lunes, julio 20, 2015

A veces las palomas nos dan lecciones de vida


¿Recuerdan que hace poco les platicaba que Hilda y yo rescatamos unas palomas?

Bueno, todo iba bien hasta ayer que noté a una de ellas muy floja, cabizbaja, incluso estaba echada en un rincón de la jaula con los ojos cerrados. La toqué para asegurarme de que vivía y respondió cuando la paré sobre sus patitas, pero enseguida volvió a echarse. La saqué de la jaula para lavarla (tenía la panza y la cola llenas de mierda porque se había hecho encima sin moverse) y jugué un poco con ella. Le acaricié la cabeza, el pico y las alas mientras le pedía que no se muriera; luego la devolví a su jaula, acerqué un puño de granos de trigo a su pico para que comiera cuando tuviera ganas y me fui.

Hoy amaneció en la misma posición que la dejé anoche, pero fría y tiesa, y con un montón de hormigas sobre su cabecita. La enjuagué para quitarle las hormigas, la envolví en periódico y le di sepultura en el bote de la basura (¿qué más podía hacer por ella?). Fui en chinga por más periódicos para cambiar el que estaba en el piso de la jaula previniendo que las dos palomas restantes sufrieran una invasión, y cuando regresé un par de minutos más tarde, una de ellas ya estaba en el piso de la azotea paseándose como si nada. Se me salió un "¿Qué haces ahí?" y traté de agarrarla sin éxito, provocando que se fuera a los tinacos, luego a la cornisa y por último, al tejado del vecino mientras yo le decía infructuosamente "No te vayas, quédate aquí por favor", y ella me observaba desde lejos mientras terminaba de limpiar la jaula donde ya sólo quedaba una de sus compañeras.

Se lee medio de la chingada esto, pero la verdad es que sí me ganó el sentimiento por haber perdido a dos animalitos en tan poco tiempo; sin embargo, ya con la cabeza fría, creo que al final ellas me dieron algo mucho más valioso que trigo, agua y un lugar cómodo para dormir.

Aprendí (o recordé, que muchas veces pierdo de vista cosas tan básicas gracias a mi acelerado ritmo de vida) algunas lecciones, entre ellas que no podemos ser tan aprehensivos ni asumir que algo o alguien es nuestro, porque si amas algo déjalo ir y si regresa es tuyo y si no, nunca lo fue. No, fuera de mamada: una de mis (nótese el "mis") palomas se murió y otra se fue. Eso me hizo soltar un par de lágrimas y estar triste por un momento, pero si lo pienso bien, ellas no eran mis palomas; sólo fue un trío de animalitos con el que tuve la fortuna de cruzar camino para A) que ellas no tuvieran el triste final que a lo peor les esperaba abandonadas en aquel arbusto con las alas recortadas y B) sentir la satisfacción de proteger desinteresadamente a seres indefensos. Ahora sólo queda desear que la que ya es libre sepa cuidarse allá afuera y no termine siendo el almuerzo de algún gato o algo así.

Aprendí (o recordé) que el hecho de que una de ellas muriera fue simplemente la ejecución de la función Omega de todo organismo, y me gusta pensar que al menos murió bien alimentada, en un lugar a resguardo del frío y el peligro, y hasta un poco mimada. Creo que esa muerte es mucho más de lo que algunos seres humanos merecen, y me alegro de que ella haya podido tenerla. Por otra parte, la que se fue {¡ay dolor, ya me volviste a dar!) no lo hizo por maldad o porque estuviera a disgusto, sino sencillamente porque ya estaba lista para volver a ser libre. Era una paloma Alpha: siempre se acercaba primero a comer o a beber agua, mostraba cierto liderazgo sobre las otras dos e incluso se paraba más erguida, tenía más porte. Al final, me alegro de que sus alas ya sirvan nuevamente para volar y haya podido irse más allá del tejado del vecino, donde ya no la vi tras decirle a su compañera, la que quedaba aún en la jaula: "Bueno, parece que ahora solo quedamos tú y yo".




Otra lección aprendida (o recordada) es que aferrarnos a las cosas no sirve para nada. Tal vez si no hubiera insistido en atrapar a Alpha para volver a meterla en la jaula ella seguiría paseándose por mi azotea en lugar de haber volado lejos; en mi afán de querer conservarla a mi lado sólo conseguí que se alejara, y si así sucede con las palomas, ¿cuál creen que sería la reacción de un humano?

Por último, aunque no menos importante: cuando bajé a la sala ya listo para venir a la oficina y le conté a mi mamá lo sucedido con un nudo en la garganta, ella me dijo: "Tranquilo, no llores...se fue porque estaba lista, y así como ella, deja que todo tu stress y tus enojos también se vayan volando". Me abrazó, me dio un beso (¡qué patético debe verse un tipo de mi tamaño llorando por un pajarraco!) y en este momento, a unos minutos de sus palabras, sonrío y me doy cuenta de que tiene razón. Siento un pequeño hueco por dentro pero no es causado por la pérdida de las palomas, sino porque algo que estaba en mi interior voló junto a Alpha y de algún modo me siento más libre y en paz conmigo mismo.



U P D A T E:

Me acaba de llamar mi papá para avisarme que ¡Alpha regresó a casa! parece que no le gustó mucho estar sola allá afuera, porque cuando subió a la azotea la vio ahí paseándose y entre él y mi mamá la agarraron, y va de nuevo para la jaula. Dice que tenía mucha sed y hambre porque luego luego le entró al trigo y al agua que les dejo cada mañana, y por lo visto su comadre (la que permaneció en la jaula todo el tiempo y que creo llamaré Beta) estaba triste o algo así porque no había comido nada. Ahora ya están las dos felices, comiendo y poniéndose más bonitas todavía. De hecho...ellas no son las únicas que están contentas. Creo que, después de todo, aquella frase mamona sí tiene algo de cierto.





Now Playing: Crazy - ZAZ


Saludos Enfermos.


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