sábado, noviembre 08, 2014

Un Día de Muertos...una semana de muertos, poco usual


Acabamos de pasar una de mis festividades favoritas, si no es que la más (y eso creo que lo menciono cada año, cuando escribo al respecto): el Día de Muertos. El fin de semana pasado, a diferencia de ocasiones anteriores, prácticamente no salí a ver y fotografiar ofrendas en distintos puntos de la ciudad o incluso en otros lados, como acostumbro. No lo hice porque el jueves recibí la triste noticia de que una amiga de mi novia (y mía, que le tenía cierto aprecio a la señora) había fallecido; asistimos al velorio el viernes por la noche y, la verdad, ni Hilda ni yo andábamos con mucho ánimo para festejar. Teníamos contemplado ir a un fest que se llevaría a cabo en el Parque Xochitla, pero al final decidimos hacer algo más sencillo y lanzarnos al corredor peatonal de Madero a echar un vistazo.

No reparé en que habría un gentío hasta que llegamos ahí; en años anteriores lo único que me había preocupado de ver a tanta gente junta era que tomar buenas fotos se volvía casi una misión imposible, pero ahora ni siquiera reparé en ello; lo que me preocupaba era que a Hilda le ponen un tanto tensa las multitudes y, pese a que fue su idea ir allá, estaba más atento a que ella se sintiera a gusto que a mi obsesiva costumbre de querer encontrar siempre la toma perfecta de cada cosa que fotografío.

Mi preocupación desapareció casi enseguida, al darme cuenta de que ella disfrutaba viendo a toda esa banda que se fue disfrazada y engalanaba el corredor, como si fuera una pasarela del terror. ¡Había muchos disfraces buenísimos! Desde los ya clásicos zombies, los diablos, las infaltables Catrinas (encontramos a dos de ellas que en realidad eran tipos como de mi estatura, pero ¡qué chingones se veían!), personajes de videojuegos que ni puta idea de cómo se llaman, algún decapitado cargando su cabeza dentro de un vitrolero, vampiros, hasta Geme Simmons, Blanca Nieves y una versión zombie de Captain America. La chica con bata de sanatorio mental que traía colgando a su feto por el cordón umbilical, el niño disfrazado de Hulk y sentado sobre una cabina telefónica, un par de Sombrereros Locos que andaban por ahí; era imposible voltear a verlos a todos, y mucho más tener una buena foto de los disfrazados que a Hilda o a mi nos gustaron, pero alcancé a hacer unas cuantas; se las presumo (sin albur):


Este Homer momia era la onda, pero ¡cuidadito y le tomaras fotos sin darte dinero! Porque levantaba su lata y te indicaba que la foto era de a diez pesitos.


El adorable Perroleón, quietecito mientras su amo lo sostenía para que no se diera a la fuga. Como Hilda y yo llevábamos una bolsa de dulces para repartir, le dejamos unos cuantos al chico en su calabacita.


Este Vader nos cayó bastante bien; no tanto por el disfraz (bastante pobre, como se puede apreciar) sino por el detalle de salir a pedir dulces que, seguramente, eran más para su hermanito (el vampiro de al lado) que para él. Además, ¿cómo negarse, si él solito nos mató el argumento de "Ya estás peludo para andar haciendo esto"?


El Museo Mexicano del Diseño tuvo la buena onda de poner en su entrada carteles como este, además de que, entre tanta gente pululando en el corredor, fue de agradecerse tener un lugar para tomar un pequeño respiro.


Este niño caracterizado como Billy estuvo simplemente genial, arrastrando el cadáver de su víctima con el triciclo y toda la cosa. Lo alcanzamos para preguntarle si se dejaría tomar una foto y dijo que sí, pero casi enseguida llegaron el carnicero y el payaso asesino con pinta de pájara Peggy para que también los retratara y ni modo de abrirlos a la verga porque sus disfraces no estaban tan chidos, a lo mejor eso les generaba un trauma y de adultos terminarían como asesinos seriales...o como Adal Ramones. Mejor les tomé la foto juntos y todos en paz.



También fuimos al zócalo, pero la verdad es que se me hizo un tanto pinche el montaje de calaveras de cartón gigantes. Sé que si alguien por acá es cartonero y lee esto me va a querer colgar de los talayotes, así que aclaro: las calaveras estaban bien hechas, lo que no me late es que de dos o tres años para acá el Gobierno de la Ciudad de México ha dejado caer notoriamente la calidad de las ofrendas monumentales; ¿dónde quedaron esos años en que tuvimos un tzompantli ardiendo, o el árbol gigante de la vida y de la muerte? Caray, si uno va a ir ahí a engentarse, por lo menos que sea con justificación. Creo que lo más rescatable que obtuvimos en el zócalo fueron un par de números del Festival Internacional de Bailes Regionales (nos tocó ver a los representantes de Gales y Rumania), y los elotes dientones que encontramos de camino al Templo Mayor.

Aún así, me encanta ver a la banda en estas fechas con un ánimo festivo y alegre, saliendo a la calle a echar sano desmadre, a golosear entre los puestos de garnachas, a pasar un rato alegre con la familia, los amigos o la pareja. Sobre todo, me gusta la gente que no se mamonea ni agarra esa pinche pose chaira de "El Halloween es gringo goooeeeeiiiii, guácala goooeeeeiiii, que vivan Frida Kahlo, la Catrina y el Día de Muertos gooooeeeeeeiiiii, eso sí es mexicano". A ver, "goooeeeiiiieeeeees": sé que todos esos enemas hechos con café de Starbucks les han nublado un poco el entendimiento, pero Halloween y Día de Muertos son dos fiestas que, si bien guardan muchas similitudes, son diferentes entre sí, además de que en un mundo globalizado como el nuestro, ya resulta ridículo ponerse a defender (¿Defender de qué, exactamente?) en plan aferrado y mamón tradiciones que, de todos modos, la mayoría de la gente ni conoce bien y usa como motivo para armar la fiesta, la peda y el desmadre. No digo que eso esté mal per se, lo que está jodido es darse baños de pureza patriotera y estar de chingaquedito con ese rollo intelectualoide que tantas ganas me provoca de meterles una calabaza entera por el culo. Pinches chairos, ya me hicieron enojar y tan bonito que me estaba quedando el post, snif.




Ya, saliendo del modo hater: El viernes me disfracé en la oficina (bueno, yo digo que me disfracé, pero solo me puse esta mascarita, jajaja); el sábado casi me gana el llanto cuando puse en la ofrenda de la casa los dulces que le gustaban a mi abuelito y luego fui a hacer lo que les platicaba al inicio de este rollo. De verdad, se puede hacer más de una cosa sin morir en el intento, está chingón aprender a disfrutar ambas festividades como a cada quién le parezca, sin mamadas y por el mero gusto de salir a echar desmadre y darnos un instante para recordar a quienes ya no están, o valorar a las personas que aún tenemos a nuestro lado.

Entre el montón de cosas que cuentan como muestra de cariño están las calaveras literarias, pequeñas composiciones rímicas que hacen la delicia de quien las recibe, y son también un grato quehacer para quien dedica sus letras a un ser querido. Este año me regalaron un par, que a continuación les comparto; la primera me la escribió mi comadre la Chicuela, a quien hace un ratote no veo, pero el aprecio se mantiene intacto:


Recién llegado de la playa

Daniel se cruzó con la Parka,
Tan bronceadito que andaba
Y todo se estropeó,
Pues al ver a la huesuda
Pálido se quedó,
- No te abrumes Danielito
No vengo por ti
Aún no es tú hora,
Pero si la es ipara tu señora!-
Con mirada fulminante
Daniel dijo a la Elegante:
-Le bajas a tu pedo,simplona
Pues a mi mujer no te la llevas, icabrona!-
La Parka tuvo un sobresalto
Y al chicuelo propuso un trato,
-Hagamos algo,encabritado
No me llevó a tu novia, honey
Pero en cambio daré fin
De oír tal cosa ya ni reaccionó,
Y del pinche susto
Fue él quien en la fosa terminó.



Y esta otra me la regaló mi mujer; le quedó chingoncísima y por supuesto, me encantó:


ESTABA LA CALACA ATAREADA
PLANEANDO SU PROXIMA LABOR
PUES MUY PRONTO SERIA, 
SU DÍA LABORAL MAYOR 
LISTÓ A MILES DE ALMAS 
PERO ENTRE TODAS RESALTÓ
LOS NOMBRES DE DANIEL E HILDA
QUE EL AÑO PASADO PERDONÓ,
RECORDÓ QUE EN AQUEL DIA DE MUERTOS
APENAS TENÍAN QUINCE DÍAS DE RELACIÓN
Y EN UN ATAQUE DE ROMANTICISMO 
AL PANTEÓN NO SE LOS LLEVÓ.

ASÍ LLEGO ESTE DÍA DE MUERTOS
Y LA CATRINA PUNTUAL SE PRESENTO
EXIGIENDO LAS ALMAS DE AQUELLOS
QUE SU MISERICODIA SALVO.

DANIEL NO ESTABA LISTO PARA IRSE
Y OTRO AÑO LE PIDIÓ
Y AL NO VERSE BIEN RESPONDIDO
A ENFURECERSE COMENZÓ
“A USTEDES YA LES GUSTO” DIJO LA MUERTE
PERO UN AÑO YA PASO
ESTA VEZ YA NO SE SALVAN
A MENOS QUE ME DEN ALGO MEJOR
FUE ENTONCES EL MOMENTO EN QUE HILDA
CON ASTUCIA NEGOCIÓ
QUE LA ENVIARÍA CON SUS MEJORES AMIGAS
POR LO BUENAS CASAMENTERAS QUE SON, 
CON ELLAS MIL ALMAS TENDRÍA
MULTIPLICADAS POR DOS
Y AL TENERLAS A ELLAS TAMBIEN VIVAS
SU GANANCIA SERIA MAYOR.

AHORA CINTYA Y DIANA DEDICAN
HORAS LIBRES A ESTA LABOR
JUNTANDO ALMAS PERDIDAS
QUE HAN SUFRIDO AL POR MAYOR
TENIENDO COMO EJEMPLO PERFECTO
A HILDA, DANIEL Y SU AMOR
PUES YA QUEDO BASTANTE CLARO
QUE ESTA PAREJA NO TIENE COMPARACIÓN
YA QUE NI LA PROPIA TILICA FLACA
PODRIA ROMPER SU AMOR.



Por mi parte, hice una para mi pequeña sobrina Pau:



Paulina lloraba y berreaba, muy inquieta estaba
-Tendrá hambre -pensamos,
Y mientras Fabi preparaba el biberón,
Los demás para cuidarla nos turnamos.

Uno a uno la cargábamos, y en eso
Alguien nos sobresaltó:
Una mano que era puro hueso
A la carita de la niña se acercó.

Nos pusimos alerta, esto no podía ser!
Formamos un círculo alrededor de la nena, y la huesuda, en calma, nos dijo:
-Tranquilos, solo la quiero ver!

Se acercó a ella, vio sus ojitos,
Y dijo: -Qué bonitos!
Qué grandes son, y qué hermosos cachetitos!
-Mira qué manos tan grandotas!
Y también tiene unas patotas!
Su cabello es suavecito
Y tiene algún toque rojito.

-Basta! -Dijo la familia entera,
Como que ya te está gustando mucho la nena.
Mejor ve a molestar a otra parte
O entre todos te daremos una buena.

-Relájense -dijo la parka,
La vida les dio este hermoso regalo y yo no se los voy a arrebatar,
Que este mundo necesita almas buenas
Y por eso, esta hermosa nena
Con ustedes se va a quedar.



Y, por supuesto, no podía dejar de corresponder el regalito de mi mujer con unos pequeños versos:


Hilda andaba vuelta loca entre oficios,

Correspondencia, bases de datos y otros Godínez maleficios.
Tan entretenida estaba, que no se había preparado su café,
Y cuando reparó en ello, pensó:
¡Vaya! ¡Con razón no doy una! Ahorita me lo bebo, ¡pero con mucha fé!

Mientras llenaba su taza
Una figura alta y flaca se le apareció,
Y le dijo: -Te busqué en tu casa,
También en casa de tu novio, y mira dónde te encuentro.
¡Ni el trabajo te salvó!

-Espera, flaca -dijo Hilda, consternada
Tengo mucho trabajo, no hay tiempo para ti.
Además me estás poniendo ansiosa,
Así que ahuecando el ala de aquí.

-Serena, morena! -respondió la huesuda;
Tú te vienes conmigo, aunque te pongas testaruda.
Tienes demasiado trabajo, eso lo sé,
pero, ¿no te cansas? andas más ajetreada que el negro José.
No te resistas, te va a gustar
porque justo en la playa te voy a enterrar.

Por el aburrimiento no te preocupes,
puedes llevar tu tablet, la compu, el cel y todo lo que ocupes.
Eso si, quiero que estés tranquila
porque contigo, en la playa, tendrás compañía.

Ese tal Daniel me dijo que no te irías sola,
Que lo llevara contigo, o a patadas me rompía la cola.
Así que ya sabe, señorita:
Este viaje lo hará con usted el amor de su vida.



Espero hayan disfrutado el Día de Muertos tanto como yo, pero si no, ¡no se agüiten! Hay más tiempo que vida, y más humor que muerte.

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Update:


La noche del jueves falleció mi padrino, el hermano de mi abuelito Manuel, quien ya tiene algunos años fuera de este mundo. Murió de vejez, su organismo estaba muy cansado y desgastado; fue normal que se despidiera, incluso ya se esperaba desde hace algún tiempo, pero eso no le quita lo impactante al hecho. esa noche, cuando regresaba de casa de Hilda (poco antes de las 12), pasé frente a su casa y me encontré con uno de mis tíos, quien había salido a fumar y me invitó a pasar a saludar a mi padrino. Entré hasta su recámara, lo saludé y estúpidamente, sin darme cuenta, le pregunté cómo estaba. Me acerqué a la cabecera de la cama y le dije que estuviera tranquilo, que todos estábamos muy orgullosos de él por la gran familia que formó y que él también debía sentirse orgulloso de sus hijos, esposa y nietos. Le dije también que, desde que murió mi abuelito, lo recordaba cada que lo veía a él; que se acordara de la última vez que lo vi tratando de meter un costal con naranjas al patio de su casa y me detuve a ayudarle; que recordara cuando conoció a Hilda y le preguntó si ella era la dueña de mis quincenas, porque yo recordaba esas cosas y las atesoraría siempre. Soltó mi mano un tanto bruscamente y recargó la suya en mi muslo al tiempo que trataba de hablar sin conseguirlo; le pedí que no se esforzara, que sabía lo que intentaba decir y que yo también lo quiero mucho. Me incliné, le di un beso en la frente, le acaricié el cabello y me fui antes de que el nudo en la garganta me traicionara.


El fénix, más que un símbolo individual, significa para mi el renacimiento de todas las personas que he amado y ya no están en este plano. Este es mi pequeño tributo, en lugar de poner un moño negro en mi corazón.


No me atrevería a decir que "he madurado", pero sí que han cambiado algunas cosas respecto a mi forma de ver la vida (y la muerte). Recuerdo que cuando fallecieron mi abuelita (hace 17 años) y mi abuelito (hace 7), estaba furioso, rabioso con ganas, y duré mucho tiempo así. Años enteros de la etapa más estúpida y carente de sentido común de mi vida. Anoche fue diferente; si bien tuve que tragarme las lágrimas en casa de mi padrino y al llegar a saludar a mi mamá, pude desahogarme por teléfono con Hilda y dejar salir todas esas lágrimas que ya me tenían con dolor de cabeza. Estas son cosas que duelen mucho aunque uno se esfuerce por no llorar, por no doblarse frente a los demás. Si cuando pasan estas cosas adopto esa posición de hacerme el fuerte, no es porque no quiera mostrar mis sentimientos, sino porque considero que el dolor de los demás seguro es bastante más grande que el mío y es mi tarea confortar y consolar a mi familia en lugar de dejarme caer y convertirme en una carga más que en un apoyo.

Los vivos lloramos, pero no es por nuestros muertos, sino porque nos rompe la madre la idea de que nunca los veremos de nuevo. Yo ya no voy a saludar a mi padrino en las mañanas al irme a trabajar (era mi vecino de al lado), o cuando regrese de la oficina, o de andar de vago; tampoco podré ayudarle más a cargar sus naranjas. Sin embargo, me siento bien porque pude despedirme de él, decirle lo que tenía que decirle, y ahora puedo dejarlo partir en paz, pese a que lo extrañaré mucho. A los vivos nos duele más el vacío de la ausencia que la muerte per se o el dolor que nuestros muertos tuvieron que soportar antes de irse al otro barrio. Somos egoístas (¡y tenemos todo el derecho a ello!), los queremos con nosotros para siempre, que no se vayan, ¿a dónde, con quién que más los quiera? Y, sin embargo, ellos siguen su andar. El camino de la vida se abre para unos, y a otros los lleva a nuevas instancias de las que nadie sabe ni madre, pero todos nos empeñamos en creer que ellos ya están mejor. Ojalá así sea.




Nos Playing: Cryptorchid - Marilyn Manson



Saludos Enfermos.


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