martes, abril 07, 2015

Mujer contra mujer


El otro día me encontré a una pareja de lesbianas mientras viajaba en el Metro camino a la oficina. Era el típico caso en que se nota luego luego quién es la chica activa y quién es la pasiva: una de ellas es alta, delgada, usaba un escote que permitía ver un tatuaje sobre la teta derecha, tiene un bonito tono de piel acanelado...y su cabello, largo y chino, está pintado de rubio; es toda una galleta de animalitos: sabrosa pero corriente. La otra morra es bajita, regordeta, blanca, con el cabello más corto que yo y alborotado al estilo Goku.




Noté que eran lesbianas hasta el momento en que la gordita empezó a besuquear a la otra (de hecho, fue el sonido de los besos tronados el que me hizo despegar la vista de mi libro), las scanee y volví a lo mío. Siempre he tenido la idea, pese a lo libertino y open minded que me considero, de que es una falta de respeto meterse en la privacidad de las personas (sobre todo si se trata de desconocidos), así que consideré que seguir con mi lectura era más adecuado que ver a esas dos chicas besándose y desvié la mirada. Después de un rato, llegué a la estación donde debía salir del tren; las chicas seguían en lo suyo justo en la puerta frente a mi, así que me levanté y me paré a un lado de ellas como si no estuvieran casi fajando. La gordita comenzó a besar con más intensidad a la otra, y sin más, se le pescó de las nalgas con las dos manos; fue algo muy cómico, la chica alta y delgada se puso bien pinche roja por la incomodidad al tiempo que le decía a su apasionada galana:


—¡Espérate, no manches!

A lo que la otra respondió:

—Ooooh, ¿pues de quién son?


Salí del vagón miado de la risa, aunque después pensé que qué mal pedo de la gordita chaparra por exhibir así a su chica. Como dije antes, no me espanto ni mucho menos, yo también llegué a hacer eso y hasta cosas más hardcore en mis tiempos de puberto calenturiento. Sin embargo, ya que lamentablemente vivimos en una sociedad que aún conserva mucho de machista, no creo que haya sido adecuado el show. Yo me hice bien pendejo para no morbosearlas y si al final iba atento a lo que pasaba fue más por lo cagado (y bochornoso, para la chica alta) de la situación, pero no todos los güeyes van a reaccionar como yo. Muchos harían cosas que van desde sabrosearlas descaradamente con la mirada (que la neta, sería el menor de los males) hasta hacerles insinuaciones, comentarios lascivos o, en el caso de las mentes más cerradas y pendejas, hasta podría haber una agresión física o verbal, así como luego les pasa a los compas homosexuales que se dan sus besotes en el metro y reciben injustamente algún insulto, por lo menos.

Es como cuando un güey va por la calle o en el transporte público con su morra y se les ocurre dar show pasando de los besos cariñosos y relax a casi tragarse uno al otro y al manoseo. No es que esté mal; ya lo dijo John Lennon: "Nos escondemos para hacer el amor, pero hacemos la guerra en público". No se trata de ponerse en plan mojigato, o de repirimir muestras de cariño, sino de tener un poco de mesura y sobre todo, respeto por nuestra pareja y nuestra propia privacidad.

¿Ustedes qué opinan?




Now Playing: Gunman (live) - Them Crooked Vultures


Saludos Enfermos.


4 han opinado. ¡Da click y hazlo también!:

guille dijo...

Hay que censurar a quién se crea con derecho a insultarles.

Si las dos están de acuerdo, que vivan a su manera.

Daniel Mendez dijo...

Seguro Guille, nadie tiene derecho a tratar a nadie de una manera descortés (en el mejor de los casos) con base en sus preferencias sexuales.

Anónimo dijo...

De acuerdísimo contigo Daniel! Saludos!
Pmontmart

Daniel Mendez dijo...

Saludos de regreso, Pao.