martes, agosto 11, 2015

Efectos especiales involuntarios


El viernes fui con Hilda al Cinépolis de Luna Parc para ver Exorcismo en el Vaticano y la verdad...¡es una completa decepción! la trama es buena, la protagonista ponía una cara de loca poseída que realmente le creí, pero el director aplicó la clásica ñerada de cortarla y poner un final abrupto y totalmente fuera de sentido que me hizo decir "¡No mames, ¿de verdad ya se acabó?". Un asco total, juro que todavía me quedé un rato esperando que milagrosamente hubiera alguna escena post-créditos como en las películas de Marvel, pero pues...no.

Esto no sería relevante (tomando en cuenta que el cine de terror decepciona durísimo de un tiempo para acá), pero hubo un par de situaciones que me encantaron y no tuvieron nada que ver con la película.

La primera es que cuando apenas estábamos disfrutando los primeros sobresaltos, el aguacerazo que caía hizo que se fuera la luz, dejando a los pocos que estábamos ahí dentro en total oscuridad y escuchando el golpeteo del agua sobre el techo de la sala. Hilda y yo incluso pensamos que el personal de Cinépolis lo había hecho a propósito para ponerle emoción a la función de media noche y esperábamos que apareciera un tipo para asustarnos o algo así, pero no pasó nada; tras cinco minutos regresó la luz, se volvió a ir y luego regresó definitivamente para dejarnos terminar de ver ese fraude mal llamado "película".

La segunda fue al término de la función; salimos bastante decepcionados de la sala y el centro comercial estaba prácticamente vacío. Justo cuando entramos al elevador para ir al estacionamiento la luz volvió a irse, dejándonos nuevamente a oscuras, con los relámpagos que caían como única iluminación y las puertas del cerrándose por la inercia que ya tenían. Si hay algo que no se me antojaba en ese momento era quedarme atrapado en un elevador a media noche y totalmente a oscuras (aunque fuera con mi amorcito, jejeje) así que como pude le metí el antebrazo entre las puertas y logramos salir. Como si de una nueva broma se tratara, al dar apenas unos pasos regresó la luz, pero ni locos nos hubiéramos metido de nuevo a esa cosa.

Entre maldiciones disfrazadas de risa nerviosa y pasos largos, bajamos las escaleras de los tres pisos hasta llegar a donde estaba el coche, y no pude evitar voltear en todas direcciones repetidamente para asegurarme de que estábamos solos. Tal vez Exorcismo en el Vaticano fue una mierda de película, pero nos sugestionó lo suficiente como para vivir nuestra propia aventura terrorífica.






Now Playing: Baby night - Sweet Smoke


Saludos Enfermos.


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