miércoles, junio 24, 2015

¿Cuánto te gustaría que durara el día del padre?


El domingo vi en redes sociales una ola monumental de felicitaciones, canciones, poemas, pensamientos y contenido en general referente al día del padre. Fue muy cagado porque en la mayoría de esos tweets y estados de Facebook no aparecían etiquetados los susodichos papás, sino que solamente aparecían en los perfiles de las personas que los escribieron, expuestos al público; me pregunto qué porcentaje de esas publicaciones fueron ya no digamos leídas, sino escuchadas o por lo menos sentidas por las personas a quienes fueron dedicadas.

Es de todos conocido que las paradas favoritas del tren del mame son Facebook y Twitter; se deba a una festividad colectiva como en este caso, un evento importante o fuera de lo cotidiano (como la vez que el sol tuvo un halo alrededor) o incluso la muerte de alguien que en vida haya gozado de cierta fama, todo mundo querrá participar siempre y a como dé lugar, no importa si lo que se dice tiene valor, es pura pendejada o por lo menos es sincero. El chiste es decir algo, prácticamente lo que sea, con tal de encajar con el grupito y adquirir el status quo de "Buena persona que felicitó a papá y todos lo vieron".

El problema no es hacerlo (qué pinche Arjona me leí, mátenme por favor) ni el querer pertenecer, porque al final los seres humanos, por más que pretendamos aislarnos, somos gregarios; el pedo viene cuando las palabras y las acciones no tienen congruencia entre sí. Conozco a personas que se comportan como una auténtica mierda con sus padres, y si ustedes leyeran lo amorosos y abnegados hijos que pregonan ser en las redes sociales simplemente no me creerían. También hay personas (me incluía en este grupo, hasta hace poco) que quizá se portan chido con sus familias, pero por alguna razón no se permiten a sí mismos demostrarles afecto abiertamente; como si alguien fuera a juzgarles o tacharles de débiles sólo por abrazar, besar y decir "te quiero".

Eso es una pendejada si tomamos en cuenta la trilladísima (pero cierta) frase que reza: La vida es demasiado corta. No tengo la intención de ponerme moralino (de hecho, me caga la pseudo-moral que tiene la gente en general) y a lo mejor el ejemplo que voy a usar a continuación no es el mejor, pero a mi me llegó cabronamente desde la primera vez que lo vi. Chequen:





Adam Sandler no es el actor que la pantalla esperaba y sus películas solían ser cagaditas y nada más (digo "solían" porque de un rato para acá al tipo se le fue la chispa), pero desde que vi esta escena de Click tuve ganas de aprender a ser más congruente entre el cariño que siempre he profesado tenerle a mi familia, y las acciones de mi hacia ellos que lo demuestran. Quizá no soy el tipo más desinhibido a la hora de mostrar sus sentimientos, pero por lo menos ya les digo que los quiero, los abrazo un poco más, y hago cosas por ellos con alegría, aunque sean detalles pequeños, pero realmente me nacen. No soy de ninguna manera  un hijo ejemplar; durante mi pubertad fui un completo desmadre y di a mis papás una nutrida ración de sobresaltos y decepciones (no más de los legalmente permitidos, eso sí) e incluso alguna vez hice llorar a mi papá, que la neta siempre ha sido muy ecuánime conmigo y no se merecía eso. Con esa noche que lo vi llorar por mi culpa, ¿cómo no iba a tener ganas de hacer mejor las cosas para procurar nunca volver a darle un momento de esos?



Creo que él nota que pongo más de mi parte; me tomó 31 años dejar de ser un tren descarrilado y empezar a valorar lo que realmente vale la pena, aunque me hace mucha gracia que, como nos tenemos agregados en Facebook, tiro por viaje me regaña por grosero, por cerdo, por escatológico o por todas esas cosas juntas. La primera vez me dijo "Oye Daniel, ¡no inventes! eres la persona que más groserías escribe en Facebook de todos los que conozco", y hace como una semana me dijo que soy un marrano porque me saqué un moco y se lo dejé caer en el cabello a un pendejo que me ganó el asiento en el Metrobús a la mala; pero yo sé que en el fondo le hace gracia, pese a que él quisiera que yo fuera una persona un poco más correcta.



A veces me cuesta algo de trabajo controlar mi temperamento, pero quiero que se sienta orgulloso, que sepa que aunque a veces soy un completo cabronazo y mi carácter explosivo me traiciona, no he echado del todo en saco roto las cosas que me ha tratado de enseñar y que ha tenido más éxito en eso del que cree. Creo que la mejor forma de hacerlo es seguir así: aprendiendo más sobre la congruencia entre mis actos y mis palabras, dejándome llevar por eso, demostrándole cariño a él y al resto de mi familia. A veces me pongo a pensar cuánto más tendré la fortuna de que esté conmigo y me da tristeza pensar que un día nuestros caminos se van a tener que separar por cuestiones inherentes a la naturaleza de todo ser vivo. Sin embargo, el tiempo que falte para eso se convertirá en los mejores años, y el recuerdo que compartamos será lo único que quedará de nosotros cuando nos hayamos ido de este mundo.







Now Playing: Cuando yo quería ser grande - Alejandro Fernández


Saludos Enfermos.


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la MaLquEridA dijo...

El Día del Padre debe durar exactamente lo que dura ¿para qué más tiempo? de cualquier manera la hipocresía reina en ese y muchos otros días.

Saludos

Daniel Mendez dijo...

Buen punto Malque, aunque yo me refiero a que deberíamos sacar de una simple fecha un sentimiento y llevarlo a cabo siempre que se pueda.

Liliana dijo...

Veo que al menos saliste vivo del procedimiento!!!!

saludos =)))

Daniel Mendez dijo...

Jajaja sí, aunque más bien ellos sobrevivieron al huracán Damiel :-P

Master of Doom dijo...

No manches camarada, cada vez que veo esa escena de Click me gana el sentimiento. Ya son 10 años que mi padre se fue de vacaciones a otra dimensión. Pero como dices, ahora es mejor darle a tus papás calidad de tiempo. Expresarles con acciones lo mucho que los quieres. Y pues no se diga a tu sobrina también. Cuídese kbrwn y levanto mi Indio brindando que hasta ahora hemos sobrevivido a esta caótica sociedad mexicana.

Daniel Mendez dijo...

Es que sí está bien chillona, hace que se le afloje a uno el moco por más que trate de hacerse el fuerte; qué bueno que tienes recuerdos chingones de tu papá, que esos 10 años se sientan como minutos porque te acuerdas de él siempre que se puede. Sin querer me inspiraste; quería una Victoria pero ya fui por la Indio para brindar contigo.