miércoles, marzo 16, 2016

Un animalito, un sobre


El sábado por la noche vi a una perrita pasar varias veces frente a mi casa. Tenía un collar rosa, así que supuse que se había salido de casa de algún vecino y me quedé tranquilo pensando que ya había regresado a su hogar cuando, después de un rato de estar al pendiente, ya no la vi.

Sin embargo, el domingo volví a verla pasear desorientada de un lado a otro de mi calle; pensé en recogerla y ver si su casa estaba cerca de la mía, pero tenía demasiadas cosas que hacer, el tiempo encima y además en casa no son muy afectos que digamos a recoger animalitos de la calle, así que lo primero que se me ocurrió fue salir y comprarle algo de comer  para que por lo menos no lo pasara tan mal allá afuera mientras aparecía su familia humana. Compré este sobre de Pedigree:




La busqué al salir de la tienda, pero no la encontré; tuve el mismo resultado el lunes y el martes, así que quiero creer que ya regresó a casa o alguien con mejores posibilidades que yo le dio asilo. Así las cosas, me quedé con mi sobre de Pedigree y mis ganas de ayudar.

También me quedé pensando en que muchas veces dejo de ayudar a un animalito porque no tengo espacio en casa, porque la familia no ve ese tipo de acciones de la misma forma que yo o porque no puedo invertirle el tiempo y cuidado que requiere. Hay animales en la casa. Está Gala, los canarios de mamá, los peces de mi hermana, las tortugas de papá; Luca, el pato que nunca me dejaron comerme —y ahora que es viejo y su carne no tendría buen sabor le he tomado cariño— y Alpha, la paloma sobreviviente de las que rescatamos Hilda y yo el año pasado. Existen ellos, pero no es lo mismo repartirnos entre todos sus cuidados y atenciones que echarme yo solo el compromiso de atender a cada bicho que se me ocurra llevar a casa. No tengo el tiempo (y a veces ni las ganas), así que se me ocurrió una alternativa.

No puedo salvar a todos los que quisiera, pero sí puedo hacer algo por un animalito a la vez. Por eso ahora cargo con el sobre de Pedigree que no pude darle a la perrita en mi mochila para todos lados, y ya sea que la encuentre a ella o a otro, dárselo para calmar su hambre. Luego iré a la tienda por otro sobre y así sucesivamente, intentando ayudar a todos los que pueda en mi camino diario. Igual suena romántico o tonto, pero si todos hiciéramos este mínimo esfuerzo, muchos animales en situación de calle lo pasarían un poco menos jodido, aunque sea por un día.

Si a alguien le late la idea y quiere apoyar, ayúdenme por favor compartiendo este artículo en sus redes sociales acompañado del hashtag #UnAnimalitoUnSobre; sería chido llegarle a un montón de gente para que se sumara a algo que les va a costar 10 pesitos en la tienda, pero les dejará el grato sabor en la boca de estar haciendo lo correcto. ¿Se apuntan?






Saludos Enfermos.


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