miércoles, marzo 18, 2015

La belleza de ser fan de The Beatles


La semana pasada estuvo altamente beatlera para mi, con todo y que me perdí (¡oooootra vez, chingada madre!) el concierto de Ringo. Para compensar un poquito a mi maltrecha Beatlemanía, me animé a entrarle a un casting para ser colaborador en El Círculo Beatle y que -falsa modestia aparte- me quedó chidito. Muy dramáticamente lo envié el último día de la convocatoria pocos minutos antes de la medianoche, como si esperara que eso influyera en la decisión de Tere Chacón (y aquí es donde empiezo a hacerle la barba, jajaja) para elegirme como el despistado que, al final y pese al montón de cosas que me han mantenido ocupadísimo durante el último par de meses, se dio tiempo para demostrar su pasión por la banda más grande en la historia del rock. Igual es chicle y pega.

Hablando de pasiones y de música chingona, ¡qué buenérrimo estuvo el concierto de Liverpool Legends en la Arena Ciudad de México! ese no se me pasó, Hilda y yo compramos los boletos para nosotros y para mis papás desde un par de semanas antes porque el viejo andaba como niño chiquito desde que se enteró y en una sola tarde hizo por lo menos tres veces el comentario de que le encantaría ir, así que ni tardos ni perezosos nos dimos a la tarea de conseguirlos. Agarramos lugares no tan privilegiados como hubiéramos querido, pero eso no fue impedimento para disfrutar del espectáculo. Nosotros lo vimos desde aquí:




Si bien cronológicamente me fue imposible ver tocar a The Beatles, lo del sábado pasado fue lo más increíblemente cercano a eso. La banda fundada por Louise Harrison no solo cumple, sino que rebasa las expectativas de todo aquel que va a verla. Hacen una excelsa caracterización a través del parecido físico que tienen con los cuatro titanes liverpoolianos y de la manera en que recrean las distintas etapas Beatle por medio de la ambientación y el vestuario (el güey que hace de George es casi igualito al Beatle tranquilo, sobre todo cuando se pone el uniforme del Sgt. Pepper), los tonos de voz, tanto al hablar como al cantar, ¡vaya, hasta la manera de moverse, como cuando el tipo que hace de Paul toca el bajo en Revolution! no por nada se llaman a sí mismos "la más completa experiencia Beatle".

Amén del derroche de talento técnico y artístico, está lo más importante: la avalancha de emoción que siempre va a sentir dentro suyo todo fan de los Fab Four al escuchar la música de sus dioses en vivo. Si a eso le agrego que la semana pasada no estuve muy estable que digamos psicológica y emocionalmente y que estaba crudísimo por la fiesta de la noche/madrugada anterior (y yo cuando ando crudo me pongo de un sensible que no mamen, para qué les cuento), revivió con gran fuerza aquella sensación de que siempre hay una rola de The Beatles que encaja con algún momento de mi vida. Ya sea en plan triste, alegre, emotivo, enamorado, desilusionado, reprochante o esperanzado, siempre me emocionaré hasta el punto de sentir un nudo en la garganta y la mirada brillosa; siempre cantaré con la misma fuerza y ganas rolas como In my life, Hey Jude, Twist and shout y tantas otras que me han acompañado desde que descubrí a esos cuatro ingleses y me enamoré de lo que hacían.

Por eso digo que haberme encontrado con la música de The Beatles es algo tan afortunado como -algún día- llegar a estar casado con la mujer de mi vida: no importa cuán sublime o desesperante sea la situación, siempre tendré la oportunidad de refugiarme en sus brazos, abrazarla, disfrutarla, agradecerle, decirle queda y cariñosamente lo afortunado que soy de tenerla conmigo.




Now Playing: Fatso forgotso - Kyuss


Saludos Enfermos.


2 han opinado. ¡Da click y hazlo también!:

la MaLquEridA dijo...

Supe de ese concierto por una estación de radio. Me da gusto te hayas divertido.


Un abrazo

Daniel Mendez dijo...

Yo me enteré por mi papá, porque ni escucho radio jajaja. Gracias Malque, la verdad la pasé genial.

abrazo de regreso.