jueves, mayo 12, 2016

Erotismos, la vida íntima de los objetos @MODO


Como les platicaba en el post anterior, Hilda y yo encontramos unas pizzas deliciosas en la Roma después de visitar el Museo Del Objeto Del Objeto, también conocido como MODO. Fuimos a ver la exposición Erotismos, la vida íntima de los objetos, con la buena referencia de que el montaje temático que encontramos en una visita anterior —La lucha libre de todos los días— nos dejó bastante satisfechos.




Para quien no sepa, el MODO monta cada cierto tiempo una exposición sobre determinado tema formada con objetos que figuran en su enorme colección. Por eso no nos sorprendió ver en esta ocasión la relevancia que el sexo ha tenido en la historia de la Humanidad prácticamente desde sus inicios; figuras prehispánicas, reproducciones grecorromanas y grabados provenientes del Lejano Oriente dan una breve idea de la concepción divina que tuvo el sexo antes de la expansión del catolicismo y su talante prohibitivo.

Dice el famoso refrán: "Jala más un par de tetas que dos carretas", y esa premisa ha fusionado al erotismo con la mercadotecnia. Desde el inocente material POP y los give away impresos con bellos rostros femeninos que anuncian marcas de cigarros o de cerveza (eso de juntarnos los vicios es muy atinado), las rutilantes estrellas de la pantalla grande que se convirtieron en sex symbols para arrancar suspiros y algo más a nuestros abuelos y abuelas, y la liberación sexual engalanada por el nuevo rol seductor de la ropa interior femenina, hasta el primer condón fabricado con latex. Todo se puede vender, solo es cuestión de tocarle el punto G al consumidor que todos llevamos dentro.




Hubo una parte de la exposición que me produjo sentimientos encontrados: la referente al boom sexual en México durante la segunda mitad del siglo pasado. Los posters de las famosas películas de ficheras dominan esta sección y —para mi gusto— está de sobra darles tanto espacio, ya que no tienen el toque necesario para ser consideradas arte ni tampoco la fuerza y crudeza del cine porno, quedándose en el camino como un vulgar y simple calentón a medias.

Sin embargo, hay que admitir que tuvieron su buena carga de responsabilidad en el destape cachondo de una sociedad mocha y doblemoralina, permitiendo que —aunque todavía nos falta mucho por lograr— en estos días cualquiera de nosotros pueda abordar el tema del sexo prácticamente sin tapujos. Así, por ejemplo, seguro nuestros papás y abuelos se morirían de envidia al ver que ahora usamos Ashley Madison (aunque hackeen el sitio y chantajeen a los usuarios con balconearlos si no pagan) en lugar de anunciarnos en revistas del corazón y escribiendo prácticamente en clave para buscar pareja o por lo menos alguien con quién bailar el mambo del colchón, como se puede ver en esta joyita a la que llamo "El Facebook de mediados del siglo XX":


Dale click y agrándala para que la veas mejor


Tenemos tanta facilidad para ir a la sex shop a comprar un dildo motorizado o una panocha de pilas, como para encontrar información y métodos de prevención en contra de las enfermedades de transmisión sexual o el embarazo. Somos afortunados porque después de la ya mencionada vulgaridad de las películas del "Caballo" Rojas o de Maribel Guardia, ahora disfrutamos piezas de verdadero arte erótico como Animalik XXX, que se exhibió en la Cineteca Nacional el año pasado y hoy pueden verla en el MODO sentados cómodamente con su pareja o amante en un discreto y sugerente rincón del museo.





Se puede hablar de coger prácticamente en cualquier lugar y aún así, nosotros mismos somos nuestros máximos censores.

La última parte de la exposición es, en realidad, una encuesta sobre nuestra vida sexual. Tomas unos stickers (verdes si eres mujer, amarillos si eres hombre, lo que está chido porque rompe el clásico estereotipo del rosa y el azul) y los vas pegando sobre la respuesta que te acomoda en cada una de las preguntas que están sobre la pared. Me gustó llenarla junto con Hilda porque hasta nos soplábamos algunas respuestas, pero lo más divertido fue ver a otras personas llenando la encuesta; mujeres solas, parejas y hasta una chica que fue acompañada de su mamá y solo puso un sticker en su rango de edad.

—Pero hija, ¡llena toda la encuesta!
—¡Mamá! Sal de la sala y la respondo —dijo la chica, sonrojada.


El resto de las fotos, aquí.


Pueden encontrar Erotismos, la vida íntima de los objetos hasta el 28 de agosto; el MODO se encuentra en Colina 145, en la colonia Roma Norte, y abre de martes a domingo de 10:00 a 18:00. ¡No se la pierdan! y tampoco olviden pasar por la tienda del museo a comprar una latita con un condón Playboy y tener la posibilidad de ganar (si son mayores de edad, no se admiten chamacos calenturientos) una estancia en algún hotel del amor, ya saben, de esos con potro, columpio, rincón de castigo y todas esas deliciosas amenidades que nos mantienen despiertos toda la noche. Vayan acompañados de su peoresnada, seguro se inspiran y saliendo van a darle gusto al gusto.






Saludos Enfermos.


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