sábado, agosto 06, 2016

Callejón del Beso @Guanajuato


¿Recuerdan que les comenté que un must de pasear por Guanajuato de noche es unirse a las callejoneadas? Bueno, el recorrido de canto, baile, desmadrito sano y mucha música termina precisamente en un lugar que omití a propósito en el post anterior para darle especial atención aquí; y es que no se trata de cualquier callejón, sino del que cuenta con la leyenda más famosa de toda la ciudad, una que está envuelta en amor y tragedia.


Sí, de verdad, es el Callejón del Beso.


Se dice que Doña Carmen y Don Luis se enamoraron, aunque también se manejan los nombres de Ana y Carlos, así, sin el "Don" y "Doña", pues ambos eran jóvenes. Luis (o Carlos) era un pobre minero que trabajaba en La Valenciana, la mina más profunda de Guanajuato.

Al enterarse de que su niña era cortejada por un simple pero chambeador minero, el padre de la joven, un tipo violento, despiadado y materialista, la encerró en su casa y amenazó con meterla a un convento a preparar rompope o de plano mandarla a España para casarla con un viejo rico que le ayude a incrementar su fortuna personal. Cuando Carmen (o Ana) se enteró de esto, envió a su dedicado galán una misiva a través de su dama de compañía para darle la mala noticia.

El enamorado, lejos de amilanarse, decidió comprar la casa frente a la que vivía su amada a precio de oro para poder estar cerca de ella; eran felices porque desde los balcones él y ella entrelazaban sus manos, se daban sus buenos besotes y se tocaban sus cositas a escondidas, pero cuando el padre se dio cuenta, enfureció y clavó una filosa daga en la espalda de su hija. Don Luis, sin saber ni qué pedo, depositó un tierno beso a manera de despedida la hermosa mano de su amada, ya sin vida. Tiempo después, como románticamente se podría esperar, nuestro minero favorito se suicidó en La Valenciana arrojándose al vacío. Oficialmente el golpe lo mató, pero todos sabemos que su corazón ya estaba muerto desde antes.


Tan cerca y tan lejos...


Total que, según nos dijo un chico que encontramos Hilda y yo en ese callejón mientras paseábamos de madrugada, todas las parejas que lo visitan deben besarse mientras están paradas justo en el tercer escalón de abajo hacia arriba, ya que ese es el punto en el que cayó la sangre de la chica y por eso está pintado de rojo, además de que no hay libre acceso a los balcones de las casas por obvias razones, a menos que se pida permiso a los actuales dueños. Dicen además que si tú y tu pareja no se dan sus quicos ahí les caerá una maldición peor que las de cuando no reenviaban las cadenitas de Hotmail: 7 años de mala suerte y pésimo sexo le caerán a su relación, pero si se dan el beso obtendrán el efecto opuesto (aunque no se garantiza que tengan orgasmos explosivos, eso es de mi cosecha...y de las ganas que cada uno le echa).

Amén de supuestas maldiciones y tragedias románticas, Guanajuato tiene tanto encanto que dan ganas de entrarle a la tradición: por supuesto que nos dimos nuestro besote esa noche mientras el chico nos hacía la foto con mi cámara profesional (y de hecho no disfruté tanto el beso por estar cuidando que no se echara a correr; sorry, me salió lo CDMX), pero no habrá foto de eso en este post porque aparte el güey no enfocó ni ajustó bien el ISO. En su lugar, traigo esta que nos tomaron en una réplica del famoso callejón que está en la Casa de las Leyendas:




En el callejón "de verdad", seguimos las reglas: nos paramos en el dichoso escalón, donde nuestros cuerpos quedaron tan cerca uno del otro que entendí la verdadera magia del lugar: tener a tan corta distancia a mi pareja, mirándonos a los ojos, poniendo cara de circunstancias y procurando que el beso fuera lo más fotogénico posible, me hizo recordar por qué, por más aventuras que haya corrido en mi vida, solo habrá una persona a la que le pueda entregar mi corazón y de la que conservaré el listón que me regaló, como si fuera yo uno de esos tuneros que andaban por ahí haciendo la ronda con sus guitarras y obteniendo de cada chica conquistada un listón que prendían de sus capas para ver quién era el Capitán Galán del grupito.




Un listón, un corazón. No hace falta más.




Now Playing: Wolfshade - Moonspell


Saludos Enfermos.


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