domingo, marzo 29, 2015

Ocaso


El lánguido último estertor de los rayos de sol dominicales es tan nostálgico como los últimos dos largos e intensos tragos a la caguama del día.

Ambos anuncian la lenta agonía que se desarrolla entre nubes y penumbras, llevándose consigo todo vestigio de lo que fue, o lo que ya no fue pero pudo ser y quizá suceda al término de la siguiente serie de cinco días Godínez, o tal vez no. Es un patrón que se repite incesante y eternamente, como la tortura china en la que una sola gota de agua cae cada dos segundos sobre la cabeza de la víctima, desesperándola primero y terminando, mucho tiempo después, por penetrar su cráneo y matarla. Invariablemente nos arranca de forma abrupta de entre el cobijo del descanso, del "no abro el correo", "no analizo nada", "no respondo el teléfono", y nos lleva al siguiente lunes de cada semana...de cada mes...de cada año.







Now Playing: Boom - Soulfly


Saludos Enfermos.


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la MaLquEridA dijo...

Eso es lo malo de los domingos, siempre le sigue un lunes. :P

guille dijo...

Es que la alternativa a no amanecer al lunes es peor.

Daniel Mendez dijo...

Así es Malque, aunque como dice Guille, siempre puede ser peor :-P


Saludos a ambos.