no es motivo para que buena parte de ese sector repudie todo acto violento catalogándolo arbitrariamente de "vandalismo", aunque este próximo 20 de noviembre celebrará un aniversario más de la Revolución olvidando que ni Villa, ni Zapata (los únicos auténticos héroes revolucionarios, a mi parecer), ni mucho menos cualquiera de los otros ojetes que solo estaban interesados en ver quién se quedaba con todo el pastel, eran precisamente peritas en dulce, ni salieron a marchar pacíficamente, ni crearon hashtags mamones para decirle a Porfirio Díaz que ya estaban cansados.

Acteal, Aguas Blancas y Atenco se hunden cada día más en las arenas del olvido, pero, desgraciadamente, están frescos los casos de Tlatlaya y de Ayotzinapa. Las familias que perdieron a sus niños en el incendio de la Guardería ABC siguen esperando justicia. De los 300 desaparecidos de Allende, Coahuila, sigue sin haber rastro. Las juventudes priístas piden el regreso de Díaz Ordaz (pendejos que son, a menos que hayan aprendido a revivir cadáveres) y celebran que a los estudiantes se les asesine y calcine "por nacos" (pese a que los peritos argentinos indican que los restos encontrados en bolsitas no corresponden a los chicos de Ayotzinapa). Las mujeres son secuestradas y asesinadas en el Estado de México, mientras el portavoz de Eruviel Ávila dice que "hay cosas más importantes que atender". Porros pagados por el gobierno incendian el Metrobús a la altura de Ciudad Universitaria, y días después la puerta del Palacio Nacional, buscando desvirtuar los movimientos genuinamente ciudadanos.  Los cuerpos de policía locales y federales resguardan la millonaria casa de Angélica Rivera por miedo a lo que pudiera suceder. Ayer por la tarde hubo disturbios en Ciudad Universitaria con dos estudiantes heridos de bala por la policía, para después dar paso a la invasión de la Facultad de Filosofía y Letras y la violación de la autonomía universitaria. ¿Vamos a esperar a que ahora sean 44 universitarios capitalinos? ¿Seguiremos formando parte de un chiste gracioso y a la vez doloroso durante otro sexenio más?





Decidan, queridos lectores, si quieren seguir soportando a mentirosos, cínicos, corruptos y asesinos justificándose y tratando de dar atole con el dedo a un pueblo al que le urge manifestar su hartazgo, y hacer sentir toda su furia a los gobernantes ineptos que tiene. Les dejo un par de rolas para que se inspiren, dejen de escuchar esas mamadas de trova que nada más dan sueño y pónganse bien calientes y broncos con esto:










Now Watching: Broncos at Rams


Saludos Enfermos.


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