miércoles, septiembre 09, 2015

Museo de Arte Popular: de animales en nuestro arte, y arte hecho sin manos


Apreciar y valorar a los animales es algo que todos, como habitantes de este mundo, deberíamos no solo considerar, sino llevar a cabo con la mayor constancia. Dejando de lado el discurso moralista y mamón tan de moda entre hipsters, neohippies y mamertos veganos (dejo fuera de esa lista a los animalistas porque ellos sí hacen cosas geniales para ayudar a un animal en desgracia), a estas alturas del partido mostrar respeto y admiración por el resto de las formas de vida que tienen la mala fortuna de compartir el planeta con nosotros es lo mínimo que debe hacer todo humano que se precie de ser un ente pensante o, por lo menos, tener algo de sentido común.


Los animales han sido compañeros inseparables nuestros prácticamente desde que comenzamos a andar en dos patas...y a despellejarlos para protegernos del frío con sus pieles; la relación siempre ha sido complicada porque, aunque pareciera que tenemos una enfermiza fijación por exterminarlos (y de hecho ya nos hemos cargado a demasiadas especies), también ejercen una poderosa influencia y fascinación sobre nosotros que se refleja en innumerables aspectos de nuestras vidas, entre ellos el arte y la cultura. Muestra de ello son las pinturas rupestres en que nuestros antepasados los inmortalizaron por primera vez; caballos tan célebres como sus jinetes: Bucéfalo, Babieca o Siete Leguas son ejemplos de esto. Los egipcios adoraron a los gatos, las tribus del norte de América inmortalizaron a través de sus totems a las distintas especies que habitaban la llanura y nosotros, los mexicanos, no podemos ser la excepción.


A lo largo de todo el territorio nacional, las manos expertas de los artesanos que han aprendido de generación en generación a capturar la esencia del zoológico mexicano la plasman en madera, barro, cerámica, papel, metales, piedras y todos los elementos que su ingenio les permite utilizar. Definitivamente somos un país rico en cultura, creatividad, pasión, materia prima y, sobre todo (el punto central de este artículo), en fauna silvestre.


El resto de las fotos, aquí.


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¡Ah, por cierto! Hablando de arte, creatividad y pasión, hay una sorpresa en la planta baja, detrás de la recepción: En el sendero de la libertad. Todas las obras de esta exposición fueron pintadas con los pies o la boca, así que ya se podrán imaginar el sorprendente talento de los expositores.


Más arte oral, acá.



Vayan al Museo de Arte Popular, en su sala temporal podrán disfrutar La zoología en el arte mexicano hasta el 30 de septiembre, y En el sendero de la libertad no sé hasta cuándo está, pero es algo que no se pueden perder. El MAP está en Revillagigedo 11 casi frente al Teatro Metropolitan, y la entrada cuesta 40 pesitos, además de que los domingos el acceso es libre. ¡Vayan, vayan, vayan!




Now Watching: The Avengers


Saludos Enfermos.


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Alexander Strauffon dijo...

Penosamente debo admitir que hace ya mucho no visito un museo. Debo hacerlo.

Respecto a los animales, de acuerdo con lo dicho. Una compañía que además contribuye en forma favorable al estado de ánimo del individuo que les tiene como mascotas y compañeros. Pueden establecer una dinámica muy provechosa.

Daniel Mendez dijo...

Qué mal lo de los museos, Alex. ¿Cuáles hay allá en Monterrey para visitar? he ido un par de veces por cuestiones de trabajo y no he tenido oportunidad de salir a pasear como se debe...bueno, entre eso y que cuando fui estaba muy fuerte el pedo del narco, por lo que me aconsejaron no salir del hotel.

Otro pedo con los animales...¡y de la especie que sean! (menos los insectos, esos me ponen muy nervioso y violento). Hace un par de meses rescaté unas palomas y pese a que dos de ellas ya murieron, la sobreviviente se siente en confianza, tranquila, y hasta me protesta cuando tardo en darle de comer. Definitivamente son buenos compañeros para el alma.