martes, octubre 06, 2015

El tiempo nunca había sido tan valioso para mi


Hace unos días compré un reloj para combinarlo con el outfit que usaría para la boda civil de mi hermana y lo presumí con la familia. Mi papá hizo el comentario de que él tenía un reloj que se vería bien con mi ropa y que no me lo había dado porque tenía años sin verme usar uno; creo que el último que tuve fue un Swatch negro muy bonito de los años en que estudiaba la prepa, el cual dejé en un cajón cuando la correa se rompió por el uso normal y que, según yo, iba a reparar en corto para volver a utilizarlo. Luego llegó la era de los smartphones y se quedó arrumbado en el olvido, al grado de que hace rato lo busqué para tomarle una foto y ponerla en el post, pero nomás no lo encontré.

Le dije a mi papá que, efectivamente, yo no uso reloj y que sólo lo compré para hacerle a la mamada y completar el look. Cambiamos luego de tema y se fue por un par de minutos, para regresar con esto en la mano:




Me lo tendió al tiempo que decía: "Mira, es bonito y elegante, creo que se te vería bien con saco y camisa". Lo tomé y observé por unos minutos, pensando "Sí, de hecho es muy bonito" para después devolvérselo; dijo que me lo regalaba, y mi primera reacción fue no aceptarlo.

—¿Cómo crees? —le dije mientras se lo devolvía—, es tuyo, tú tienes que lucirlo.

—¿No lo quieres? respondió.

—Es que es tuyo, papá; creo que se te verá genial a ti.

—Bueno, tengo este, y unas plumas que quiero darle a Gustavo (mi cuñado)...

Ahí fue cuando entendí que la estaba cagando sabrosísimo.

No soy alguien que sepa recibir muy bien los regalos; no porque no me gusten o me haga el mártir y no crea merecerlos, sino porque soy medio pendejo y bastante tímido para eso, más tratándose de algo que es de mi papá y tan personal como un reloj. Realmente estaba pensando en ese momento que era suyo y nadie más debería usarlo, pero en cuanto mencionó lo de darle el juego de bolígrafos a Tavo entendí que él quería darme algo suyo a mi, algo más, aparte de todo lo intangible que ha aportado a mi formación como persona y como hombre durante todos estos años.

Me sentí feliz de que quisiera darle a Tavo un regalo; es el esposo de su hija, un buen hombre paciente, dedicado y amoroso que, además, es un padre excepcional para mi sobrina. Me gusta mucho que mi papá no sólo lo acepte, sino que lo considere al grado de querer darle algo suyo a él también. Por eso me tragué mi sonrojo y timidez al acercarme de nuevo a él y decirle:

—Oye, ¿de verdad quieres que lo use?

—Sí -respondió, se te verá muy bien.

—Gracias le dije, tomando el reloj. Me quedé un par de minutos por ahí y luego subí a mi estudio para ponerlo junto con el que yo había comprado.

La emoción me hacía un nudo en la garganta, y de no haber sido por el cardíaco final del Broncos vs Chiefs de ese Monday Night que distrajo mi mente hacia otros temas menos emotivos, me hubiera soltado llorando como Magdalena.

Vestí el Carlo Corinto en el cumpleaños de mi sobrina ese fin de semana porque no quise aguantarme las ganas de que él me viera usándolo en un evento importante; para la boda civil usé el que compré, y planeo repetir con el primero para la boda religiosa porque creo que irá mejor con lo que me pondré ese día. Eso sí, ya se convirtió en uno de mis tesoros más importantes; lo guardo con mucho cariño, no quiero ni sacarlo a la calle para que nada le pase porque quiero tener para siempre conmigo algo que perteneció a mi papá y que él me regaló en vida. Creo que estoy retomando con mucho gusto el hábito de usar reloj.




Now Playing: No voices in the sky - Motörhead


Saludos Enfermos.


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TeReSa dijo...

Los hombres usan pocos accesorios, y creo que los relojes son un buen reflejo de su gusto y da un toque de caballero a quienes lo usan.

En mi caso no sabía bien que regalarle a mi papá y en una de esas le di para su cumpleaños un reloj Longines, algo caro pero muy lucidor...

Salu2!

Daniel Mendez dijo...

Aaah, esos Longines son la onda, valen lo que cuestan. Yo no acostumbraba usar reloj porque me parecía suficiente con el de mi smartphone, jajaja...pero creo que es una bonita "tradición", por así llamarle. Ahorita tengo el de mi papá, que solo uso en ocasiones especiales (no sé qué tan caro sea, ni quise averiguar, pero tiene mucho valor sentimental para mi) y un Armani totalmente negro que compré hace poco para poder usar del diario.

Saludos de regreso, Tere :-)