martes, noviembre 29, 2016

¡Que nadie decida por ti! enamórate del Circo de los Horrores


La semana pasada, el mexicano promedio se superó a sí mismo y demostró lo preparado que no está para cosas más grandes que aquellas a las que está acostumbrado. Lo hizo no una, sino dos ocasiones en el mismo lapso. Carajo...

La primera fue el lunes. Como aficionado que soy a la NFL, me jodió bastante el comportamiento de varios asistentes al Monday Night Football en el Estadio Azteca que enfrentó a los Oakland Raiders y los Houston Texans. Sin embargo, ya se habló mucho sobre eso y además, John Sutcliffe, de ESPN, confirmó que no hay nada que temer porque tendremos NFL en México para rato, así que no me extenderé en detalles.

La segunda: seguro han escuchado sobre el Circo de los Horrores. Se trata de un increíble espectáculo de manufactura española, aunque también cuenta entre sus filas con talento mexicano y ruso (mas otras posibles nacionalidades que no alcancé a identificar). Su director, Suso Silva, es un chingón del mundo circense que ha sido galardonado con el Premio Nacional de Circo en 2003, otorgado por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte ibérico.




Comento esto para que todos dimensionemos de qué calibre es la cagada que hizo este país al dejarse llevar por las palabras de un personaje que, además de representar a una institución que ha manejado durante siglos un perfil pasivo/agresivo para chantajear a sus seguidores a través de un falso libre albedrío y amenazas de condenas eternas entre las llamas del infierno, muestra un nulo respeto por manifestaciones culturales completamente ajenas a su cerrazón mental.



El señor Juan José Martínez Segovia, a.k.a. Padre Juanjo, (quien, por cierto, cuenta con un espacio en Televisa Monterrey) es el clásico cobarde que primero arroja la piedra y luego esconde la mano, además de no tener el menor reparo en perjudicar no solo el trabajo y la reputación de una compañía teatral, sino una fuente de empleo para 120 personas, entre mexicanos y españoles. Después de declarar que el Circo de los Horrores "solo perturba la mente del ser humano, y que la iglesia católica recomienda a sus fieles no ir a este tipo de espectáculos porque les va a quitar la paz" (ver aquí), se atrevió a pedir respeto hacia las barrabasadas que dijo y lloriquear porque le insultaron, además de argumentar que al Circo de los Horrores se le retiraron los permisos "por otras causas" y no por su culpa (ver aquí).



De acuerdo con lo dicho en rueda de prensa (que pueden ver aquí), todo el papeleo está en regla, así como los permisos y aspectos legales necesarios para presentar su show, lo que me da a pensar que no solo la afirmación del religioso es falsa (eso es pecado, si no me falla la memoria), sino que tras la revocación al Circo de los Horrores de los permisos para trabajar puede haber otra clase de intereses; de otro modo, ¿por qué el gobierno regiomontano estaría tan empecinado en impedir sus presentaciones?

Existe el rumor de que en Monterrey existe un espectáculo de corte parecido al presentado por Suso Silva y compañía, y que además, éste pertenece a un político importante de la ciudad; eso podría explicar por qué la censura y presión ejercidas por la iglesia católica tuvieron, por esta vez, un efecto distinto al obtenido, por ejemplo, cuando se estrenó la película El crimen del padre Amaro: apenas los mandamases de la iglesia pegaron el grito en el cielo por el uso que se dio a la imagen de la virgen de Guadalupe, todo mundo se volcó a las salas de cines para ver de qué se trataba. ¿Por qué no sucedió así en este caso (que dicho sea de paso, el teatro no atrapa demasiado la atención del mexicano promedio)? La pregunta queda en el aire.

Independientemente de qué tan ciertas sean estas suposiciones, lo más grave del asunto es la manera en que millones de personas permiten ser manipuladas por dos elementos tan peligrosos como (aparentemente) en decadencia: Televisa y el dogma católico. En un país cada vez menos apegado a las religiones y en el que Televisa pierde poder gradualmente pese a patadas de ahogado como la "renovación de sus contenidos" y el desesperado lanzamiento de Blim para hacer frente a monstruos como Netflix, me alarma el alcance y poder que aún ostentan, lo fácil que un payasito de la tele con sotana como Juan José Martínez Segovia (que ni siquiera es un tipo relevante entre los de su clase) puede jalar los hilos y convencer a una horda de borregos sin criterio propio de que su punto de vista es una verdad absoluta.

Da pena, tristeza y rabia ver cómo el mexicano promedio se comporta como si siguiéramos enterrados en la ignorancia de siglos pasados, cómo juzga y condena una manifestación artística sin siquiera permitirse conocerla. De verdad, solo les faltó hacer algo más o menos así:





Por desgracia, esta vez no hay Homero ni jingle ingenioso que haga desistir a los retrógradas de sus arcaicas ideas; lo que sí hay es un espíritu combativo y desafiante en la gente del Circo de los Horrores; por eso pusieron a la venta más de 30,000 boletos con el 50% de descuento, para que todos, incluso sus detractores, vayan y se cercioren por sí mismos de que no se trata de ritos satánicos (en serio, eso es parte de lo que se dijo), sino de algo que vale completamente lo que cuesta el boleto.

La última función en la Ciudad de México será este domingo, y la despedida (temporal, espero) será el 11 de diciembre, en Guadalajara. Por favor, quienes sean amantes de la cultura pero, sobre todo, de la libertad de expresión, ¡asistan! apoyen, comenten con toda la gente que puedan sobre el Circo de los Horrores y logremos, todos juntos, que regrese el próximo año con Cabaret maldito, la última parte de su trilogía.




Que el señor Martínez Segovia y sus fans se metan sus prejuicios por el sacrosanto orto, y #QueNadieDecidaPorTi. ¡Asiste!




Now Playing: Limelight - The Alan Parsons Project


Saludos Enfermos.


jueves, noviembre 10, 2016

Posibles consecuencias en México de la victoria de Trump


Lo que hasta hace unos meses parecía un chiste acaba de hacerse realidad: Donald Trump será el próximo presidente de Estados Unidos de Norteamérica.




El martes todo mundo estaba cagado de risa, no sé si por nervios o porque realmente no creían que Trump lograra derrotar a Hillary Clinton (que tampoco es una hermanita de la caridad, pero vamos...está mucho menos orate); a dos días del resultado, todo mundo se lamenta, insulta al virtual presidente gringo y continúa la andanada de memes cargados de chistes crueles y cínicos, siguiendo fielmente la costumbre del mexicano de huir de la realidad a través de reírse de sus propias desgracias.

Más allá de las nefastas declaraciones de Donald Trump acerca de todos aquellos que no somos caucásicos (y, en especial, de quienes no siéndolo se atreven a poner un pie en su país), lo verdaderamente preocupante es el impacto económico que tendrá en nuestro país su llegada al poderDonald Trump hará todo lo posible por sacar de Estados Unidos a esos "sucios violadores y asesinos latinos" haciendo que se pierda una cantidad inimaginable de remesas que, hasta este día, llegan a México; el panorama luce puesto para que nuestra crisis económica y de seguridad se disparen como nunca (que ya es mucho decir).

Podrían suceder muchas cosas, pero una de las opciones que más vueltas me estuvo dando por la cabeza ayer es la siguiente:

El territorio nacional, de por sí, ya es un hervidero de inseguridad y violencia —incluida la #CDMX, aunque haya quienes aseguren lo contrario—; además, la triste idiosincrasia mexicana de chingar al de al lado o transar para avanzar sigue muy presente entre nosotros. Si a esos factores agregamos la falta de empleos bien pagados y la carestía, incrementados por una nueva devaluación de nuestra moneda, solo podemos esperar una consecuencia: más robos a casa habitación y negocios, más agresiones y asaltos contra transeúntes, usuarios del transporte público y automovilistas, más secuestros y asesinatos.

En lugar de estar riéndonos como pendejos de memes y publicaciones en que nos burlamos de nosotros mismos (pero eso sí, nos ofendemos porque una marca se sube al tren del mame), deberíamos ponernos en acción; por ahí salió hace unas semanas, por causa de una serie de robos a automovilistas en distintos puntos del Anillo Periférico, la iniciativa de que los ciudadanos pudiéramos estar armados para defendernos de la rata. Concuerdo totalmente con Jorge Luis Preciado, senador panista y autor de la propuesta, porque es algo que llevo años diciendo y apenas, en este 2016 lleno de crímenes violentos y justicieros anónimos en el transporte público, parece ganar aceptación en la mentalidad colectiva.

Como ya he dicho antes, no deberíamos permitir que cualquier huevón se lleve lo que con tanto trabajo ganamos solo porque no tiene talento para otra cosa, y ¡mucho cuidado con no llevar nada de valor encima! Porque entonces la rata sentirá que le hicimos perder el tiempo y a lo mejor nos madrea o nos mata "por jodidos". Los mexicanos productivos no merecemos ser intimidados por un mamarracho que se sube drogado al Metro o al microbús diciendo que acaba de salir del reclusorio y que, aunque podría quitarnos nuestras pertenencias, no lo hace porque ya cambió, que mejor nada más le demos una moneda o les compremos (a la fuerza) la basura que traigan vendiendo.

La mayoría trabajamos duro; sacrificamos tiempo de calidad con la familia, los amigos o la pareja; invertimos tiempo y energía en empleos que pueden agradarnos o no, pero nos dan a ganar la plata necesaria para cubrir necesidades y gustos; nos soportamos unos a otros en el transporte público, que da una buena dotación de stress antes de llegar a la oficina. Algunos tenemos grandes proyectos que realizar y para eso nos matamos trabajando sin descanso siete días a la semana. ¿Consideran ustedes justo que, de buenas a primeras, llegue cualquier hijo de puta a amenazarnos con palabras en el mejor de los casos, o con un arma, y se lleve a la mierda nuestros sueños? ¿Cuánto tiempo más seguiremos en la chaqueta mental de "Bueno, al menos no me hizo nada"? ¿Creen que merecemos eso?

Si están de acuerdo con que la llegada de Trump al poder volverá aún más virulenta la herida que este país tiene abierta desde hace años, entonces coincidirán con que ya es momento de hacer algo. Hubo hace tiempo un boom de Autodefensas en distintas ciudades y poblaciones donde el narcotráfico está acostumbrado a hacer de las suyas; estos grupos ganaron tanto respeto y se volvieron tan temibles que el mismo gobierno tuvo que meter las manos para desarmarlos y proteger su negocio, lo que me hace pensar: si un puñado de pobladores pertrechados con lo básico para defenderse pudieron hacer frente a una bola de ojetes equipados con armamento reglamentario del ejército, ¿qué podemos lograr nosotros contra simples Brayans, Quebins, narcomenudistas, extorsionadores y putos mugrosos que nos asaltan con un miserable cuchillo cebollero?

Analícenlo, considérenlo y si les late, empiecen a organizarse con sus vecinos y a comprar juguetitos para la fiesta, antes de que los precios se disparen y después ni siquiera podamos conseguir algo decente para defendernos. México ya llegó a un punto en que su población necesita cambiar la mentalidad resignada y desidiosa por una más agresiva, una en que la palabra "armamentista" no provoque indignación o miedo, sino coraje y resolución.




Now Watching: Browns at Ravens


Saludos Enfermos.