sábado, diciembre 20, 2014

The walking dead and the vicious nighthawk


La primera vez que vi The Walking Dead fue en la sala de la casa de Hilda; ambos llegábamos de trabajar y como ella ya era fan de la serie, prendimos la tele y le puso a Fox. Si no me falla la memoria, transmitían el capítulo 13 de la cuarta temporada.





Después de eso creo haber visto un par de capítulos más, y el primero de la quinta temporada, que nos echamos en el aeropuerto de Huatulco mientras esperábamos el vuelo de regreso para acá. Me gustó el constante desparrame de sangre y tripas, pero como eso no era nada que no hubiera visto antes, The walking dead me pareció, de inicio, una buena serie a secas. Fue hasta después, cuando por recomendación de Hilda me tuve que echar completitas las cuatro temporadas anteriores para que pudiéramos ver el resto juntos, que empecé a poner atención a la trama y los personajes.




Me gusta cómo se van desarrollando las situaciones y éstas, a su vez, obligan a los personajes a hacer lo mismo si es que quieren sobrevivir. Algunos de ellos, como Rick o Carol, tuvieron una evolución muy chida convirtiéndose de caracteres aburridos por su personalidad tan políticamente correcta, a verdaderos carniceros capaces de asesinar niños o morderle la yugular a alguien; otros, como Michonne o Daryl, cambiaron su papel de nulidades sociales por uno muy chingón de rompeculos rudos por fuera y suavecitos por dentro que me conquistaron, convirtiéndose en mis favoritos de toda la serie. Hay otros, como el ojete de Shane que fue capaz de traicionar a su mejor amigo para bajarle la nalguita, Hershel, el viejito cascarrabias y cuadrado que se convirtió en una especie de pastor espiritual para los demás, Carl, el morrito que se endureció hasta ser más cabrón que Rambo o Merle, el matón aún más duro que su hermano pero que también tenía su corazoncito, que ya no están y los extraño.




Supongo que extrañar a algunos personajes y buscar cualquier espacio libre en mi tiempo para seguir embobado en la serie, son cosas que me convierten en fan. Gracias a esta condenada página donde hay chingos de series buenísimas me aventé todo lo que ha salido de The walking dead en aproximadamente dos meses, ya fuera en la oficina, en casa de Hilda o tiradote en mi cama viéndola hasta altas horas de la madrugada, y lo peor (¿o mejor?) es que me quedé tan ansioso esperando a que la serie retome la quinta temporada en febrero del próximo año que ya estoy empezando a buscar el comic para aprovechar el inter. Además, ahorita ya empecé con la primera temporada de American horror story y, para mala suerte del resto de mis actividades ociosas (a excepción del blog), llevo tres capítulos y ya me atrapó. Alternando con la tazoniza colegial y los playoffs de la NFL, veamos si logro terminar las cuatro temporadas de aquí a que regresan mis zombies favoritos, y de paso me chuto Spartacus, y Breaking bad, y House M.D., y The mentalist, y...ya valió madre, mañana regreso.




Now Playing: Good, bad, right, wrong - The Kaiser Chiefs


Saludos Enfermos.


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