domingo, noviembre 19, 2017

Primer reencuentro con Zacatecas


Esta es Zacatecas, la (parafraseando a un guía de turistas) que tiene rostro de cantera rosada y corazón de plata. Es gracioso que la llamara así, porque a mí me vino a la mente "La bella de cantera y plata" mientras la contemplaba desde la azotea de mi alojamiento esa primera mañana nublada, fría y llena de neblina de las pasadas vacaciones con Hilda.




Mi padre nació en una ranchería llamada Cieneguilla, que supuestamente está dentro de la ciudad. Lo primero que se me ocurrió después de 30 años sin pararme por ahí fue ir a buscarla, y aunque no logré dar con ella, mis pasos me llevaron a revivir tantos recuerdos, de los que apenas tenía un par presentes en la memoria.

Un 8 de septiembre de 1546, cuatro conquistadores españoles buscaban riqueza muy al norte de la recién caída Tenochtitlan. Juan de Tolosa, Cristóbal de Oñate, Baltasar Temiño de Bañuelos y Diego de Ibarra llegaron a cierto lugar donde, sin saberlo, encontrarían esto:


 Vista desde la Tirolesa 840, la segunda más grande del país y tercera de toda Latinoamérica


Así fue como todo empezó. Si bien fueron catalogadas como real de minas, esas tierras ricas en cantera rosa y plata (principalmente) pronto adquirirían fama, fortuna y poder suficientes para recibir del rey de España, Felipe II, el título de Muy Noble y Muy Leal Ciudad de Nuestra Señora de los Zacatecas.

471 años después, el recuerdo de esos cuatro pioneros está ahí, en pleno Centro Histórico, recordando a todo el que lo ve que —por más que algunos insistan en calificar a la conquista española con el mismo estigma de genocida que otras, como por ejemplo, la inglesa— somos producto del choque y fusión de dos culturas que dieron a luz a una nueva, tan variada a su vez que otorga a cada región su propia identidad, convirtiéndola en algo único y muy placentero de conocer. Tal vez sea por eso que la UNESCO ha reconocido a esta ciudad-monumento como Patrimonio Cultural de la Humanidad





Zacatecas me encanta porque dentro del mismo diseño urbano que brilla con destellos rosados y naranjas bajo el sol, lo mismo te encuentras al señor que vende aguamiel acompañado de su burrito o el carrito del nevero, que un bar dentro de la Mina El Edén o una sucursal de The BeerBox para disfrutar una deliciosa cerveza importada.

Debo confesar que, al dar el primer paseo por la ciudad, me sentí raro al ver edificios con tanta historia, como el Mercado González Ortega o el Portal de Rosales, ocupados por locales comerciales, o incluso franquicias. Hubiera esperado que tanta belleza se mantuviera a salvo del capitalismo salvaje que vivimos en esta época, pero reconozco que poco a poco la vista se acostumbra y terminé apreciando la situación desde el otro lado de la moneda: qué genial que, aunque el crecimiento económico de una ciudad requiera que la actividad comercial se expanda como mancha de petróleo en el océano, Zacatecas haya aprendido de la recesión que sufrió después de ser una plaza clave durante la Revolución y respetado su configuración; que mantenga el amor por su identidad y recuerde cuál es su lugar en la historia mexicana.



¿Qué mejor muestra de eso, que la Fuente de los Conquistadores, que honra a los cuatro pioneros españoles ya mencionados?




¿O el Memorial de los mineros zacatecanos, que se encarga de recordar a quienes se dejaron la piel y los pulmones en las entrañas de la tierra para levantar a tan bella ciudad?




¿O la Plaza Genaro Codina, un íntimo tributo al compositor de la Marcha de Zacatecas, considerada como el segundo Himno Nacional y, además, Himno de la Charrería Mexicana?


Más fotos de esta bella ciudad, aquí.


Hablando de, también está la Plazuela Francisco Goitia, donde, además de honrar al célebre escultor y pintor, todos los zacatecanos encuentran un punto de encuentro para disfrutar actividades culturales al aire libre cada jueves. Ellos son de pocas palabras, pero amables; no te van a regalar una sonrisa sólo porque sí, pero su trato reconforta. Muestra de ello fueron todas las personas que, con gran amabilidad, nos atendieron al visitar restaurantes y museos; el niño al que le compré un "durito" (en otro artículo les explicaré qué son) y se puso a bromear conmigo sobre si estaba crudo, e incluso el oficial de policía al que le preguntamos por una dirección, nos la dio y después nos alcanzó para decirnos que se había equivocado, disculparse y regalarnos el dato correcto.

 Así, con ese semblante serio, al caer la noche y escuchar las primeras notas de una melodía que todo mexicano conoce, se llevan la mano al pecho y recuerdan quienes son con una solemnidad y potencia tal que eriza la piel y agranda aún más el orgullo que siento por tener mis raíces tan profundamente asentadas en esa planicie rosa y plata.



Fotos de la Plazuela Francisco Goitia, aquí.


Prestos estad a combatir,
oíd llamar, suena el clarín;
las armas pronto preparad
y la victoria disputad.
Prestos estad, suena el clarín;
anuncia ya próxima lid,
vibrando está su clamor,
marchemos ya con valor.

Sí, a lidiar marchemos
que es hora ya de combatir
con fiero ardor, con gran valor,
hasta vencer, hasta vencer.
Hasta morir.

Prestos estad a combatir,
oíd llamar, suena el clarín;
las armas pronto preparad
y la victoria disputad;
Prestos estad, suena el clarín;
anuncia ya próxima lid,
vibrando está su clamor,
marchemos ya con valor.

Como huracán, que en su furor
las olas rompen en la mar;
con rudo empuje y con vigor
sobre las huestes avanzad;
no os detengáis, no haya temor,
pronto el ataque apresurad.
Guerra sin tregua al invasor,
viva la patria y libertad.
Viva la libertad, viva.
Viva la libertad, viva.
Que viva, sí, viva.

Oh, patria mía, tu hermoso pabellón
siempre sabremos llevarlo con honor.
Oh, patria mía, tu hermoso pabellón
siempre sabremos llevarlo con honor.

Prestos estad a combatir,
oíd llamar, suena el clarín;
las armas pronto preparad
y la victoria disputad;
Prestos estad, suena el clarín;
anuncia ya próxima lid,
vibrando está su clamor,
marchemos ya con valor.

Como huracán que en su furor
las olas rompen en la mar,
con rudo empuje y con vigor
sobre las huestes avanzad;
no os detengáis, no haya temor,
pronto el ataque apresurad.
Guerra sin tregua al invasor,
viva la patria y libertad.
Viva la libertad, viva.
Viva la libertad, viva.

Que viva, sí, viva.




Now Watching: Bengals vs Broncos


Saludos Enfermos.


miércoles, noviembre 08, 2017

Top10: Los Mexicráneos más bellos @Paseo de la Reforma


Como cada año, los días que los mexicanos dedicamos al festejo de Día de Muertos están cargados de gran emotividad y recuerdos de aquellos a quienes amamos y ya no están con nosotros.

Muchos ya levantamos las ofrendas de nuestras casas, pero quedan, además de las sonrisas nostálgicas y lágrimas de añoranza, algunos ecos de mi festividad favorita flotando en el aire, como despistados pétalos de cempasúchil que tardan en encontrar el camino de regreso al camposanto: Coco está en cartelera (¡vayan a verla, pero asegúrense de llevar suficientes pañuelos desechables!) y la exposición Mexicráneos sigue maravillando a los transeúntes sobre avenida Paseo de la Reforma.




El esfuerzo conjunto entre el Gobierno de la Ciudad de México, el Fondo Mixto de Promoción Turística, Casas Funerarias J. García López y Locos por el Arte, S.A. de C.V., permite que quienes visitan (o habitamos) la #CDMX disfrutemos el trabajo de 50 artistas plásticos que engalana el tramo del Ángel de la Independencia hasta la Glorieta de la Palma. Todas las piezas están increíbles, sobre todo una en especial que me hubiera encantado traer a casa en la memoria de mi cámara, pero al estar protegida dentro de una caja de acrílico, el reflejo de la luz no me hubiera permitido obtener una foto que le hiciera justicia.

Para compensar, me di vuelo con las otras 49 y me tomé la libertad de elegir mi Top10, tarea complicada al tener que dejar fuera a varias que también son hermosas. Se los comparto —sin orden de importancia— con un enlace dentro del nombre de cada autor para que conozcamos un poco más de su increíble trabajo. ¡Vámonos recios!


10.- Pablo Castillo — Sin título



9.- Luis Masana ArenasPopol Vuh 2.0



8.- José Esteban Martínez — Homenaje a mis seis minutos con la Muerte



7.- Victor Hugo ReyesSkull



6.- Jorge Mahdez — Sobre mis orígenes



5.- Agustín Castro y Agustín Portillo — Sin título



4.- Ricardo Nettel — Nada eterno



3.- Mother Monkey — Monkey Mictlán



2.- Omar de Regil — Sofi & Tábata



1.- Majo Alonso — Resilencia




Aquí pueden ver el resto de la galería. ¿Cuáles agregarían, cuáles quitarían? elijan a sus favoritas y no olviden que pueden visitarlas hasta el 18 de noviembre. ¡No se las pierdan!






Saludos Enfermos.



miércoles, noviembre 01, 2017

Conversando con el inquilino principal del Museo de las Momias de Guanajuato




—¿Qué hago aquí?

—Moriste.

—¡Eso no puede ser! estaba de vacaciones, mi novia y yo vinimos a Guanajuato para festejar nuestro aniversario. ¿Dónde está Hilda?

—No está aquí.

—¿¿¿Dónde está Hilda???

—No lo sé.

—¡Que me digas, maldito seas!

—No lo sé. Pero por el tiempo que ha transcurrido, seguramente está muerta también, si no es que le falta poco.

—¿¿De qué hablas?? ¿A qué te refieres con "tiempo"?

—Llevas aquí un par de años, aunque cuando te trajeron ya te veías algo...gastado. Le pregunté al encargado de dónde venías; dijo que un alacrán te picó mientras dormías y fuiste a dar al Panteón Municipal de Santa Paula, aquí en la ciudad. Quizá perteneces a ese 1 o 2% de afortunados que, gracias a los gases, sales minerales y sequedad del terreno y las criptas, se volvió digno de estar aquí.

—...

—Oye...

—¿Sí?

—¿Cuánto tiempo llevo así?

—Si te refieres a cuánto llevas muerto, no lo sé; quizá, por cómo luces, unos 50 años.

—No me jodas...¿y mi familia? ¿Mi sobrina, mi novia, mis amigos? ¿Eso significa que ya murieron?

—Yo sólo soy un inquilino más, como tú. ¿Qué quieres que te diga? Uno de los "afortunados y famosos". De hecho, gracias a mí estás aquí. Pero comencemos por el principio; me llamo Remigio Leroy. ¿Quién eres tú?

—Soy Daniel Méndez Cárdenas. Tengo...tenía...34 años, hasta donde me quedé. Vine a Guanajuato en 2017, y ahora que mencionas tu nombre, te recuerdo. Hilda y yo visitamos este lugar unos días antes de que todo acabara, incluso hice fotos muy buenas de todos ustedes. ¿A qué te refieres con que gracias a ti estoy aquí?

—Bueno, no es complicado de explicar. Por ahí de 1865, el gobierno guanajuatense tuvo a bien exhumar los cadáveres de los inquilinos del panteón cuyos familiares no estuvieran al corriente con los pagos. Y es que ya sabes, morirse es carísimo; entre el entierro, la cripta, el mantenimiento y el pago de derecho de piso, a nuestras familias les resulta más fácil dejar que vayamos a una fosa común, o al crematorio, donde terminamos mezclándonos con las cenizas o los huesos de quién sabe qué hijos de vecina. El punto es que, cuando me sacaron, les pareció increíble que me viera tan guapo después de cinco años bajo tierra, así que me metieron en esta catacumba, donde los curiosos pagan por verme.

—Pero eso no explica por qué estoy aquí; mi familia me amaba, mi novia también. No es posible que me hayan dejado aquí, a tantos kilómetros de casa.

—Escuché que te gustaba mucho viajar; quizá creyeron que era buena idea dejarte aquí, en tu última morada dentro del mundo de los vivos. O quizá, en realidad, no les importabas. ¡Quién sabe! los vivos son tan volubles a veces...

—¡Cállate! ¿Tú qué sabes de ellos? No te atrevas a decir que me abandonaron, tú no sabes nada. No eres más que un saco viejo de pellejos y huesos.

—Me parece, guapo, que no te has visto al espejo últimamente. Voltea hacia ese espejo, el que está al fondo.

—¿¿Pero qué mierda?? ¿Qué carajos me pasó? ¿¿Qué tiene mi boca, por qué está así?? ¡Esto no tiene sentido! ¿Por qué no puedo cerrar la boca?

—Sé que luces repugnante, pero ya te acostumbrarás. A menos que el escorpión te haya asustado mucho (no creo, ¿o sí? no eres tan delicadito) y te hayas quedado tieso con cara de terror, estás así porque tu piel y músculos de la mandíbula y maxilares se contrajeron, tus tendones se secaron y ya no tienes soporte. Pero no te preocupes; todos aquí tenemos la misma expresión.

—Entiendo...¿cuántos estamos aquí? todos parecen muy agradables, seguro habrá tiempo de sobra para conocerlos.

—¡Vaya que sí! habemos de todo: yo soy la estrella del lugar; también hay muchos niños con quiénes jugar, algunos que fueron enterrados vivos por error...¡incluso una chica y su bebé, quien aún estaba dentro del vientre cuando ella murió! Usualmente somos 111 momias, pero no creas que todos llegamos juntos; como te dije, yo fui el primero. Otros más llegaron al poco tiempo, la familia ha crecido desde 1865 y, hasta que llegaste, no teníamos a alguien nuevo desde 1989. A veces nos dejan conservar un poco de nuestra ropa, para que la gente sepa desde cuándo habitamos este lugar. Eso sí, no siempre estamos todos. Algunos salen de paseo, se los llevan a Estados Unidos o a otras ciudades de México, como Yucatán, Monterrey o Puebla; ellos son nuestros embajadores, pero lo más sabroso, lo pegadito al hueso, como se dice, está aquí. Y ahora, ¡atento! que aquí viene un grupo de curiosos. Es gracioso que en pleno 2065 sigan sintiendo fascinación por nosotros. Me recuerdan un poco a ti cuando viniste por primera vez, sin saber que terminarías siendo parte del show. ¡Sonríe! que aquella de cabellos rojizos y ojos grandes que se parece un poco a ti está apuntando con su cámara hacia acá.



Más fotos, aquí.



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El Museo de las Momias de Guanajuato se encuentra en el centro de la ciudad, en la explanada del Panteón Municipal de Santa Paula. La entrada cuesta 55 pesitos, mas los 7 u 8 que cobra por hora el amplio estacionamiento para 70 unidades. ¡No dejen de visitarlo, sobre todo en estas fechas! está abierto de lunes a jueves, de 09:00 a 18:00, y los fines de semana cierra media hora más tarde.


¡Feliz Día de Muertos!






Saludos Enfermos.


jueves, octubre 26, 2017

El Teatro Juárez @Guanajuato




Algo tienen los teatros de otras ciudades, que atrapan con gran poder mi atención. No es que reniegue de la joya arquitectónica que tenemos en la figura del Palacio de Bellas Artes u otras de la CDMX; quizá sólo es que la información que encierran esos lugares, tan lejana y ajena a mí salvo por lo aprendido durante las lecciones de Historia en la escuela, se siente tan viva dentro de esos recintos, como si —precisa y apropiadamente— el telón se levantara para mostrarme sus secretos; como si pudiera ir hacia atrás en el tiempo y mezclarme entre toda esa gente con usos ahora en desuso y costumbres actualmente desacostumbradas.

Eso me sucede con el Teatro Juárez, en la ciudad de Guanajuato. La fijación de Porfirio Díaz por la cultura europea (más en concreto, por la francesa) enmarcaba con soberbio lujo el refinado gusto de la sociedad pudiente de aquel entonces a través de láminas de oro, estatuas de bronce y mármol de Carrara. ¿Qué decir de la fachada y salón principal, cuyo diseño está inspirado en el Théâtre Royal de la Monnaie, en Bélgica? no es casualidad que la edificación de este portento tuviera un costo de 550 mil pesos de la época.




A este recinto llegaban a bordo de suntuosos carruajes todos los caballeros de rancio abolengo, siempre dispuestos a departir sobre los negocios: el ganado, la minas, la hacienda, el progreso y la modernidad que el presidente Díaz trajo para todos ellos, sin importar si los de abajo sufrían o no, porque, al final, ¿qué derecho tenían a respingar? El progreso era para quienes dominaban la economía (algo que no ha cambiado mucho hasta nuestros días). Disfrutaban tertulias que se convertían en increíbles desfiles de pipas, guantes y sombreros, pero también corsets y abanicos, pues hacían acto de presencia acompañados siempre de sus distinguidas esposas e hijas, envueltas en una deliciosa estela de finos perfumes franceses y listas para hacer gala de las habilidades que las convertían en dignas integrantes de la alcurnia guanajuatense: hablar francés, cantar ópera, saber bordar, tejer, dibujar, tocar la guitarra, el piano, el cello y el violín, además de declamar poesía. Ignoraban lo que estaba por suceder en todo el país, confiados y sintiéndose a salvo envueltos en su riqueza, mientras afuera, en el campo, se fraguaba la Revolución.

Hoy, a poco más de un siglo de distancia, el Teatro Juárez conserva no sólo la capacidad de transportarnos al pasado envueltos en esa aura misteriosa que se siente apenas cruzar sus puertas, sino su porte como escenario principal, año con año, dentro de las actividades del Festival Cervantino. A sus puestas en escena ya no acude la rancia crema y nata de una sociedad elitista, sino una multitud de espíritus jóvenes y libres ávidos de cultura y conocimiento.


Más fotos, aquí.


El #Cervantino2017 está a escasos tres días de terminar, pero si andas por allá y tienes oportunidad, no dejes de visitar este maravilloso inmueble y disfrutar los dos eventos que aún quedan por realizarse en él. Siente la magia.




Now Watching: Dolphins vs Ravens


Saludos Enfermos.


domingo, octubre 22, 2017

Dos paraísos de silencio y calma en @Guanajuato


La Presa de La Olla y el Parque Florencio Antillón forman un tándem perfecto para pasar toda una tarde en ese rincón de la bella Guanajuato.

La primera ha acompañado los paseos de lugareños e incontables visitantes desde 1741, y celebra la fiesta de la apertura de sus compuertas cada primer lunes de julio para conmemorar los 266 años que lleva proveyendo de agua a toda la ciudad. Disfrutar una rica garnacha a la entrada de la presa es un must, mientras se contempla el bonito paisaje que la tarde ofrece: la torre de la presa con el Cerro de La Bufa enmarcándola (sí, Guanajuato también tiene un cerro llamado así, aunque nada que ver con el de Zacatecas), los músicos locales que amenizan la hora de la comida con algún corrido, las parejas disfrutando un relajante paseo en lancha sobre la superficie. El tiempo, sencillamente, no corre.

El resto de la galería, acá.


Para después de comer y combatir al terrible mal del puerco, nada como recorrer las orillas de la presa y descubrir los rincones por los que el agua escurre, creando pequeñas cascadas sobre la roca llena de musgo, hasta llegar a la cortina que, pese a no ser tan alta como en otras presas (la San José, en San Luis Potosí, por ejemplo) sí obsequia una bonita perspectiva del otro protagonista de este post: el Parque Florencio Antillón.

Caminar entre flores, eucaliptos y fresnos mientras se siente la brisa del agua que alcanza a escapar de la cortina tras un verano ligeramente lluvioso es lo mejor que hay, lo mejor que puede ofrecerte un jardín tan apacible como este: aislarte del bullicio en un rincón de la ciudad para darle unos besos a tu querer o disfrutar un buen libro en una de sus bancas.

Hablando de lectura...¿sabían que el Parque Florencio Antillón, inaugurado en 1875, se llama así desde 1902 en honor al general que, siendo gobernador del estado, realizó las obras que dieron vida al paseo de la presa? sin embargo, y haciendo a un lado la costumbre mexicana de engrandecer a gobernantes y militares, este rincón guanajuatense resguarda los restos de alguien cuyo recuerdo, pese a estar marcado por el nombre de su bisabuelo, es capaz de brillar con luz propia.


Más fotos, aquí.


¿Les suena "La ley de Herodes"? bien, pues si recorren el Parque Florencio Antillón encontrarán una modesta tumba correspondiente a Jorge Ibargüengoitia, autor de esa y otras magníficas creaciones que forman parte del acervo literario que todo mexicano debería estar obligado a conocer.

Por eso, si les late la lectura y están de visita por allá con motivo del Cervantino, no duden en darse un break entre tanto ajetreo, dirigir sus pasos hacia ese agradable rincón y honrar la memoria del célebre escritor disfrutando una de sus obras (algunas de ellas las pueden encontrar en este enlace). Lo merece.






Saludos Enfermos.


miércoles, octubre 18, 2017

Conocí a un americanista en la Alameda Central


No le pregunté su nombre, así que lo llamaré Don Águila.



Me pareció una falta de respeto interrumpirle mientras leía el periódico, sentado cerca de donde Hilda y yo tomábamos un descanso y nos entreteniamos viendo a los chicos que hacen break dance en algún rincón del céntrico jardín capitalino, así que me limité a observarle. .

Mientras le ponía atención, reparé en el escudo del América, posiblemente recortado de algún jersey viejo, fijado con un seguro a su raído suéter que, curiosamente, es del mismo color que la edición que sacó Nike con motivo del centenario del club de Coapa. Ahí fue donde me di cuenta de que —nuevamente, por respeto— no debía interactuar con él. Preguntarle dónde vive, si tiene familia o trabajo, o a qué se dedica, hubiera sido invasivo y muy grosero de mi parte.

Pensé en que, de ser yo americanista y tener alguna camiseta o sudadera arrumbadas en el ropero, me hubiera encantado volver, buscarlo y regalársela. Empecé a divagar también sobre lo dura que debe ser su vida y la enternecedora (para algunos, para quienes gustamos del fútbol) y orgullosa forma de llevar los colores de su equipo aún estando en una situación precaria. Una idea me llevó a otra, y de repente sentí mucho respeto por él. Hago a un lado el sobadísimo sermón de los antifútbol —esos que dicen "Pinche fútbol, nada más apendeja a la gente", "Pinches fanáticos, están jodidos pero no dejan su vicio", "Pinches esto", "Pinches aquello", desde un pedestal pseudo-intelectual de altura similar a la de un ladrillo, donde, parados con la mano en la cintura, olvidan que incluso genios como Albert Camus o Mario Vargas Llosa han elogiado a este deporte—...pero me estoy desviando del tema.

Paso, como decía, de poses, de aficiones, de rivalidades, y le brindo un profundo respeto a Don Águila, sin cuestionar el por qué de su condición ni relacionarla directamente con su afición. El tren de las ideas me lleva a la siguiente estación y me hace preguntarme: ¿por qué no hacer extensivo ese respeto, a todos los aficionados? del América, del Atlas, del rival que sea; cada uno tiene una historia que contar y un motivo para amar ciertos colores, y ¿quién soy yo para cuestionárselo? ¿por qué no he de respetar lo que les gusta, si al final vamos en la misma dirección: una cancha de fútbol? ¿No me gustaría recibir el mismo respeto por usar un jersey a rayas rojas y blancas?

Esta noche hay Clásico; el América ha hecho lo suyo, mientras las Chivas han jugado basura durante todo el torneo. Quiero creer que rescatarán algo del maltrecho honor de campeones que les queda ganando este juego y el Clásico Tapatío que ya viene, pero si no, ¡no pasa nada! Amén de que un par de tipos me han hecho comentarios en la calle al llevar puesto algo alusivo a las Chivas —y con los que no me he enganchado, porque me considero lo suficientemente inteligente y he sustituido una mentada de madre por un guiño y una sonrisa—, tengo amigos americanistas con los que bromeo y de repente apuesto algo sin dejar de lado el aprecio. Me considero un pacifista del fútbol, e invito a quien encuentre estas líneas flotando por la red a hacer lo mismo: diviértanse, disfruten, tomen una cerveza con los amigos; respeten a quien tenga un jersey distinto al suyo dentro del mismo bar, sean corteses, sean caballerosos. Me parece que esa es la mejor forma de apoyar al equipo de su preferencia.




Now Playing: Sun King - The Beatles


Saludos Enfermos.


lunes, octubre 09, 2017

Manning Weekend: un justo tributo para un jugador legendario




¿De qué manera se puede agradecer a Peyton Manning lo que ha hecho no solamente por un equipo, sino por una liga tan poderosa como la NFL e incluso por una ciudad entera?

Previo al draft de 1998, durante un destello de arrogancia (o quizá una premonición), Peyton Manning dijo a Bill Polian:


"Si me seleccionan, les prometo un campeonato; si no me seleccionan, prometo regresar y patearles el trasero"


Aunque años después fue incapaz de doblegar a su ex equipo comandando a los Denver Broncos, sí cumplió lo del campeonato. La imponente cantidad de records y un anillo de Superbowl obtenidos durante 14 años vistiendo los colores de los Indianapolis Colts y llevando la herradura en el casco como ningún otro ha podido hacerlo (perdóname, Johnny Unitas), o la creación de Peyback Foudation —encaminada a brindar una oportunidad a chicos que no han tenido todas las oportunidades que deberían en la vida— son sólo dos muestras fehacientes de la grandeza de este hombre, dentro y fuera de los emparrillados. Pero no son las únicas razones por las que merece el homenaje de que fue objeto durante este fin de semana.

Peyton estuvo ahí durante trece de esos catorce años. El único año que no sucedió así, su último, fue debido a la lesión en las cervicales que lo mantuvo fuera de la línea de scrimmage, aunque siempre se le vio en la banda y en los vestidores dando todo de sí para apoyar al equipo que lo reclutó.

A Peyton parece no importarle que, tras ese último año, Jim Irsay y compañía le dieran las gracias pensando que estaba acabado para buscar el futuro en Andrew Luck y le obligaran a hacer lo propio mudándose al salvaje oeste, donde terminaría de apuntalar los records que forman parte de la leyenda de The Sheriff. Y hace bien. Como si se tratara de un viejo y entrañable amor que en algún punto de la relación falló, Peyton se enfoca en atesorar todos los momentos que valen la pena, aquellos que arrebataron al basketball y a las carreras de autos la atención de los habitantes de una ciudad ávidos de probar las mieles de otras glorias, y desde donde conquistó a una legión de fanáticos que, a distancia, enviábamos toda nuestra energía hacia su brazo para que conectara un touchdown más con Marvin Harrison, Reggie Wayne, Marcus Pollard, Dallas Clark o Brandon Stokley. Peyton era (es) nuestro pastor, y con él nada nos faltó nunca.

Por todo eso, la historia de la NFL lo inmortalizó este sábado a través de una estatua que nos recordará a todos quién construyó el Lucas Oil Stadium.





Por eso, el domingo su jersey fue retirado y su nombre agregado al Círculo de Honor de los Indianapolis Colts. Nadie más podrá volver a usar ese número en la capital de Indiana, porque le pertenece a él para siempre.





Por eso, quienes tenemos los recuerdos de su carrera grabados con fuego en la memoria vestimos con más orgullo y cariño que nunca el jersey con el mítico número 18, y algunos otros deseamos viajar a Indianapolis con la única intención de (como Proximus a Marcus Aurelius en Gladiator, al entrar a Roma) poder besar sus pies, hablarle a la estatua y darle las gracias por todo lo que nos entregó durante tantos años.






Now Playing: Analyse - Thom Yorke


Saludos Enfermos.


viernes, octubre 06, 2017

Tres regalos beatleros Tres


La semana pasada fue mi cumpleaños, aunque no vine acá a presumir lo increíble que lo pasé con mi familia y con Hilda, ni lo bonito que sentí de que mi sobrinita se sentara sobre mis piernas para ayudarme a soplarle a la velita del pastel, ni lo afortunado que soy no sólo por esas cosas, sino porque, nueve días después del terremoto que sacudió a mi ciudad, todos pudimos reunirnos para festejar mi cumple, y todas las fechas importantes que vengan, en familia.




No; la verdad es que hoy me trae aquí un tema banal y superficial: ¡los regalazos que me dieron! Y es que, honestamente, ¿a quién no le gustan los regalos? aunque no soy interesado y valoro mucho más otras cosas, siempre es bonito que las personas que me quieren se acuerden de lo que me gusta y tengan detalles así de geniales. Cada uno de ellos es valioso porque me los dieron con mucho amor, desde la deliciosa comida que organizaron mamá y papá, hasta el pastel que llevó una de mis tías. Entre todo eso, sobresalen tres que supieron llegarle a mi talón de Aquiles...y aquí les muestro cuáles son.


1.- Sencillo de 7' Yesterday - Dizzy Miss Lizzy, de The Beatles

Es muy especial porque —además de ser de The Beatles—, hasta hace unos días perteneció a la colección personal de uno de mis tíos. Lo tenía desde que fue lanzado, allá en el lejano 1965, y así, sin más, me lo regaló. Que el transcurso de estos 42 años haya dejado atrás la funda original poco importa; el simple hecho de tratar de imaginar cuántas horas de entretenimiento le dio a mi tío, la emoción que sintió al comprarlo, lo que habrá pensado y sentido al escuchar esas canciones por primera vez; todos esos son detalles que, a mis ojos y oídos, lo convierten en un tesoro.




2.- Lego: The Beatles Yellow Submarine

Siempre fui un niño de Playmobil; conocí Lego hasta que ya estaba viejo para ponerme a jugar con esos muñequitos, y eso creí hasta que, hace una semana, Hilda llegó a casa con una caja que contenía esto:


Para ser sincero, no recuerdo la última vez que pasé tanto tiempo haciendo lo mismo sin aburrirme. Ella encontró la combinación perfecta para lograr que me quedara quietecito por cuatro horas sin levantarme más que para fumar, beber agua, cambiar de disco e ir al baño. Por ratos me sentí como esos gordos vírgenes sin vida social que viven en el sótano de casa de sus papás, pero ¿qué diablos? es la cosa más divertida que he hecho en meses. A lo mejor se me hace vicio...





3.- The Beatles Stereo Vinyl Box Set

Ok, este fue regalo de mí para mí, pero cuenta. Le traía ganas desde que salió a la venta y por X o Y razón no había podido conseguirla, ya fuera por el precio o porque de repente se agotaba. Esta vez no la dejé ir; la vi, me vio, nos vimos...¡y papas! Por cierto, les presento a Verónica Riverami dealer de cositas de The Beatles, por si alguna vez necesitan. Es totalmente confiable.




Aunque siempre me he preciado de ser fan de hueso colorado de The Beatles, no tenía la discografía oficial en ningún formato (sólo en un MP3 supuestamente original de una radiodifusora en Tennessee que me vendió un gringo en el Metro hace años), así que ¿qué mejor forma de hacerlo que con una de las 50,000 copias que salieron al mercado, procedentes de los masters analógicos que se conservan en Abbey Road?




Amén de la mejora en cuanto a la calidad del sonido, hay factores que reafirman su valía como pieza de colección: el diseño y acabado de la caja y funda, el respeto por los diseños originales de las cubiertas de los discos, los booklets y memorabilia que se incluyen en algunos de los álbumes —ya presentes en los tirajes originales o agregados para esta edición—; pero, sobre todo, el exclusivo libro de 252 páginas que completa este set. Miren nada más qué chulada:





Y pues nada, como dije al principio, sólo tenía ganas de venir acá y compartir un poco de lo feliz que estoy con estas nuevas adiciones a mi colección beatlera; justo ahora escucho el Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band para acompañar este post e inspirarme. Ustedes, queridos lectores, ¿son beatlémanos y también coleccionan cosas de nuestra banda favorita? si es así, échenme un comment y platiquemos, que siempre es un gusto ver lo que otros fans de los Fab Four atesoran.




Now Playing: A day in the life - The Beatles


Saludos Enfermos.


domingo, octubre 01, 2017

Top10: ¿It 1990, o It 2017? ¡Elige a la mejor!




Este post iba a salir la semana pasada, pero por respeto a lo sucedido tras el terremoto del 19 de septiembre, decidí postergarlo.

También tiene que ver un tanto el que, por ese mismo motivo, quizá muchos no han tenido oportunidad de ir al cine y disfrutar la nueva versión de It, el payaso que a tantos traumó hace 27 años al grado de salir huyendo al pasar frente a cualquier Mierdonalds. Por cierto, ¿no les parece encantador que Pennywise el payaso bailarín haya despertado en las salas cinematográficas tras el mismo lapso que en el libro? Detallazo de New Line Cinema.

Vamos por el principio; It 2017 es, del mismo modo que It 1990, una adaptación de la novela publicada por Stephen King en 1986. Con eso en mente, es lógico que ambas hayan tenido que dejar de lado un montón de cosas, y ponerse al pedo porque ninguna de las dos es una adaptación exacta del libro se me hace muy ocioso, aunque es irresistible y muy entretenido comparar ambas para ver cuál lo hizo mejor, eso sí, sin descalificar a nadie como tantas veces vi en redes sociales ("Pinche millenial" vs "Pinche chavorruco"). Por eso les traigo el Top10 de los puntos más significativos de la novela, y qué tal los abordó cada una de las dos versiones, aclarando que este post abarca únicamente el capítulo 1 de It 1990, para tener una comparación lo más justa posible.


SPOILER ALERT


A partir de aquí contaré cosas tanto del libro como de la miniserie y la película; no quiero arruinarte la experiencia, así que si no has visto, sobre todo, la película...





Bonus: Idioma

Este es el único punto en que seré parcial, así que me disculpo de antemano. Siempre he preferido disfrutar una buena película en su idioma original porque considero que ayuda a que te envuelva completamente y hace la experiencia más completa, pero en el caso de It 1990, su doblaje es sencillamente entrañable; me remite a esos años en que la vida era más simple y, entre otras cosas, asustarme era mucho más sencillo. El intro de la película, los tartamudeos de Bill, las voces de los chicos y de Pennywise, incluso las del Club de los Perdedores ya como adultos, todos esos son recuerdos chingones que el doblaje de It 2017 nunca superaría. Punto para la nostalgia...digo, para It 1990. Y ya, a partir de aquí, todo objetivo y analítico.






10 - El aspecto de Pennywise

La caracterización de Bill Skarsgård como el temible payaso asesino, también conocido como Bob Gray, es casi totalmente fiel a como se describe en el libro; sin embargo, eso mismo le juega en contra, porque visualmente es aterrador y sabes que te va a sacar un par de buenos ped...azos de alma en el cine; tiene lógica que un cabrón payaso con esa apariencia se esconda en el drenaje y sea capaz de desollarte. El look del Pennywise de Tim Curry trae más onda de payaso infantil; su rostro y expresión son más fríos, lo que ayuda a generar esa sensación de desconcierto que te hace preguntarte "¿Qué carajos hace un payaso como ese parado en medio de la nada con un manojo de globos?" Ambos son excelentes, pero en este punto me quedo con Tim Curry (quien además, se dice, no se quitaba el traje para nada con la finalidad de adentrarse lo más posible en el personaje, cosa que resultaba inquietante para sus compañeros de filmación). Punto para It 1990.





9 - Amor y deseo (y abuso de menores)

La sexualidad incipiente de este grupo de mocosos queda manifiesta, principalmente, a través de tres situaciones:

  • El acoso sexual de que es víctima Eddie se manifiesta cuando Pennywise, en forma de un vagabundo leproso, le ofrece una mamadita. It 2017 sí presenta al leproso, pero la candorosa oferta quedó descartada, limitándose a la persecución en Neibolt Street, mientras It 1990 cambió totalmente el contexto y lo llevó a las regaderas de la escuela para crear una de las escenas más traumatizantes (y el pretexto para que los pinches chamacos sucios nos negáramos a bañarnos) en las que, sin ser explícita, la frase "Vuelve cuando quieras, y no olvides traer a tus amigos" adquiere más de un significado. Punto para It 1990.

  • El acoso sexual sufrido por Beverly a manos de su propio padre. En el libro, Alvin Marsh sí llega a cantarle un tiro directamente a su pequeña hija; It 1990 muestra únicamente los celos de un padre sobreprotector y golpeador al mismo tiempo, mientras It 2017, sin sugerirlo tan abiertamente como la novela, sí muestra cierta tensión sexual entre Al y Bev. Punto para It 2017.
  • Todo el revoloteo hormonal alrededor de Beverly. En el libro, Ben ama a Bev, Bev ama a Bill, y aunque Ben se encela ligeramente, lo acepta porque asume que no puede superar el magnetismo y fuerza de su amigo. Las adaptaciones de 1990 y 2017 sí tocan el triángulo amoroso; la primera de un modo muy discreto, y la segunda va un poco más allá, mostrando besos de Bev con los dos chicos (aunque lo de Ben fue más inocente, al besarla para sacarla de las luces de muerte de It en una escena que no tuvo ningún sentido y se vio más como un gancho para atrapar la atención de los espectadores más jóvenes que como una parte integral de la historia). Respecto al poema que Ben escribió a Beverly, It 2017 respeta que la inspiración haya llegado en la biblioteca, contrario a lo sucedido en It 1990, donde las letras surgen en casa de su tía (aunque esto fue una muy buena jugada en el guión de la miniserie para tocar un poco el por qué de la personalidad de la mamá de Ben). En la novela, Bev pregunta a Ben si él había sido el autor y éste lo niega al principio, aunque después termina por aceptarlo; en It 1990 esto se cumple, pero ya en la etapa adulta de los personajes, mientras en It 2017, Bev pregunta a Bill tras la limpieza colectiva del baño. Para cerrar este punto: la secuencia tabú que ninguna de las dos adaptaciones se atrevió a incorporar: la orgía de niños en el drenaje de Derry para recobrar la unidad, amistad y amor que existía entre ellos y comenzaba a disolverse, ideada por Bev y aceptada a regañadientes (al principio) por todos y cada uno de los Perdedores, siendo Eddie el primero en acelerar su respiración (y no precisamente gracias al asma), y terminando con Bill. Lo más cercano a eso, y ya rascándole para encontrar el lado morboso: la escena en Los Barrens donde Bev obsequia con un inocente y tierno beso en la mejilla a Richie y Eddie en It 1990, y la forma en que todos la sabrosean mientras toma el sol tras el chapuzón colectivo en It 2017 que, con un par de gramos de malicia, hubiera quedado magnífico. Punto para...nadie, por mochos. Pudieron hacerlo mucho mejor sin llegar a ser explícitos y escandalosos.

#QuéRicolino


8.- La forma en que Pennywise se aparece al Club de los Perdedores individualmente

Una de las principales características de It es atacar a sus víctimas a través de sus miedos más profundos. Así, la novela muestra el primer contacto con Bill a través del álbum fotográfico de Georgie; a Ben se le presenta en forma de momia, a Eddie en forma de leproso, a Stan en forma de niños ahogados en el contenedor de agua de Derry, a Richie a través de la estatua de Paul Bunyan, a Mike en forma de un pájaro gigante, y a Bev a través de voces y borbotones de sangre en el baño de su casa. It 1990 cambia las situaciones de Ben (primero en forma de su padre, después adquiere la de la momia), Eddie (la ya mencionada escena de las regaderas), Stan (personas ahogadas dentro de una casa, que bien podría ser la de Neibolt Street), Richie (un hombre lobo en el sótano de la escuela) y Mike (cuando se une al Club de los Perdedores y una fotografía del álbum de su padre cobra vida). Por su parte, It 2017 cambia los encuentros con Bill (en el sótano de su casa a través de la forma de Georgie), Ben (un niño decapitado en el sótano de la biblioteca), Stan (una pintura), Mike (un incendio en la carnicería)...y en el caso de Richie, se concreta a una escueta línea: "Me dan miedo los payasos". Punto, definitivamente, para It 1990.


7.- La construcción de la presa en Los Barrens

Los Barrens son piedra angular en la trama del libro, por el simple hecho de que ahí fue donde Bill y Eddie integraron a su círculo, uno a uno, al resto de los Perdedores, empezando por Ben y su innata habilidad constructora. It 1990 sí considera este detalle. Por eso le doy este punto por encima de It 2017, que lo limita a ser una bolita de grasa amante de la historia. Sí, así como lo ven de tierno, se robó las dotes de...





6.- Mike, el historiador

La importancia de Mike Hanlon como historiador no oficial de Derry fue medular tanto en la novela como en It 1990; sin sus extensos e intrincados interludios hubiera sido prácticamente imposible hallarle sentido a la historia. It 2017 reduce a Mike a un simple chico negro acosado por el bully racista, aislado de los demás, que llegó casi por casualidad al Club de los Perdedores. Es una pena que no respetaran a un personaje tan importante, así que el punto va para It 1990.





5.- ¡Me preocupa Bevvie! ¡Me preocupa mucho!

...porque le quitaron buena parte de su encanto en It 2017, desde la inteligencia (inspirada por el miedo a las reacciones de su padre) para esconderle que había sangre regada por todo el baño y así ahorrarse una linda madrina, hasta la habilidad con el tirachinas, tan decisiva en el primer enfrentamiento con Pennywise, o algo que podría parecer trivial, pero no lo es: su llamativa y larga cabellera. Eso fue, sencillamente, imperdonable. En contraparte, aunque a It 1990 le faltó desarrollar bastante la personalidad de Bev, sí respeta sus principales características. Punto para la chiquilla noventera.





4.- Bevvie y sus balas de plata


En el punto anterior, mencioné la habilidad de Bev como tiradora; quiero extenderme en el tema porque no se trata únicamente de la manera en que El club de Los Perdedores mandó a Pennywise a la lona, sino de una forma de concentrar la amistad entre ellos a través de la fabricación casera de estos proyectiles de plata, en la que participaron todos, su inocencia y la creencia de que podrían derrotar a cualquier monstruo con ellos, como en las películas de terror. It 2017 prescindió totalmente de este elemento, e It 1990, si bien sí respetó la forma y el material con que se derrotó a Pennywise, se comió lo más importante y lo simplificó a un "Son los pendientes de mi madre" pronunciado por Richie. Punto para It 1990.



3.- Henry Bowers y todo, absolutamente todo su entorno


  • Este chico estaba completamente loco, y eso radicaba, más que en la influencia maligna de It sobre Derry. en la forma en que su padre (un loco veterano de guerra al que no tuvo ningún sentido disfrazar de policía en It 2017, ni siquiera para justificar su muerte a manos de su propio hijo) moldeó el odio y el rencor irracionales en él; muestra de ello es el desprecio patológico por la familia Hanlon, por lo que llegó incluso a matar al perro de Mike e intentar otro tanto con este. Sin embargo, y para decepción de Henry, estas canalladas no menguaban los malos tratos recibidos de parte de Butch (a quien, por cierto, It 1990 ni menciona). La influencia de "las voces de la Luna" serían también un factor decisivo en el actuar de Henry a través de una mezcla de miedo y fascinación, pero éstas serían notorias en It 1990 hasta la etapa adulta del granuja, y en It 2017, sencillamente, ni existieron. En todo caso, ambas adaptaciones muestran a un bully con cara de malo y actitud de matón, pero desperdician el insano brillo en su mirada, capaz de desconcertar incluso al más osado de sus secuaces: Patrick Hockstetter. Creo que, en este caso, el Henry de 1990 gana sólo porque no trae look de ElBrayan y eso le da un poco más de credibilidad.
  • Hablando de este individuo, es una pena que (de nuevo) un personaje con ese peso haya sido desperdiciado. ¿Qué se puede decir de un sociópata que no sólo colecciona moscas muertas en su lapicera o encierra animales en una vieja nevera hasta que mueren, sino que es capaz de asfixiar a su hermanito menor sólo porque sus padres no le sirven la comida a tiempo por dedicar tiempo y cuidados al bebé? It 2017 apenas lo mostró como un larguirucho pirómano que se fue temprano de la fiesta, pero eso es mejor que lo realizado por It 1990: nada. Punto para It 2017.



2.- El ritual de Chüd

Creo que, en vista de que ya se está cocinando una nueva entrega que llegará a la pantalla grande en septiembre de 2019, valdría la pena reservarme cualquier comentario al respecto. Sólo diré: It 2017 sí muestra una tortuga, y eso les vale este punto.




1.- La muerte de Georgie

La primera víctima de Pennywise tiene una muerte horrible, tanto en el libro como en las dos adaptaciones. Ambas escenas están bien logradas y transmiten la sensación de que el espectador vivirá una auténtica pesadilla. Ambas te hacen desear entrar a la pantalla para detener al pequeño, porque sabes bien lo que sucederá; te angustia, pero en el fondo sabes que deseas el desenlace con morbosas ansias. De hecho, esto último es lo que le da la victoria en este rubro a It 2017: se atrevió a ir más allá y regalarnos una muerte deliciosa, agónica y explícita.




¿Qué opinas, estimado lector? ¿Cuál de las dos crees que se lleva la victoria? Como mencioné anteriormente, se viene el segundo capítulo de esta nueva adaptación de It para el 2019, así que, ya sea porque realmente nos haya gustado lo realizado por Andy Muschietti o simplemente por el mero morbo, considero que vale la pena esperar para echarle un vistazo. Si te gusta a ti Eso y hay algún aspecto que te gustaría agregar a este pequeño análisis, házmelo llegar en los comentarios. Nos leemos en el futuro.




Now Playing: July - Terry Reid


Saludos Enfermos.