domingo, septiembre 20, 2015

Carta para una niña de un año de edad



Domingo, 20 de septiembre de 2015



Hace exactamente un año, algunas de las personas que te amamos estábamos sentados en la sala de espera del hospital mientras tu mamá y tu papá esperaban tu llegada dentro del quirófano; pasamos varios minutos ansiosos, esperando que alguien saliera de ahí para avisarnos que ya habías nacido, cuando de repente sucedió: anunciaste tu llegada con un potente berrido que me hizo pensar dos cosas.

La primera fue: "¡Pero qué buenos pulmones tiene esta niña!", y la segunda, aún tiempo después, no puedo terminar de describirla. Me emocionó tanto tu llegada que el llanto brotó por pura felicidad —no sería la única vez— y a los pocos segundos vi salir a tu papá de esa habitación con la bata y gorro médicos aún puestos, y una cara de felicidad que cualquier hombre envidiaría.

Tuvimos que aguardar un poco a que tú y tu mamá estuvieran en una habitación donde pudiéramos visitarlas, pero los largos minutos de espera valieron la pena. Nos turnábamos para saludar a tu mami, felicitarla e intentar reconfortarla por el cansancio amoroso de haberte traído a este mundo, y también para conocerte, cargarte, ver tu carita y sentir tu peso entre nuestros brazos por primera vez.

Recuerdo que un día, cuando aún estabas dentro de la pancita de tu mamá, le prometí a ella que siempre estaría a tu lado y procuraría ser, a la vez, el mejor amigo y el guardián más feroz, dedicado y protector que pudiera ser para ti. Creo que con el paso del tiempo me convertí además en niñero y fotógrafo, aunque quiero ser también guía de turistas para llevarte a conocer lo más bonito de donde vivimos, maestro de música para enseñarte a disfrutar del rock, de deporte para disfrutar juntos un partido de fútbol o de la NFL, de arte para que tu alma sensible aprenda a apreciarlo y emocionarse con él, compañero de juegos, y todo lo que la vida me permita.

Si encuentras esto en el futuro es porque ya puedes leerme, y quiero que sepas que me siento muy orgulloso de ver cómo has crecido para convertirte en una niña alegre, inteligente, ¡viva! y sobre todo, rodeada de mucho amor, que es la cosa más valiosa que podemos darte todos nosotros. Te quiero muchísimo, hija, y tu sonrisa siempre será una de las luces que iluminan mi vida.







Now Playing: One way trigger - The Strokes


Saludos Enfermos.


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Liliana dijo...

Hiciste que se me humedecieran los ojos...!

Daniel Mendez dijo...

Me pasó eso mismo al recordar todas las cosas chingonas que he vivido durante el último año, antes de escribirlas.