viernes, febrero 19, 2016

Manny Pacquiao y su séquito de homofóbicos


AVISO IMPORTANTE:

El autor de este artículo no es, ni por casualidad, un ejemplo de tolerancia y respeto. Suele ser bastante ojete con los reggaetoneros, los fans de la banda, los clavados con cualquier religión, los hipsters, los americanistas, los fans de los Patriots, los que les gusta Maná, los Peñabots, los vegetarianos castrosos, los Pejezombies, las buchonas/luchonas/cabronas y un chingo de perrada que tiene mierda licuada dentro del cráneo en lugar de un cerebro decente y funcional, así que antes de que le empiecen a cagar el palo admite abiertamente que es un culero. Eso sí, jamás discriminaría a nadie por su preferencia sexual, etnia, posición socioeconómica ni ningún factor inherente a la propia naturaleza del sujeto en cuestión y/o que éste no esté en condiciones de cambiar. Ahora sí, vámonos recios.

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En estos días salió una nota sobre Manny Pacquiao y su desafortunada declaración acerca de los homosexuales. Cito:


"Es de sentido común, ¿Han visto a algún animal manteniendo relaciones entre macho y macho o entre hembra y hembra? Si mantienen relaciones entre macho y macho o entre hembra y hembra, entonces son peores que animales"


A este machote se le escapó la palomita del cinturón.


Sin el menor afán de justificar al señor Pacquiao, se entiende semejante aberración si se considera de quién viene: un iletrado originario de un país con una importante influencia católica. No voy a ponerme a desmenuzar lo lamentable y patético que resulta el hecho de que una celebridad no modere sus declaraciones ni tenga la menor idea de cómo llevar sus relaciones públicas (aunque de esto culparía más a su manager que a Pacman), ni lo deleznable de sus palabras. Total, Nike ya le pasó factura retirándole su patrocinio y no dudo que en los próximos días otras empresas también le den la espalda.

Me llama la atención la reacción de cierto sector de la sociedad mexicana respecto a lo dicho por el boxeador. En específico, de los imbéciles que le aplauden y sacan a relucir la costra de caca que tienen por cerebro a través de comentarios como "Tiene razón, los seres humanos estamos creados exclusivamente para reproducirnos", "A huevo que las relaciones sexuales deben ser solo entre hombre y mujer", y hasta pendejadas del calibre de "Los homosexuales no son personas, son monstruos/aberraciones/esperpentos". Hay quienes incluso alegan que los directivos de Nike son todos homosexuales, al igual que los peces gordos de todas las trasnacionales, y quieren dominar al mundo. Dense una vuelta por los distintos foros de discusión en que se convierten los portales de noticias dentro de las redes sociales y verán de lo que hablo. Se van a divertir en serio.

Lo que no es tan divertido es la forma en que tergiversan las cosas alegando que a huevo se les quiere obligar a respetar o por lo menos tolerar a la banda gay, que Pacquiao (y por extensión, ellos) tienen derecho a expresar su opinión —sea cual sea— y todo mundo se tiene que aguantar. Lo que pasan por alto es que la libertad de expresión tiene cierto límite (o debería) y este se encuentra donde las palabras de uno perjudican la integridad emocional de otro. Nadie tiene derecho a juzgar aspectos de la vida ajena que infieren directamente en el bienestar emocional de las personas, como —en este caso— a quién eligen amar o, por lo menos, con quién eligen irse a la cama. Esa clase de pensamiento retrógrada encaja perfectamente en el perfil que tanto les gusta a la iglesia y al gobierno por lo sencillo que es de manipular: uno carente ya no digamos de educación, sino de tantita curiosidad científica y sentido común. Manny Pacquiao y quienes apoyaron su declaración dicen que "los animales solo se aparean macho con hembra" con tal seguridad que me hacen pensar en lo peligroso de que sus ideas lleguen a mentes vírgenes, las contaminen con su misma cerrazón y les impidan notar cosas tan básicas como que hay muchas otras especies animales para las que es muy normal la homosexualidad.




Obviamente, Manny Pacquiao y su séquito de fans descerebrados no tienen la culpa —al menos no directamente— de ser unos pendejazos. A todos se nos implanta, desde pequeños, la idea de la familia compuesta por mamá, papá e hijos (y hay quien remata con que entre más hijos, más amor hay en el hogar). El catolicismo, el cristianismo y todas sus demás variantes detestan todo lo que se salga de ese molde etiquetándolo de anti natura y condenan a todo aquel que no encaje con lo establecido a arder entre las llamas del infierno por los siglos de los siglos amén. La misma Biblia, a través de ejemplos como la destrucción de Sodoma y Gomorra, parece un manual dirigido a sus más devotos fans para enseñarles cómo vejar a los homosexuales tanto psicológica como físicamente. Puede parecer una exageración, pero si no me creen, revisen la cantidad de crímenes que se cometen a diario en todo el mundo solo porque un tipo metió su pito en el culo de otro o porque a dos chicas se les antojó hacer unas ricas tijeritas y a algún buen cristiano no le pareció; y es que así funciona el famoso libre albedrío cristiano: haz lo que quieras, pero si no me parece te rompo la madre.

Si al lastre religioso le agregamos detallitos como que Pacquiao es aspirante a ocupar un lugar en el senado filipino o que la coordinadora de diputados en Tabasco por parte de MORENA, Candelaria Pérez Jiménez, declaró que desearía que los gay no existieran pero ya que eso no se puede de todos modos va a respetar sus garantías individuales, es evidente que el panorama ideológico de la política luce jodidísimo. Lo ideal sería que gentuza de esta calaña no tuviera siquiera la oportunidad de asomarse a las esferas de poder, pero para eso se necesita cambiar la mentalidad de quienes les ponen en el pedestal.

Respetar lo que cada quién lleva a su boca o área genital sería un buen comienzo. Parafraseando a los charolastras de Y tu mamá también, creo que cada quién puede hacer de su culo un papalote y nadie debería incomodarse por eso. A esa pinche gente que se la pasa agrediendo a la banda gay primero hay que aislarla, no hacerle caso, dejarla hablando solita como pendeja para que se dé cuenta por sí misma de que la está cagando durísimo. Si insiste se le pueden exponer argumentos objetivos para que los considere y si cambia de idea qué mejor, pero tampoco se le puede obligar; con que aprenda a cerrar la boca cuando debe para no joder a los demás sería suficiente. Si de todos modos reincide entonces sí, unos chingazos para que se aliviane y lo piense mejor la próxima vez. ¿Se imaginan lo humillante que sería para alguien así el hecho de que un gay le parta la madre?






Saludos Enfermos.


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Master of Doom dijo...

A webo!!!! pinchi falta de agricultura por parte del filipino. También hay homosexualidad en los animales. Me sorprendí cuando leí los ejemplos de homosexualidad y siguiéndole encontré que para degenerados sexuales esta como campeón la nutria, hay ejemplos de nutria que arrebatan crías de otros animales para usarlos de juguetes sexuales, todo el día están dándole por todos los orificios y aun cuando se mueran las crías las siguen violando. Ches nutrias enfermas. Y por ultimo ¡Chingue a su madre el América!

Daniel Mendez dijo...

¡En la madre! Sí sabía que las nutrias le entraban a todo, ¡pero no tenía ese "a todo" tan detallado! Técnicamente se comportan como auténticos romanos, jajaja. Y sí, que chingue a su madre el América, ¡cómo no!