sábado, abril 18, 2015

Mi bebé y yo tenemos un amigo; se llama Bingo


Me pasa muy seguido que asocio cierto estímulo visual, olfativo o auditivo con alguna persona en específico. Es lo que me pasa con mi sobrinita Pau (¡que ya va a cumplir siete meses! cómo vuela el tiempo...), o mejor dicho, con uno de sus juguetes; este que ven aquí:




Amo ese perrito porque al recordar las tonadas que toca mientras estoy haciendo cualquier otra cosa, y sobre todo en momentos de mucho stress, me viene a la mente la cara de mi niña con sus ojotes grandes, hermosos, limpios y cristalinos; recuerdo esa sonrisa amplia, aún desdentada e inocente que siempre me regala cuando me pongo a jugar con ella, sus pequeños gritos de alegría, sus bracitos y piernas moviéndose como si ya quisiera levantarse a caminar, correr y jugar. Amo pensar en todas las cosas que podremos hacer juntos apenas sea capaz de tenerse en pie, en todos los ratos de juego que vamos a compartir, los juguetes que le voy a regalar, la ropita que le voy a poner para llevármela al parque o a conocer un museo. Pienso en todas las probabilidades y, sencillamente, me derrito. Pero mientras ese momento llega, sonrío, pienso en mi niñota de 70 centímetros y 8.7 kilos (que ya está dormida), termino este post, y siento cómo mi nivel de energía se renueva y está listo para seguir sacando mis pendientes, que bien vale la pena partirse el culo trabajando para darle más motivos para ser feliz.


Había un granjero, tenía un perro; se llamaba Bingo.
Be, I, Ene, Ge, O, Be, I, Ene, Ge, O, Be, I, Ene, Ge, O.
¡Se llamaba Bingo!







Now Playing: My love - Wings


Saludos Enfermos.


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