martes, mayo 10, 2016

La calidad y el sabor se miden en grados Fahrenheit


La primera vez que comí pizza fue saliendo de ver la peli de las Tortugas Ninja de 1990; tenía menos de 10 años y a pesar de que mis papás se habían negado varias veces a darme de comer "esa chatarra", ese día ya no aguantaron la presión y terminamos en la zona de comida rápida de Plaza Aragón. Recuerdo que la pizza no fue muy buena pero, al final, me cumplieron el capricho y yo había comido lo mismo que mis héroes de la infancia, así que estaba contento.

Años y felices pizzas han pasado desde entonces, hasta que este sábado, al salir del Museo del Objeto del Objeto (ese es tema de otro artículo, ya les platicaré cómo estuvo) Hilda y yo paseábamos por la colonia Roma buscando qué comer. Así dimos con un foodtruck pintado totalmente de negro que llamó nuestra atención lo suficiente para acercarnos a leer el menú que se exhibía en uno de sus costados, bajo el nombre del negocio: Fahrenheit, pizzas a las brasas.




Dos comensales que estaban ahí y se deshacían en halagos hacia las pizzas nos convencieron de tomar asiento y pedimos una Super Porky (trae carnitas y chicharrón) y una El Rey del suadero, que hace verdadero honor a su nombre. Todas salen en tamaño personal sobre una masa delgada, doradita y crujiente que contiene perfectamente al queso que amenaza con escurrirse de la pizza, de tan fundido que queda. Del resto de los ingredientes ni qué decir; la combinación de sabores es tan rica que incluso Hilda, quien normalmente come poco, se animó a que nos echáramos una más. Pedimos El Venadito —que trae mixiote de carnero y cebollita morada— y cuando salió del horno estábamos tan ansiosos que recordé que quería tomarle foto hasta que solo quedaba una rebanada, pero por suerte los chicos de Fahrenheit nos pasaron esta foto para que la conozcan y empiecen a babear (nos faltó la Connatural, que es de tres quesos, pero como ya estábamos muy llenos volveremos por la revancha en otra ocasión).


Foto: José Olea

Por si la excelente comida no fuera suficiente, la atención del equipo de Fahrenheit es de lo mejor; son super amables y entusiastas, se preocupan todo el tiempo por que estés a gusto, tengas todo lo que necesitas a la mano y te esté gustando la pizza. Platicamos un poco con ellos y nos comentaron que son relativamente nuevos en el negocio aunque ya tuvieron un muy buen escaparate en el Vive Latino de este año, y decidieron entrarle a la onda de los foodtrucks porque es lo que mejor vende ahorita. Tienen casi dos semanas tocando base en la calle de Tonalá, entre las estaciones del Metrobús Durango y Glorieta Insurgentes, y van posicionándose poco a poco en el gusto de los transeúntes con detallitos tan sencillos como hacerle la foto al comensal de turno para subirla a sus redes sociales e invitarle a dar like en la fanpage; bajita la mano así han llegado a casi 500 fans en Facebook, así que ¿por qué no apoyar a este interesante y delicioso proyecto?


Foto: José Olea


¡Visítenlos! independientemente de su localización habitual, este sábado estarán en el InStyle Day, en la delegación Álvaro Obregón. Chequen los detalles haciendo click aquí, vayan a comer delicioso, pasen un ratito a gusto platicando con ellos y recomienden a Fahrenheit con todos sus amigos para que sigan creciendo. Recuerden que la mejor manera de salir adelante es ayudándonos entre todos e impulsando a la economía interna.




Now Playing: The roasted swan - Ray Manzarek's Carmina Burana


Saludos Enfermos.


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Anónimo dijo...

Qué original !!

Daniel Mendez dijo...

La verdad sí, tienen lo justo para satisfacer al paladar sin saturarlo de sabores.