jueves, febrero 11, 2016

¿La última bala del Sheriff?


Esta es una imagen que jamás olvidaré:




Después de nueve años volví a ver coronarse como campeón a Peyton Manning; muchas cosas tuvieron que suceder para que lo lograra y de cada una hemos hablado sus fans, los medios especializados, sus haters, toda la gente que juraba que estaba acabado después de la estrepitosa derrota ante los Seahawks hace un par de años. Incluso yo llegué a pensar que era mejor que se retirara mientras aún quedaran vestigios de su grandeza y antes de echar a perder su legado en esa desesperada carrera por alcanzar a su hermano Eli en cuanto a Superbowls ganados. Hoy agradezco que no lo hiciera y que se haya mantenido en el emparrillado un poco más.






El chico que salió de los Tennessee Volunteers siendo la primera selección global en el draft del ya lejano 1998 volvió a colocar en el mapa a los Colts y nos hizo soñar a todos con un trofeo Vince Lombardi que llegó nueve años después de su debut tras haberles visto caer una y otra vez en playoffs; de esas veces, una de las más dolorosas fue el playoff divisional (igualito que cuando Jim Harbaugh, el Capitán Regreso, solo que lo de él fue en final de conferencia) ante los Steelers en 2005, en que el último minuto los mató y me hizo llorar como lloramos los hombres: sin aspavientos, con los labios apretados y las lágrimas cayendo sobre mi jersey azul.







A la temporada siguiente las lágrimas cambiaron de sabor y pude ver, por fin, al gran Peyton llevándose su primer campeonato y la distinción como MVP:






Tiempo después lo vi levantarse de esto, aunque después tuviera que pasar un año lejos del emparrillado y todos los fans tuviéramos que aguantar el pésimo trabajo de Curtis Painter:






Lo vi lucir, después de ese año, la huella más profunda que le ha dejado la batalla:





Lo vi irse de Indy con la voz quebrada porque el tope salarial ya no daba para pagarle, y los Colts debían buscar el futuro en Andrew Luck:






Lo vi llegar a Denver para retomar ritmo y continuar mostrando su grandeza:






Lo vi regresar a Indianapolis vistiendo otro uniforme y ser recibido con todo el cariño de los fans que lo extrañan tanto desde entonces. ¿Cuántos QBs pueden presumir de haber regresado a su antigua casa y ser vitoreados en lugar de abucheados?






Sin embargo, no todo ha sido miel sobre hojuelas para Peyton Manning. También lo vi caer en el playoff divisional ante esos mismos Colts, y aunque dolió, estuvo bien ver que el equipo que tanto le debe no se tienta el corazón a la hora de hacerle ver su suerte:






Vi la monumental putiza que le dieron los Seahawks en el Superbowl XLVIII a la mejor ofensiva no solo de la liga, sino en la historia de la NFL (estadísticamente hablando, para que tampoco se me alboroten los fans de otros equipos):






Sin embargo, la fuerza le alcanzó para romper el record de más pases de touchdown de por vida:






Y hace unos meses, también el de más yardas por pase de por vida...






Tristemente, ese mismo día lo sentaron por la cantidad de intercepciones que sufrió y dio paso a Brock Osweiler, quien lo hizo bastante bien quitándole el invicto a los Pats y ganando un par de juegos clave para poner a Denver en camino al Superbowl. Aún así, dolió ver algo tan inusual como un Peyton Manning banqueado, y las dudas sobre su futuro no se hacían esperar. Que si ya había llegado el momento de Brock, que si Peyton ya estaba acabado y eso era más que evidente. Sin embargo, regresó por sus fueros en el último juego de temporada regular para dar la puntilla a los Chargers, mandar a los Chiefs a la ronda de Wildcard y robar a los Pats el seed 1 de la AFC.

El resto, lo que sucedió en playoffs, ya todos lo sabemos. Muchos sesudos analistas y expertos descartaban la idea de que los Broncos llegaran al gran domingo y hasta hubo quien aseguró que el equipo había renunciado totalmente a sus aspiraciones de campeón al designar a Peyton Manning como titular. Vamos, todo mundo daba como favoritos primero a los Steelers en el playoff divisional, luego a los Pats en la final de conferencia y después a los Panthers En el Superbowl. Nadie contaba con que la defensiva equina iba no solo a aguantar, sino a lucir aplastante y darle a Peyton Manning un merecidísimo segundo campeonato.

El apellido Manning es un arma de dos filos. Por un lado está el renombre y prestigio de una familia entregada totalmente al football; por el otro lado, está el hecho de que con todos sus logros a lo largo de 18 años en la NFL, Peyton puso los estándares muy arriba para todos, incluso para él mismo. Después del domingo se soltó la andanada de críticas y especulaciones: quizá se trataba de un juego arreglado para retirar a la estrella con un campeonato (como se dijo también, en su tiempo, de Jerome Bettis o Ray Lewis), el equipo tuvo que cargar con Peyton Manning, Peyton Manning consumió hormonas de crecimiento humano (aunque al poco tiempo de haber soltado ese rumor, Al Jazeera se retractó), el partido estuvo de hueva, y un montón de cosas por el estilo. A esa gente se le olvida que este hombre se las ha ingeniado para sobrevivir durante 18 años dentro de una liga terriblemente competitiva gracias no solo a sus habilidades físicas, mermadas a más no poder, sino también por las cualidades mentales que le convirtieron en el alma del equipo tanto en Colts como en Broncos.







Yo no pretendo entrar en la polémica sobre si es el mejor QB de la historia o si es mejor (o no) que Tom Brady. Mucho menos me dan ganas de intentar imponer a otros mi punto de vista, porque sería una pendejada de mi parte decirle a un fan de los 49ers de los 80's o a un Steeler de los 70's que Peyton Manning es mejor que Joe Montana o Terry Bradshaw. Sencillamente, para mi él es el mejor porque tuve la fortuna de enamorarme de este deporte en la misma época que él llegó, de verlo jugar durante todo este tiempo, de emocionarme cada vez que lo vi entrar al emparrillado, de llorar con sus derrotas y celebrar sus victorias. El domingo se me hicieron agua los ojos cuando vi que la conversión de dos puntos sería una jugada de pase; a pesar de que ya no tuvo la potencia necesaria en el brazo para lanzar un touchdown durante todo el partido, había que dejar al Sheriff una última bala en el revólver. La conversión se había logrado y mi voz se quebró ligeramente cuando le dije a Hilda: "Parece que ese fue el último, amor".

Cuando levantó el Vince Lombardi no pude evitar sentir, más que alegría, mucho alivio y nostalgia, porque más que ganarle a los Panthers, le ganó el último juego al tiempo; quizá sea cierto que este fue su último rodeo —en sus propias palabras dirigidas a Bill Belichick al término del AFC Championship— y que el domingo escuchamos su último "Omaha!", como mencionó Fernando Von Rossum. El hecho es que aunque ya no puede hacer las mismas maravillas de hace seis o siete años, aunque el sistema ofensivo de Gary Kubiak le quitó un montón de responsabilidad en ejecución y aunque la defensiva haya cargado con el equipo durante casi toda la temporada (que para eso estaba diseñada, a final de cuentas), Peyton Manning merece todo el homenaje que recibe de parte no solo de sus compañeros de equipo o de sus fans, sino hasta de quienes tuvieron la fortuna de enfrentarse a él dentro del campo.






Aún no se sabe si se retirará después de haber ganado su segundo Superbowl, pero creo que si hay un momento perfecto para hacerlo, es este. No tiene nada más que demostrar, ni a sí mismo ni a los demás. Un par de días antes del Superbowl me salió esta rola en el playlist y no pude evitar pensar que quizá era una señal de lo que sucedería el 7 de febrero:






Aún con todos sus records, todo el legado que construyó durante 18 años, lo más valioso que puedo decir de Peyton Manning es que —sin él saberlo— me enseñó a ser constante, a buscar la perfección aún a sabiendas de que esta jamás llega, a levantarme de cada caída por dura que haya sido o por lastimado que me dejara; a nunca bajar los brazos, a seguir peleando aún cuando el cuerpo ya no tenga fuerzas y entonces el espíritu deba salir a plantar cara.






Saludos Enfermos.


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Francisco Gutierrez dijo...


Me dejaste sin palabras amigo.

Un gran final para una carrera llena de éxitos y un legado legendario. Retomando tus palabras, cuando su brazo ya no era el mismo que hace unos años y todos sus críticos desmeritaban su esfuerzo, basándose únicamente en números y estadísticas, y no podían entender que el liderazgo es algo más que un brazo potente.

Si alguien podía lograrlo así en esas condiciones con casi 40 años, después de una lesión en las cervicales, con todos sus records a cuestas y la forma como revolucionó el juego, era Peyton Manning.

Porque el mismo juego se lo debía.

Daniel Mendez dijo...

Hola Francisco, coincidimos sobre todo en el punto de que solo él podía lograrlo. Este tipo de cosas pasan cada cierto tiempo, no sé cuánto lleves viendo la NFL pero en el '98, tras el Superbowl ganado a Atlanta, el retiro de Elway fue así de significativo. Espero que Peyton haga lo propio; como dije, ya no tiene absolutamente nada que emoestrar. Habrá que estar al pendiente en estos días para ver si se retira y no se pone de necio como acostumbra.

Anónimo dijo...

Lastima que haya recurrido a trampas y escondido e complicidad con su padre todas sus fechorías que realizó, no es el quaterback ejemplar como todo mundo lo quiere pintar, uso de hormonas, hostigamiento sexual, las trampas realizadas en su estadio como ruido falso así como abrir los túneles cuando la ofensiva contraria se encontraba en el campo.... manchas y manchas a este cheytor manning.... lástima, los mejores qb de la época manchados un gran decepcion de manning

Daniel Mendez dijo...

A mi me llama la atención que todos esos rumores (porque hasta este momento solo son eso, ya que no hay nada comprobado y establecido como verdad absoluta) surgieran al final de su carrera; lo de la hormona de crecimiento data de hace 5 años aproximadamente y Al Jazeera se retractó cuando vio lo que se le venía encima; lo del hostigamiento sexual es de hace 20 años y la historia no es tan simple como se publica ahora, dado que incluso las negociaciones entre Tennessee/Manning y la preparadora física han tenido varios capítulos. El ruido artificial en el estadio de los Colts no es responsabilidad de Manning; es como si alguien quisiera culpar a Tom Brady por el spygate de los Pats.

Sin embargo, si ese asunto de la hormona o el del hostigamiento llegaran a señalarlo indiscutiblemente como culpable, yo sería el primero en darle la espalda.