miércoles, octubre 28, 2015

Mega Procesión de las Catrinas 2015 @Paseo de la Reforma


El domingo, Hilda y yo fuimos a la Mega Procesión de las Catrinas 2015 que empezaría su recorrido en el Ángel de la Independencia para terminar en la explanada del Palacio de Bellas Artes. Ella estaba emocionada por la idea de disfrazarse de Catrina (entre las mil monadas que hace está el ser buena maquillista), así que llegamos primero a Bellas Artes para guardar el coche en el estacionamiento y que ella pudiera maquillarse con calma, y en cuanto estuvo lista nos movimos al Ángel de la Independencia. Fue mejor idea que ella se maquillara solita y llegara con el outfit completo a donde comenzaría el evento: un largo vestido negro con vivos morados, sombrero del mismo color adornado con flores y flats negros, sencillos pero a juego con el vestido. Cuando nos acercamos al Ángel de la Independencia había un montón de gente en pleno maquillaje con los organizadores del evento previo pago de 100 pesitos, así que mientras todo mundo se preparaba para la procesión nosotros aprovechamos para divertirnos.

Hilda estaba muy solicitada para las fotos; su disfraz atraía a mucha gente y puedo decir que era de los mejores en toda la procesión. Por mi parte, mataba el tiempo fotografiándola a ella y a todo el que tuviera un disfraz o maquillaje que llamara mi atención. Para muestra, unos cuantos botones:




A las 6:30 aproximadamente comenzó por fin la procesión, sólo que con un pequeño detalle: el sol estaba casi completamente oculto por el cambio de horario y del alumbrado público, literalmente, ni sus luces; seguramente a los encargados de eso se les olvidó reprogramar el encendido de luminarias y nos dejaron a oscuras por un buen rato, que aproveché para descansar de las fotos y mentarle su madre silenciosamente a Mancera. De cualquier modo ya había gente moviéndose hacia Bellas Artes, así que decidimos seguirlos y, por suerte, al cruzar Insurgentes encontramos luz.




En una ciudad caótica como ésta, es poco común que un transeúnte pueda caminar a sus anchas y en total tranquilidad sobre una vía que, de ordinario, siempre está hasta la madre de coches, ruido y stress; por eso el evento tuvo un encanto especial y me hizo sentir tan libre dentro de esta jaula de concreto y acero llamada Ciudad de México. La buena onda se mezclaba con el aire fresco de la noche y nos contagiaba; personas de todas las edades convivíamos en un ambiente sano, familiar y bonito. Personalmente, disfruté mucho ver a Hilda tan contenta porque muchos se acercaban para la foto con ella, la vi bromear y reír con extraños (cosa poco común, tomando en cuenta que usualmente es introvertida), pedir a otras Catrinas y Catrines que se fotografiaran juntos, sonreír, disfrutar su mortuorio anonimato y hasta asustar sin querer a algunos niños. Me encantó la buena disposición de la gente a la hora de pedirles una foto, que siempre respondieran con un "Sí, ¡claro!" y dejarme robar con mi cámara un poco de su alegría en la forma de su sonrisa.


El resto de la galería, aquí.


Poco importa, al final, el mame de cada año en que los anti-Halloween vociferan que se deben rescatar nuestras tradiciones y preferirlas forzosamente sobre una fiesta extranjera, como si no tuviéramos muchas de esas en nuestro calendario. Hay cosas que no se logran tratando de imponer un punto de vista, sino entrando en acción, disfrutando lo que se hace e imprimiéndole toda la alegría de la que seamos capaces. Es por eso que el Día de Muertos nada tiene que competirle al Halloween, ni se ve amenazado, ni mucho menos; paradójicamente, está más vivo que nunca.






Saludos Enfermos.


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