sábado, diciembre 31, 2016

Alhóndiga de Granaditas @Guanajuato


Después de no sé cuántos meses, y para cerrar este ajetreado 2016, retomo los recuerdos de aquella deliciosa semana en Guanajuato que pasé con Hilda durante nuestro segundo aniversario. Tengo aún las fotos, videos, audios y un montón de recuerdos (no tan) frescos en la memoria, así que espero no omitir nada importante.

Uno de los lugares más importantes que visitamos en esa hermosa ciudad es la Alhóndiga de Granaditas, una imponente edificación de estilo neoclásico que, a la postre, se convertiría en punto clave durante la guerra independentista de México. Su nombre, que viene de la voz árabe alfondaq —almacén o bodega, indica el propósito con que fue construida originalmente entre 1797 y 1809: almacenar el grano de prácticamente todo el Bajío para mantener el control del comercio en la zona, con lo que se convirtió en la obra más importante del gobierno del intendente Juan Antonio de Riaño y Bárcena. Además, fue el emblema del gobierno impulsado por los Borbones en el Bajío y, en general, en toda la Nueva España.


Más fotos, aquí.


Eso explica por qué pasó lo que pasó el 28 de septiembre de 1810; después de tres siglos de dominación española fue atacada por el Ejército Insurgente bajo el mando de Miguel Hidalgo; intempestivamente, la Alhóndiga de Granaditas se convirtió de almacén de granos a fortaleza, en la que se tuvo que refugiar toda la crema y nata española de la ciudad; confiaban en tener abasto suficiente de agua y comida para todos durante un buen rato mientras lograban repeler los ataques de esa bola de rijosos muertos de hambre o bien, en lo que llegaban refuerzos del Ejército Realista desde la capital de la Nueva España. La batalla duraría un buen rato, aunque don Riaño no lograría ver el desenlace (supongo que eso fue mejor), pues murió a las puertas de la misma Alhóndiga tratando de defenderla junto a sus compatriotas, de un certero balazo en el ojo. Así, bien loco, como la chica gorda de The Walking Dead (bueno, ese fue un flechazo, pero así me lo imaginé).




Además, los españoles no contaban con la sagacidad de cierto personaje del que ya les platiqué un poco aquí: de la nada surgió un joven minero apodado El Pípila, quien se cargó una loza en la espalda para protegerse de las balas y lograr acercarse al edificio; al llegar, untó aceite en la puerta y le prendió fuego, permitiendo el acceso de los insurgentes al lugar y a la senda de la victoria. Sin embargo, todo tiene un principio y un final: después de ser capturados y fusilados en Chihuahua, Hidalgo, Allende, Aldama y Jiménez terminarían (o bueno, parte de ellos) justo donde comenzó la aventura independentista y, con ella, la historia de México.


Galería completa de los murales, aquí.


En las esquinas de la Alhóndiga de Granaditas se conservan los ganchos originales donde fueron colgadas las cabezas de los cuatro baluartes, como un escarmiento de la Corona Española hacia todos los insurrectos. Estuvieron colgadas ahí durante 10 años para dar paso, con los siglos, a una placa conmemorativa que sustituiría a cada cabeza. Loa impactos de bala, piedra, azadones y todo lo que tuvieron a la mano los hastiados mexicanos para echar desmadre permanecen ahí, como silenciosos testigos de la batalla, gracias a que el Instituto Nacional de Antropología e Historia decidieron conservarlos.

Lamentablemente, este histórico inmueble no siempre contó con la protección de una institución cultural. Desde 1864 y hasta antes de ser rescatado en 1949, fungió como cárcel y después como penitenciaría del estado. Por decreto de Maximiliano de Habsburgo, entre sus muros vieron interrumpida su libertad todos aquellos que cayeron en manos de la justicia, contando lenta y angustiosamente los días mientras llegaba el añorado momento de su liberación. Algunos los verían, otros no, pero el recuerdo de su angustia atravesó los barrotes del tiempo y nos deja ver un poco de lo que vivieron.


Más anhelos de libertad, aquí.


Hablando de recuerdos y vivencias...espero que este cierre de 2016 les sea lo más placentero posible. Hacer este pequeño texto me llevó pensar en todas las cosas geniales que tengo planeadas para 2017 y que, por cuestiones de trabajo, me fueron imposibles durante la segunda mitad de este año; sin embargo, la esperanza muere al último. Hay que seguir adelante, empujando y buscando, para que todas las metas que cada uno de nosotros tenga lleguen a feliz término. Les mando un abrazo enorme, y nos leemos por aquí el próximo año.




Now Playing: A song for the dead (live) - Queens of the Stone Age


Saludos Enfermos.


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