lunes, agosto 17, 2015

Museo del Juguete Antiguo México: una ventana para mi niño interior


Si eres un adulto treintañero como yo (o mayor) y todavía recuerdas con cariño a varios de los juguetes que tuviste en la infancia, hay un lugar que te pondrá en contacto con tu niño interior.

El Museo del Juguete Antiguo México se encuentra en la colonia Doctores, en Doctor Olvera 15, a un par de calles de la estación del Metro Obrera. Pese a que la fama de la zona no me motivaba mucho para ir a pararme por allá, la inquietud desapareció en cuanto di con el museo; no se ve como los del Centro Histórico que se engalanan con fachadas que han visto el paso de los años desde la época colonial, ni como otros más modernos que parecen un preludio del futuro, como el Soumaya. El edificio que alberga al MUJAM es sencillo (de hecho tiene aspecto de unidad habitacional o vecindad rehabilitada) y lo más destacado es la enorme vitrina que exhibe apenas una pequeña parte de todos los tesoros que contiene, en contraste con los geniales graffitis que adornan su estacionamiento.


Sin embargo, al cruzar la puerta pude sentir cómo el tiempo comenzaba a retroceder y me llevaba al interior de las salas, sumergiéndome en tantos recuerdos no sólo de mi niñez, sino de la de mis padres y hasta de mis abuelos, conocida gracias a los relatos que me regalaron durante tantos años.

Así, comencé un recorrido que todo el tiempo me mantuvo brincando de una época a otra, como si jugara a saltar la cuerda, ya que dentro del MUJAM no existe el orden cronológico porque, sencillamente, no es necesario. Me encanta entrar ahí y no saber hacia dónde voltear primero por tantas cosas bonitas que se encuentran desperdigadas entre mesas, estantes y vitrinas; lo mismo me encontraba con viejas troquitas como las que divertían a mi papá cuando era niño, que la primera edición de mis amados Caballeros del Zodiaco (en ese entonces no les decíamos "Saint Seiya") que llegó a México cuando yo tenía unos cinco o seis años; en el camino me reencontré con viejos amigos como los codiciados Hot Wheels, que en ese entonces no eran tan fáciles de conseguir; los luchadores de plástico feo que tenían rebabas y se despintaban después de un rato de jugar con ellos pero cómo me encantaban, o los yoyos Duncan que hacían las delicias de todos en el patio de la escuela cuando nos poníamos a competir para ver quién tenía los mejores trucos. Muchas de estas piezas de colección están a la venta, y realmente se sorprenderían, queridos lectores, con los precios que algunas de ellas alcanzan; pero si lo pensamos un poco ¿los recuerdos tienen un precio fijo? ¿alguien se tentaría el bolsillo si se encontrara de frente con un juguete que le traiga a la memoria los momentos más hermosos de su infancia? probablemente sí, pero yo no lo haría.


Conforme avanzaba a través de las salas descubrí que, después de todo, Astroboy no me caía tan mal (siempre le consideré un tanto sobrevaluado). Recordé a Batman y Robin en distintas versiones, a los Halcones Galácticos, y hasta el futbolín, del que soy fan desde hace poco tiempo pero ¡ah, cómo me gusta! y por supuesto, todos esos juguetes que tienen un dejo de nostalgia mezclado con un no-sé-qué un tanto siniestro; de repente sentía como si me miraran, como si quisieran decirme que jugara con ellos un poco para devolverles algo de la vida tan agitada que tuvieron hará unos 50 años o más.




La biblioteca del MUJAM es bella no solo por el intrínseco valor que le da el simple hecho de albergar cultura, sino también por los murales que la engalanan. Las dos veces que he ido la he encontrado cerrada, pero siempre es un gusto asomarse y encontrar un poco de modernidad para disipar el sabor a viejo (agradable, eso sí) que deja ver tantos juguetes de antaño. Más allá se encuentra la sala dedicada a la lucha libre, que aunque le conozco lo básico la neta nunca me hice fan pero como a mi abuelito Manuel le apasionaba, con eso me bastó para sonreír y acordarme de él con mucho cariño al entrar.



La que no me latió tanto fue la exposición temporal de Playmobil; no porque la colección no valiera la pena, que sí está buenísima, sino porque el espacio es muy pequeño y si de por sí las otras salas se llenan cabroncísimo, esa estaba a full y no pude tomar tantas buenas fotos como hubiera querido. Había un montón de chamacos cagones por todos lados tocando todo -vi tambalearse más de una vez un par de maquetas gracias a que los morritos se recargaban sobre el acrílico que las cubre- y algunos de ellos le dieron sus respectivos cabezazos al objetivo de mi cámara, pero bueh, supongo que son gajes del oficio. Había venta de muñequitos y sets completos, aunque por lo que vi eran bastante caritos (en promedio, 150 pesitos por un muñeco suelto), así que en este rubro sí quedaron a deber, tomando en cuenta que en la Expo Playmobil que se llevó a cabo en el Centro Cultural Carranza hubo más variedad y por ejemplo, Hilda y yo pagamos por nuestras versiones playmobilizadas cerca de 100 pesos.


Compara; las fotos de Playmobil del MUJAM están aquí, y las del Centro Cultural Carranza, aquí.


A pesar de los peros, me dio mucho gusto ver a gente de mi edad o más jóvenes llevar a sus chavitos, ya fueran hijos, sobrinos o los retoños de sus peoresnada, a conocer los juguetes que marcaron tendencia antes de que apareciera Lego con su increíble mercadotecnia y también los que hicieron felices a nuestros padres y abuelos; siempre es placentero echar un vistazo al pasado y recordar cuando nuestras únicas preocupaciones consistían en saber a qué íbamos a jugar ese día y si eso no nos traería algún castigo por parte de nuestros papás.


El resto de la exposición permanente lo encuentras haciendo click aquí.


Si se les antojó viajar por un par de horas al pasado, no duden en ir al MUJAM. Está abierto de lunes a viernes de 9 a 6, los sábados de 9 a 4 y los domingos de 10 a 4. La entrada cuesta 50 pesitos, por lo que vale la pena cambiar esa caguama y botana domingueras por un buen rato conviviendo con viejos amigos de la infancia.




Now Playing: She said, she said - The Beatles


Saludos Enfermos


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Alexander Strauffon dijo...

Yo sí jugué con algunas cosas, como luchadores y eso, en algún tiempo. Y vaya, sí que se armaría una buena colección de juguetes varios, viendo las imágenes.

Daniel Mendez dijo...

Estaría chido que la armaras y presumieras las fotos, o en una de esas los vendieras al MUJAM...creo que sí te dan una buena plata por ese tipo de cosas.