jueves, noviembre 10, 2016

Posibles consecuencias en México de la victoria de Trump


Lo que hasta hace unos meses parecía un chiste acaba de hacerse realidad: Donald Trump será el próximo presidente de Estados Unidos de Norteamérica.




El martes todo mundo estaba cagado de risa, no sé si por nervios o porque realmente no creían que Trump lograra derrotar a Hillary Clinton (que tampoco es una hermanita de la caridad, pero vamos...está mucho menos orate); a dos días del resultado, todo mundo se lamenta, insulta al virtual presidente gringo y continúa la andanada de memes cargados de chistes crueles y cínicos, siguiendo fielmente la costumbre del mexicano de huir de la realidad a través de reírse de sus propias desgracias.

Más allá de las nefastas declaraciones de Donald Trump acerca de todos aquellos que no somos caucásicos (y, en especial, de quienes no siéndolo se atreven a poner un pie en su país), lo verdaderamente preocupante es el impacto económico que tendrá en nuestro país su llegada al poderDonald Trump hará todo lo posible por sacar de Estados Unidos a esos "sucios violadores y asesinos latinos" haciendo que se pierda una cantidad inimaginable de remesas que, hasta este día, llegan a México; el panorama luce puesto para que nuestra crisis económica y de seguridad se disparen como nunca (que ya es mucho decir).

Podrían suceder muchas cosas, pero una de las opciones que más vueltas me estuvo dando por la cabeza ayer es la siguiente:

El territorio nacional, de por sí, ya es un hervidero de inseguridad y violencia —incluida la #CDMX, aunque haya quienes aseguren lo contrario—; además, la triste idiosincrasia mexicana de chingar al de al lado o transar para avanzar sigue muy presente entre nosotros. Si a esos factores agregamos la falta de empleos bien pagados y la carestía, incrementados por una nueva devaluación de nuestra moneda, solo podemos esperar una consecuencia: más robos a casa habitación y negocios, más agresiones y asaltos contra transeúntes, usuarios del transporte público y automovilistas, más secuestros y asesinatos.

En lugar de estar riéndonos como pendejos de memes y publicaciones en que nos burlamos de nosotros mismos (pero eso sí, nos ofendemos porque una marca se sube al tren del mame), deberíamos ponernos en acción; por ahí salió hace unas semanas, por causa de una serie de robos a automovilistas en distintos puntos del Anillo Periférico, la iniciativa de que los ciudadanos pudiéramos estar armados para defendernos de la rata. Concuerdo totalmente con Jorge Luis Preciado, senador panista y autor de la propuesta, porque es algo que llevo años diciendo y apenas, en este 2016 lleno de crímenes violentos y justicieros anónimos en el transporte público, parece ganar aceptación en la mentalidad colectiva.

Como ya he dicho antes, no deberíamos permitir que cualquier huevón se lleve lo que con tanto trabajo ganamos solo porque no tiene talento para otra cosa, y ¡mucho cuidado con no llevar nada de valor encima! Porque entonces la rata sentirá que le hicimos perder el tiempo y a lo mejor nos madrea o nos mata "por jodidos". Los mexicanos productivos no merecemos ser intimidados por un mamarracho que se sube drogado al Metro o al microbús diciendo que acaba de salir del reclusorio y que, aunque podría quitarnos nuestras pertenencias, no lo hace porque ya cambió, que mejor nada más le demos una moneda o les compremos (a la fuerza) la basura que traigan vendiendo.

La mayoría trabajamos duro; sacrificamos tiempo de calidad con la familia, los amigos o la pareja; invertimos tiempo y energía en empleos que pueden agradarnos o no, pero nos dan a ganar la plata necesaria para cubrir necesidades y gustos; nos soportamos unos a otros en el transporte público, que da una buena dotación de stress antes de llegar a la oficina. Algunos tenemos grandes proyectos que realizar y para eso nos matamos trabajando sin descanso siete días a la semana. ¿Consideran ustedes justo que, de buenas a primeras, llegue cualquier hijo de puta a amenazarnos con palabras en el mejor de los casos, o con un arma, y se lleve a la mierda nuestros sueños? ¿Cuánto tiempo más seguiremos en la chaqueta mental de "Bueno, al menos no me hizo nada"? ¿Creen que merecemos eso?

Si están de acuerdo con que la llegada de Trump al poder volverá aún más virulenta la herida que este país tiene abierta desde hace años, entonces coincidirán con que ya es momento de hacer algo. Hubo hace tiempo un boom de Autodefensas en distintas ciudades y poblaciones donde el narcotráfico está acostumbrado a hacer de las suyas; estos grupos ganaron tanto respeto y se volvieron tan temibles que el mismo gobierno tuvo que meter las manos para desarmarlos y proteger su negocio, lo que me hace pensar: si un puñado de pobladores pertrechados con lo básico para defenderse pudieron hacer frente a una bola de ojetes equipados con armamento reglamentario del ejército, ¿qué podemos lograr nosotros contra simples Brayans, Quebins, narcomenudistas, extorsionadores y putos mugrosos que nos asaltan con un miserable cuchillo cebollero?

Analícenlo, considérenlo y si les late, empiecen a organizarse con sus vecinos y a comprar juguetitos para la fiesta, antes de que los precios se disparen y después ni siquiera podamos conseguir algo decente para defendernos. México ya llegó a un punto en que su población necesita cambiar la mentalidad resignada y desidiosa por una más agresiva, una en que la palabra "armamentista" no provoque indignación o miedo, sino coraje y resolución.




Now Watching: Browns at Ravens


Saludos Enfermos.


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