domingo, noviembre 29, 2015

Niño rata de azotea


El otro día estábamos Hilda y yo en su casa acostadotes viendo una película, cuando de repente escuchamos a alguien correr sobre la azotea. Salimos en chinga a ver qué onda e Hilda alcanzó a ver a alguien con playera azul pasándose a la casa del vecino; estuvimos a las vivas un rato más y como no sucedió nada, volvimos a nuestra película.

A la hora de esos primeros pasos escuchamos otros; salimos nuevamente y no vimos a nadie. Subí a la azotea con un cuchillo (por si acaso) y después de estar asomado un rato y seguir sin nadie a la vista, me bajé y reanudamos otra vez la peli. Un tiempo después, ya como a las 6 de la tarde, de nuevo se escuchó la carrera de alguien en la azotea. Esta vez salimos al patio trasero, con mi dulce y suave voz grité "¡Ya bájate de ahí, hijo de tu puta madre!" esperando que mis palabras surtieran efecto...y así fue: a contraluz vi levantarse una cabeza que parecía la de un hombre joven. Volví a gritarle: "¡Ya te vi, cabrón! ¡Bájate o voy por ti!". El tipo se levantó, y en cuanto estuvo totalmente de pie nos quedamos en la pendeja, porque se trataba de un niño de 10, máximo 11 años que vestía una playera negra y short azul.

Salimos a la calle y los vecinos ya estaban afuera, un poco porque escucharon mi grito y otro poco porque ya estaban algo inquietos por las correrías en las azoteas. Alguien llamó a una patrulla, llegó también el delegado de la colonia y conforme siguieron saliendo otros curiosos de sus casas empezaron las conjeturas, hasta llegar a la conclusión —por la descripción que dimos del niño— de que se trataba de un chico de la calle de atrás que se dice es hiperactivo, siempre sube a las azoteas cuando se le vuela el balón y no es la primera vez que esto sucede, porque seguido se oyen pasos en las azoteas por las noches y ya alguna vez había asustado a una niña del inicio de la calle al asomarse mientras ella jugaba en el patio.




Como fui yo quien mejor lo vio (después de amenazarlo), el delegado y el oficial me pidieron que los acompañara a casa del escuincle para identificarlo. Más a huevo que de ganas salió el mocoso con su mamá, ahora vestido con un pants negro y una sudadera azul; en cuanto lo tuve de frente le dije "¿Te divertiste allá arriba?" y eso bastó para que la mamá se deshiciera en insultos, mentadas de madre y reclamos sobre por qué le dije eso a su angelito. El delegado y el oficial trataban de calmarla para que me dejara explicarle las cosas, pero siguió de puta necia gritona hasta que le dije "Bueno, ¿tiene caso que siga hablando, o se la va a pasar interrumpiendo?". La pendeja me dejó hablar por un par de minutos más, pero cuando llegué a la parte del relato donde grité "¡Ya bájate de ahí, cabrón!" se indignó, me llamó "hijo de puta" y reclamó porque le había gritado así a su hijo. No pude evitar sonreír, pues ¿no que su hijo no había estado en la azotea? A partir de ahí, el delegado y el oficial se encargaron de calmarla y convencerla de que fuera más cuidadosa con su hijo, a lo que ella respondió que "era su pedo si el niño se caía de la azotea o le pasaba algo". Sólo le bajó de huevos cuando el oficial le contestó que la situación ya contaba con este antecedente y que si el niño volvía a hacerlo, podía subirlo a la patrulla, ya que calificaba como menor infractor.

Platicando con Hilda, me contó que a esa señora la maltrata su marido (de hecho Hilda la defendió una vez que el tipo le dio un balonazo en plan de todo menos de juego) y que a su vez, la señora maltrata a su mocoso. Yo no vivo ahí, no conocía al escuincle, y probablemente de habérmelo encontrado en la azotea cuando subí con el cuchillo o con el rastrillo de jardín hubiera pasado algo de verdad malo; lo mismo si el vecino que tiene una pistola lo hubiera visto correr sobre su azotea en la oscuridad. Pinche gente irresponsable y además pedera que se indigna cuando uno le corrige a sus bastardos, no entiendo cómo se atreven a reproducirse si no se va a hacer cargo de ellos, ni los van a cuidar, mucho menos a educar, y además permite que anden por ahí fastidiando a los vecinos y exponiéndose a que les pase algo. Por eso crecen todos pinches idiotas y terminan siendo reggaetoneros, fans del Komander o votando por el PRI, malditos niños rata.




Now Watching: Steelers at Seahawks


Saludos Enfermos.


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Liliana dijo...

'Muy bueno tu relato y muy cierto!

saludos =)))

Daniel Mendez dijo...

Jeje gracias Liliana, lamentablemente todos tenemos contacto con uno de estos en algún momento. Saludos de regreso :-)