miércoles, enero 21, 2015

Lágrimas


Siempre he tenido problemas para lidiar con el llanto de las personas a las que amo, sobre todo si se trata de mujeres. A veces he sido yo quien lo ha provocado; he hecho llorar a mi mamá, a Hilda o a alguna de mis parejas anteriores, en su momento; y siempre me ha quedado esa sensación de que pude haberlo evitado, de que no era necesario lastimar (ya fuera con mi comportamiento, acciones o palabras), y de que quizá ocasioné una herida que, si bien con el tiempo cierra, se queda ahí en forma de mirada limpia y cristalina que, sin ningún reproche, me dice: "Te perdono porque te quiero", lastimándome a mi también a través del remordimiento, como si fueran espuelas clavándose en mis costados.




Supongo que de ahí se deriva el que, también sin ser yo el causante, me pese tanto verlas llorar. Es obvio que todos tenemos situaciones que provocan el llanto -de alegría a veces y de tristeza otras-, pero cuando se trata del segundo caso no puedo soportar la idea de que ellas sufran. Me pasó, por ejemplo, cuando murieron Nicolás y Camila -los perros que Hilda tenía antes de Bruno-, o la vez que mi mamá se cortó un dedo, o cuando a Fabiola se le reventó una muela y estaba inconsolable porque creía que todo mundo la notaría y la consideraría fea; me pasa también cada que Paulina hace berrinche, o se siente enferma, o tiene una pesadilla (como anoche), y veo primero el tierno puchero y después las lágrimas bajar desde esos ojitos de capulín que tantas veces me han sonreído durante los últimos cuatro meses.

Lloran con tanto sentimiento, con una inocencia de niñas pequeñas (en el caso de Paulina es lógico, ja), que no puedo evitar sentir un nudo en la garganta y tensar la mandíbula para evitar que el llanto me invada a mi también, porque alguien ahí tiene que ser fuerte, apoyar y consolar. Entonces las abrazo, las recargo en mi pecho, les acaricio el cabello y les beso la frente, deseando que mi alma -si es que existe, o en su defecto lo que sea que traigo dentro- pudiera salir por un momento de mi cuerpo para estrechar a las suyas y decirles sin palabras: "Oye, no importa lo que pase, yo siempre estaré aquí para protegerte".




Now Playing: Sleep long - Operation Ivy


Saludos Enfermos.


2 han opinado. ¡Da click y hazlo también!:

la MaLquEridA dijo...

Que bonitos sentimientos tiene El Diablo, je.


Saludos

Daniel Mendez dijo...

Malque, se dice de un tiempo para acá que ya me volví diablito de pastorela U_U

Saludos.