viernes, octubre 28, 2016

Un Clásico de media semana, dos grandes amigos y una increíble victoria


Antier fui a mi primer Clásico inventado por Televisa Nacional con unos compas de la oficina. Aunque el plan fue emergente porque la semifinal de la Copa MX nos agarró en fin de quincena, nos organizamos para comprar los boletos y que sobraran algunos pesos para las chelas en el estadio.




Siempre fui renuente a ir a un América contra Chivas en el Estadio Azteca; tenía la impresión de que sería como caminar por Tepito con un billete de a 500 pegado en las nalgas, así que siempre lo evité. Sin embargo, mi nivel actual de stress es tal que cuando se armó, no dudé en apuntarme. Originalmente iríamos cinco, pero por X o Y situación terminamos yendo solamente un americanista y dos Chivas: Iván, por el lado de los Brayans y las Quimberlis, y Memo y yo, con un gusto futbolístico bastante más refinado.

Memo y yo llevábamos nuestros jerseys rojiblancos en la mochila para usarlos saliendo de la oficina, pero cuando supimos que solo íbamos tres y además en el estadio estaríamos relativamente cerca de la porra americanista, decidimos que mejor pasábamos como incógnitos. Luego nos arrepentimos porque pese a que creímos que podría haber algún problema con los americanistas en el camino o dentro del estadio, la verdad es que todo estuvo super tranquilo. Me dio mucho gusto ver desde el Tren Ligero a familias completas formadas por fans de los dos equipos, algunas parejas con bebés, novios sin hijos, grupos de amigos como el nuestro y que la banda, en general, se comporta decentemente dentro y fuera del estadio (quizá, en buena medida, por el imponente operativo que implementó la Secretaría de Seguridad Pública para este juego). Claro que nunca faltan los pendejos como el güey de Chivas que empezó a mentarle la madre a la afición americanista desde antes de que los jugadores salieran a calentar siquiera para que luego alguien fuera a bajarlo de huevos, o los americanistas que le robaron una bandera rojiblanca a otro aficionado para prenderle fuego, o los subnormales que armaron la campal unas cuantas gradas debajo de donde nosotros estábamos y a los que todos  los demás aficionados calmamos a base de "¡Ya, pinches borrachos!", "¡No estén de putos!" y otras delicias diplomáticas. Pero, afortunadamente, somos más quienes sabemos comportarnos de forma civilizada.


Muy propios los señoritos antes del juego, con todo y mi disfraz de Matías Almeyda


Ir a un estadio de fútbol es una experiencia que todos deberíamos vivir por lo menos una vez en la vida. Emociona estar ahí, ver a los jugadores saltar a la cancha y sentir el ambiente que la gente va armando poco a poco. Impresiona ver a la porra apoyando con tambores y banderas a su equipo (aunque sea el odiado rival), la energía fluye y se contagia, dejas de ser uno para convertirte en parte de un monstruo de miles de cabezas que grita "¡Chivas!" o "¡Águilas!", según sea el caso. También es justo señalar que todos nos transformamos y sacamos el ñero que llevamos dentro; en algún punto Iván dijo: "Perdón cabrones, pero aquí sí se me va a salir el código postal", ¡y efectivamente! los ratos que no estaba cantando las porras del América los pasó mentándosela a los jugadores de Chivas a gritos y chiflidos. A Memo, quien de ordinario es bastante tímido y sobrio, lo vi levantarse un chingo de veces para insultar al árbitro y animar a las Chivas a pesar de estar rodeado de aficionados americanistas. Hasta yo, que iba bastante cauteloso, me prendí cabroncísimo cuando cayó el empate y ahora estoy afónico por haberle gritado en la cara a Iván cada uno de los penalties que le dieron a Chivas el pase a la final.


¿Cuál pinche glamour? ¡Victoria de Chivas en Brayanland!


Vivir mi primer juego contra el América en su casa, que las Chivas ganaran en penales, ganar un par de apuestas y disfrutarlo con dos de mis mejores amigos (que también estuvieron en su primer Clásico) fue algo muy chingón, y creo que me podría acostumbrar a eso. Para el próximo sí llevo mi jersey.

P.D. : El golazo de Alan Pulido no fue fuera de lugar. Y si sí, pues se compensa con el penalty que voló para reavivar temporalmente las esperanzas azulcremas, jo jo jo.







Now Playing: Queens of the Stone Age - First it giveth


Saludos Enfermos.


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