martes, julio 05, 2016

El excelente servicio en el Tren Suburbano


Ayer quería abordar el Tren Suburbano en la estación Buenavista cuando el lector del torniquete marcó error en mi tarjeta; fui a la máquina expendedora para revisar mi saldo y ésta no reconoció el condenado plástico. Un poco molesto por la cantidad de  tiempo que estaba perdiendo, me acerqué a la cabina del jefe de estación para ver qué se podía solucionar.

Le expliqué la situación a un compa que estaba junto a los torniquetes; me pidió la tarjeta y fue a chequearla dentro de la cabina. Tras un par de minutos salió y me explicó que mi tarjeta tenía cargados como 60 pesos pero el plástico ya no servía, y si yo quería y le daba los 15 pesitos que cuesta uno nuevo, él podía ir a la taquilla para transferir mi saldo y evitar que tuviera que hacer fila. Creo que se tardó más en explicarme lo que iba a hacer que en regresar con mi tarjeta nueva y, por si fuera poco, me dijo:

— Hasta dónde vas?

— Hasta tal estación

— Aaah, ok, entonces ahorita marco para allá y pido que te den salida, como ahorita que activé tu tarjeta se cobró el monto completo del viaje*, si la pasas por el torniquete cuando salgas te va a cobrar doble.





Más eficiente y buena onda no se puede; aunque (como todo) el Tren Suburbano tiene algún defecto, la atención al usuario es muy importante y me recuerda por qué no me pesa pagar los $16.00 que cuesta el viaje, además de razones tan buenas como que las estaciones están super bien cuidadas, o que los trenes son modernos, casi siempre están limpios y cuentan con vigilancia dentro de los vagones. Chingado, ¡hasta boleadoras de zapatos y racks con cargadores para celular hay en los andenes!

Llámenme exigente si quieren, pero no puedo evitar comparar al Tren Suburbano con el pinche Metro y su falta ya no digamos de modernidad en los convoyes, sino en la insuficiencia de los mismos; la suciedad, el mal olor, los estorbosos vagoneros, las instalaciones inundadas a la primera lluvia fuerte, el valemadrismo de la gran mayoría del personal que labora ahí, la inseguridad solapada por el propio personal de vigilancia. Vamos, ¡hasta para algo tan simple como lo que me hace elogiar al Tren Suburbano en esta ocasión, son lentos y burocráticos! Tuve el mismo problema con una tarjeta del Metro: se me jodió el plástico hace unas semanas, fui a preguntarle a la taquillera cómo podía rescatar mi saldo y con la típica mala jeta que caracteriza a estos entes, me dijo que tenía que ir a la estación Juárez para que me la desbloquearan. No ofrecen soluciones prácticas, su atención al usuario deja muchísimo que desear y sí, ya sé que cuesta "solo cinco pesitos", pero para alguien que empezó a usar el Metro cuando el boleto costaba 40 centavos y lo ve cada vez peor, todas estas fallas son inadmisibles. Creo que si el Metro estuviera en las mismas condiciones y brindara la misma calidad de servicio que el Tren Suburbano, no me importaría pagarlo igual de caro.



Now Playing: Mary Jane - The Vines


Saludos Enfermos.






* El Tren Suburbano te cobra el viaje en dos partes: cuando ingresas descuenta de tu tarjeta una parte fija y, dependiendo de qué tan lejos vayas, al salir de los torniquetes y pasar de nuevo el plástico por el lector cobra la diferencia. Creo que hasta San Rafael cobra cierta cantidad, y de Lechería a Cuautitlán es un poco más caro.

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