jueves, abril 27, 2017

Mi funeral




Esta mañana me quedé solo en casa desde temprano. Mientras preparaba mi almuerzo y escuchaba El Fonógrafo, la estación que mi mamá siempre deja para que sus canarios no se sientan solos en la sala, salió esto:





Después de casi atragantarme con un pedazo de pollo por el nudo que se formó en mi garganta, me puse a divagar sobre por qué chingados esa canción siempre me produce la misma sensación, más allá del evidente terror que a todos los que aún tenemos a nuestra madre en vida nos provoca pensar en el inminente momento en que ella se vaya. Quienes ya han pasado por ese trance sabrán explicarlo mejor que yo, y una de esas personas es, precisamente, mi mamá. Siento que para ella, más que para cualquier otro integrante de la familia, fue durísimo despedirse de mi abuelita hace 17 años, y, en cierto modo, ella y yo adoptamos esa canción (cada uno a su manera) como una especie de ejercicio catártico para desahogar un dolor que, a pesar del tiempo transcurrido, sigue fresco. Así las cosas, decidí que es hasta cierto punto normal que me cause el mismo efecto.

Mientras terminaba de almorzar, la línea de mis pensamientos me llevó a buscar alguna manera de escapar de ese dolor, una que me permita asimilar las cosas desde un ángulo (paradójicamente) no tan fatalista. Desee que, por lo menos en ese sentido, nuestra especie fuera un poco como las otras que habitan este planeta: más práctica y menos racional. Por ejemplo, cuando un lobo viejo va a morir, simplemente se aleja de la manada porque sabe que ya no es funcional en el trabajo en equipo que se requiere para alimentar a todos sus miembros y se las arregla por su cuenta, como puede, hasta que llega la Naturaleza y hace lo suyo. Nadie sufre, nadie llora, nadie lo extraña; fue solamente uno más que cumplió con su ciclo de vida y ahora alimenta de regreso a la tierra para que, cuando otro tome su lugar, encuentre las mismas oportunidades que él.

No sé cuándo ni cómo voy a morir. Soy un hombre joven, sano, y —teóricamente— me quedan todavía bastantes años por delante, pero uno nunca sabe qué va a suceder en el futuro. A lo mejor llego a viejo, o quizá no; tal vez mi tendencia a vivir intensamente y disfrutar los placeres de la vida sin ponerme restricciones me pase factura antes de lo pensado, o solo me deje en condiciones de no gozar durante mis últimos años una calidad de vida como la que he tenido hasta ahora. Si ese es el caso...¿tendré ganas de soportar las limitaciones? ¿seré capaz de tomar una decisión valiente? No sé si al final tendría los huevos, y no por mi, sino pensando en Hilda, mi hermana, mi sobrina y todas las personas a las que amo (y que siguieran con vida en ese momento). ¿Podrían respetar una determinación como esa? ¿Me entenderían? ¿Me perdonarían?



Con el miedo que tú tienes, ¿cómo hacer que te consueles, que lo veas como yo? porque cuando diga adiós, tú verás una sonrisa...


Creo que, paulatinamente, podría trabajar la idea, tanto para mí mismo como para con ellos, de que se trata solo de un paso más; de que no pasa nada, ni se trata de un adiós definitivo, y no porque crea en supercherías como reencuentros celestiales o coincidencias en vidas futuras, sino porque mientras permanezcamos en la memoria de aquellos a quienes amamos a través de momentos vividos, enseñanzas, sonrisas y miradas, entonces nunca moriremos. Es una bonita idea para vender, ¿no creen?



¿Quién quiere vivir para siempre? No tenemos ninguna oportunidad, todo está decidido para nosotros. Este mundo tiene un solo dulce momento para nosotros.


Cuando me llegue la hora, no quiero lágrimas ni sollozos de la gente a la que amo, porque la última maldita cosa que uno desea al morirse es causar dolor. Tampoco se me antoja que vayan a mi casa a rezar la misma mierda que toda la gente repite durante nueve días sin siquiera pensar en lo que está diciendo, como si fueran un montón de loros, ni que estén todo ese rato cabizbajos tomando café y comiendo churros aguados. No; creo que tanto ellos como yo merecemos mucho más que eso.

Una vez que me haya ido, quiero que se reúnan en mi casa. Ahí estarán esperándoles una buena variedad de cortes de carne, nopales para asar, salsa roja de la que pica, camarones de esos enormes que tanto me gustan y un chingo de cerveza. Alguien, ya decidiré quién, tendrá asignada la tarea de poner música (que ya estoy compilando en esta lista de Spotify, aunque seguro el tracklist seguirá creciendo con el tiempo) ad hoc con la celebración, y mientras ésta suena, quiero que coman rico y brinden como si yo estuviera ahí, sonriendo y echando desmadre, con una cerveza en la mano. Quizá haya algunas lágrimas, eso es inevitable; pero cuando lleguen a su mente no solo los momentos chingones que compartimos, sino también las veces que discutimos, nos mandamos al carajo porque mis ideas no encajaban con las suyas (o viceversa) y nos volvimos a contentar, seguramente sonreirán mientras se les escapa de entre los labios un "Ese cabrón se las ingenió para despedirse haciéndonos pasar un buen rato, después de todo".



He vivido una vida plena; viajé por todos y cada uno de los caminos, y más, mucho más que esto: lo hice a mi manera.


No me da la gana que mis deudos me metan en una caja y luego en un agujero de tres metros sobre el que pongan un frío pedazo de mármol. Yo quiero devolver a esta tierra, de la que tanto he tomado y a la que he jodido igual o más que mis congéneres, un poco de lo que le debo. En este enlace vi que existe la posibilidad de meter mis cenizas en una urna biodegradable que incluye un compartimento para depositar la semilla del árbol de mi preferencia, así que me suena bien imaginar que —literalmente— mis personas favoritas podrán visitar siempre que quieran a mi nuevo ser, abrazar mi tronco, trepar por mis ramas, comer mis frutos, hacer un día de campo alrededor mío y contarme cómo les ha ido. Yo estaré ahí para ellos. En otra forma, pero siempre estaré.






Saludos Enfermos.


viernes, abril 21, 2017

Ecuanimidad y dignidad, una lección aprendida de la victoria de Chivas en la Copa MX


Las Chivas ganaron su cuarta Copa el miércoles, de la mano de Matías "el pelado" Almeyda, quien llegó para dirigir a un club histórico del fútbol mexicano que atravesaba por una severa sequía de campeonatos y, peor aún, de comunión con su hinchada.




Desde que Matías tomó los controles, el Rebaño Sagrado se ve con ganas, con hambre; esos chicos juegan bonito, se nota que disfrutan lo que hacen y, si bien todavía les falta levantarse con un campeonato de Liga, las dos Copas y la Supercopa que han ganado últimamente me dejan el agradable sabor de boca que produce ver al equipo de mis amores salir campeón en algo. Así, sin más: mera alegría, ganas de festejar, hinchar el pecho al portar la camiseta y decir "¡Arriba las Chivas!".

Esa noche compré tacos y cervezas para cenar y ver el juego con mi papá. Cuando terminó la tanda de penales con esas tres hermosas atajadas de Jiménez, ambos suspiramos aliviados antes de ir a dormir, aunque yo todavía me tomé un momento para brindar a la salud de las Chivas con un mezcal y regodearme con todo lo que iba apareciendo en redes sociales a raíz de la victoria: la entrega de las medallas y la Copa, el baño de Gatorade al "pelado", las escenas en vestidores, donde los flamantes campeones disfrutaban las mieles de la victoria recién conquistada; videos en directo de aficionados en el Estadio Chivas (al que me hubiera encantado ir, pero no alcancé boleto) y el festejo en La Minerva que, al verlo, me hizo arrepentirme de no haber viajado a Guadalajara de cualquier manera.

Fue viendo todo ese material que caí en la cuenta de que varios aficionados Chivas festejaban insultando y provocando a los de otros equipos; desde el "Le duela a quien le duela", pasando por "Ganó papá", hasta el naquísimo —porque suena sumamente americanista— "Chivas y ya", además de las lógicas respuestas a esos mismos seguidores de otros clubes cuando éstos demeritaban la victoria tapatía. Hay quienes han bautizado a la Copa MX como una "copa molera" denotando que no se trata de un torneo "de verdad", y, como es de esperarse, los fans del ganador de turno defienden a capa, espada y mentadas de madre el logro de sus héroes.

Es patético que los mexicanos tengamos esa peculiar tendencia a minimizar los logros de otros, y más por tratarse de algo tan intrascendente (aunque divertido, eso sí, y muy apasionante) como el fútbol, en que los únicos beneficiados directos son los equipos, jugadores y empresas relacionadas con el negocio, más allá de las alegrías que obtenemos como aficionados. También tiene mucho de ridículo que los "ofendidos" se prendan así de cabrón solo porque le tiran mierda a su equipo (que, en este caso, también es mi equipo, ¡y mírenme! como si nada); se ponen como si les insultaran a un ser querido o peor, pero bueno...no es nada nuevo el perfil idólatra nivel enfermizo que manejamos en este país. Aún así, sigue sorprendiéndome la forma e intensidad con que la gente se polariza por cosas de esa índole.

Chivas es un digno campeón, de eso no hay duda; sin embargo, cierta parte de su afición no sabe o no le interesa comportarse a la altura y piensa que el apoyar a un equipo ganador le da derecho a ridiculizar o humillar a los demás. ¿A qué les suena?


Sí, justo como este pobre subnormal se ven: con un severo pedo aspiracional y de autoaceptación


Una de las razones por las que el América despierta tanta aversión es la mal fundamentada arrogancia de la mayoría de sus seguidores; ya he hablado de eso con mayor amplitud aquí, así que solo me resta pedir a cierto sector de la afición rojiblanca que por favor, por dignidad, no se comporten como ellos. Somos muchísimo más que eso.

Pareciera que muchos ya olvidaron las malas temporadas de antes, las rachas que nos hicieron maldecir a Jorge Vergara y al director técnico de turno, los sinsabores que mantuvieron al Estadio Chivas con un promedio paupérrimo de asistencia y las decepciones que hicieron a algunos aficionados —como yo— decidir no contratar Chivas TV o, simplemente, dejar de comprar mercancía del equipo hasta ver mejores resultados. Menciono todo esto porque debemos mantener siempre en mente que, como la vida misma, la gloria en el fútbol es un constante sube y baja, que no tenemos derecho a humillar a otros cuando estamos arriba, porque entonces...¿con qué cara podemos exigir algo de respeto cuando estamos abajo? ¿Con qué argumentos? ¿Vamos a seguir sacando eso de "Es un equipo de puros mexicanos", o lo de "Son el Campeonísimo y tuvieron una época de oro"? Considero que eso no basta; si bien es necesario honrar a las leyendas que construyeron este increíble equipo, ¡no podemos atenernos a ellas siempre! Chivas está construyendo un presente y un futuro, algo que no habíamos visto en años, con base en talento joven, sencillez, carisma y fútbol bonito. No lo arruinemos, por favor, No lo ensuciemos comportándonos como aquellos a quienes tanto despreciamos. Uno de los pilares en que se cimienta la grandeza de Chivas es su sencillez; no por nada es El equipo del pueblo. Todo aficionado de Chivas debería saber que si nuestro equipo es el más amado de México, el que más seguidores tiene, es por su calidez, porque —a pesar de los sinsabores que nos ha dado en ocasiones— tiene una conexión especial con cada uno de nosotros, que sentimos los colores por amor y no por moda, y porque sabe ser ecuánime en la victoria y digno en la derrota.






Caballerosidad, le dicen.




Now Playing: Wayfaring stranger - Johnny Cash


Saludos Enfermos.


viernes, abril 14, 2017

Original/Cover 056: Jerry Goldsmith




Bebemos la sangre, comemos la carne.

¡Levanta el cuerpo de Satán! Salve...

¡Salve, salve, Anticristo!

¡Salve, Satán!









Si tuviera que elegir la película de terror con el soundtrack más aterrador de la historia, no tendría duda en escoger The Omen (la primera parte, específicamente). Un poco por la ignorancia que da el desconocimiento del latín —problema solucionado gracias a San Google, como pudieron ver en las líneas iniciales de este post— y otro tanto por la perfecta sincronización con lo que se observa en pantalla, Ave Satani solía crearme, cuando niño, una mezcla entre angustia y curiosidad tal que, por más asustado que estuviera, no podía dejar de escucharla. No sé cuántas veces la he puesto desde aquella nostálgica era de los cassettes y los cds hasta nuestros días digitales; solo puedo decir que aprovechó cada ocasión que presioné el botón de play para seducirme primero, enamorarme después y hacerme apreciar, libre de todo temor, toda la belleza que encierra en sus notas llenas de poder, blasfemia y majestuosidad. Escuchen qué hermosa es cuando la Tenerife Film Orchestra & Choir le da vida:





No es coincidencia que The Omen haya ganado un Oscar por Mejor banda sonora de la mano de Ave Satani, que, además, estuvo nominada en la categoría de Mejor canción; tampoco es obra del destino que existan covers tan chingones a semejante joya musical. Chequen:














Jonas Backe






Y...¿qué me dicen de estos tiernos nenes?






Recuerden que pueden dejar sus sugerencias, opiniones, aplausos, jitomatazos y mentadas de madre en los comments de este post. Espero que ustedes, queridos lectores, hayan disfrutado esta pequeña recopilación tanto como yo gocé el armarla; y, para que amarre...¿qué tal les vendría recordar aquellas viejas épocas de glorioso y bien hecho terror viendo The Omen? Por el puro placer de ambientar el #ViernesSanto.






Saludos Enfermos.


viernes, abril 07, 2017

Original/Cover 055: Cuco Sánchez


De piedra ha de ser la cama, de piedra la cabecera...







Lo que vuelve a Cuco Sánchez tan entrañable —para mi — más allá del reconocimiento general que por default se le da dentro del folklore mexicano, es el cúmulo de recuerdos de infancia que me vienen a la mente; mi abuelita Francisca solía escuchar sus canciones en la radio (en El Fonógrafo, si no me falla la memoria, cuando esa estación valía la pena y no programaban cualquier chingadera, como ahora) mientras le entraba con ganas a los quehaceres del hogar y, poco a poco, a base de escucharlas una y otra vez, fui tomándoles cariño.

A tantos años de eso, aún se me hace un nudo en la garganta —algo parecido a cuando escucho a un organillero— cuando escucho al buen Cuco. No puedo evitar recordar a mi abuela yendo de arriba a abajo por toda la casa recogiendo el desmadre que dejábamos todos los chamacos por andar jugando, yendo a limpiar a los puercos, pollos, guajolotes y conejos (me gusta pensar que mi familia fue de las últimas en la #CDMX que se aferró a la vida rural hasta donde pudo), cagoteándonos porque estábamos de haraganes, llevándonos a regañadientes a ayudarle, para después prepararnos algo muy rico de comer y dejarnos seguir jugando.



Retomando el tema de Cuco...es inevitable no admirarle por la manera en que retomó la canción revolucionaria, cómo adoptó su estilo y lo adaptó al talento poético que, de por sí, manifestó en cada una de sus composiciones, o por lo menos en las que conozco y me han llegado al alma. En el caso específico de La cama de piedra, la muerte, la ley y las autoridades no son más que insignificancias, si la persona amada no está cerca para endulzar nuestras vidas.

Por eso, damas y caballeros nostálgicos, bohemios y de espíritu mexicano, les traigo unos cuantos covercitos que encontré navegando en YouTube. A ver qué les parecen:


Lila Downs






Bogdan Čupić (en mi opinión, la voz no le da...pero ¡qué chingón está escucuhar una canción tradicional mexicana en serbio!)






Antonio Aguilar






Y, por supuesto, hablando de mi paisano El charro de México, ¿les apetece disfrutar la película homónima de la joya musical que nos ocupa en este Original/Cover? Así nada más, porque #Viernes.






Recuerden, queridos lectores, que pueden opinar sobre los covers y hacer sus sugerencias en los comments de este post; poco a poco van saliendo, así que no dejen de visitar esta sección, un tanto abandonada, pero tan gustada por su servilleta. ¡Tengan excelente fin de semana!




Now Playing: Piel canela - Bobby Capo


Saludos Enfermos.


viernes, marzo 31, 2017

Los Boicoteables presentan: ¿Te gustaría oler como Jack Sparrow?




No, no me refiero a que alguna marca haya sacado una loción alusiva al personaje de Johnny Depp en Pirates of the Caribbean ni estoy promoviendo la peda a base de ron.

De un par de semanas para acá se ha estado paseando por las calles de mi colonia un tipo con un altavoz, anunciando que compra envases de perfume vacíos. Es obvio que esos frascos terminan llenos con algún menjurje que no es —por ejemplo— una Nautica Voyage o una Carolina Herrera, esperando ser comprado por alguien con ganas de algo "bueno, bonito y barato" en Tepito o alguno de esos lugares especializados en la venta de piratería.

Sin afán de ser pretencioso, yo no podría comprar una loción para mi, ni mucho menos una para regalar, teniendo la mínima sospecha de que no es original. Consideraría una falta de respeto hacer un obsequio de esa clase, e igual de grosero sería para conmigo mismo echarme encima algo que ni huele como debería, dura mucho menos que una loción original, quién sabe dónde rayos la fabricaron o bajo qué estándares de higiene y calidad, o a dónde va a parar toda la plata generada por ese negocio clandestino, ya que es un secreto a voces que la piratería da buenos dividendos, ya sea al crimen organizado o a ciertos cabroncitos de traje y corbata que abusan del poder que el pueblo (o alguno de sus compadres) les otorgó.

Entiendo que para algún sector de la población es complicado, cuando no imposible, pagar mil pesos (en promedio) por una loción de buena calidad, y que la necesidad de acicalarse para alguna situación que así lo requiera hace caer en la tentación a mucha gente, pero considero que ese tipo de situaciones se pueden evitar ahorrando unos pesitos y comprando una fragancia original en alguna tienda departamental o boutique. El hecho de apapacharse con algo que se sabe que costó trabajo es sumamente satisfactorio; seguro mis dos o tres apreciables lectores saben de lo que hablo y estarán de acuerdo en este punto.

Hace poco me terminé una Fuel for life de Diesel; iba a tirar el envase a la basura sin mayor ceremonia, pero después de pensar en todo esto decidí que mejor...




Así, sin romperlo para que el compa que recoge la basura no fuera a tener un accidente; con desmadrar la caja y rayonear los materiales que se podrían reutilizar con un marcador de aceite es suficiente para que la gente que se dedica a la pepena de basura no le vea el caso a revenderlo y deje, aunque sea a minúscula escala, de participar en esa actividad ilegal. A algunos les podrá parecer exagerado o de bajo impacto, pero al final es una forma más de contribuir a que la economía, las fuentes de empleo y, en general, nuestro país, mejoren.






Saludos Enfermos.


jueves, marzo 23, 2017

Dulce alegría


Y luego, un día, no huyó de nosotros. Aguardó nuestra llegada, acogiéndonos con dulces voces de paz. No permitía, sin embargo, que nos acercáramos demasiado. Cuando le parecía que nos acercábamos demasiado, se lanzaba repentinamente en loca huida, para volver a entonar, ya segura y a lo lejos, sus blandos sonidos suaves. Así continuaron las cosas durante algunos días. Fue necesario bastante tiempo hasta que consiguiéramos entablar amistad con ella; pero llegó el momento por fin, y a veces se juntaba a nosotros en nuestros juegos.

Me gustó desde el principio, Su aspecto, que no podía ser más bello y agradable, me sedujo desde el primer momento. Era mansa y dulce; sus ojos brillaban con una suavidad y una ternura que nunca había visto en nadie más. Se diferenciaba en esto de todas las mujeres de la Horda, que eran verdaderos marimachos. Nunca sus gritos fueron duros ni airados, como si estuviese en su temperamento el huir de toda lucha.

La mansedumbre parecía emanar de todo su ser. Acaso el aspecto de su cuerpo y de su rostro dispusiera a creerlo de esta manera. Sus ojos eran grandes, más grandes que los de todas las de la Horda, y no tan cavernosos. Las pestañas, más largas, estaban bien dibujadas. La nariz no era tan gruesa ni chata; tenía perfectamente marcado el puente, y las ventanas se abrían hacia abajo. No eran grandes sus dientes incisivos, ni el labio superior largo y pendiente, ni el inferior pronunciado hacia adelante. Tampoco era velluda, excepto en los hombros y los muslos, y aunque delgadas sus caderas, las piernas no parecían retorcidas y nudosas.





Before Adam, Jack London, 1904


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¿De quién se habrá enamorado el protagonista de esta historia, que la describe con tal embelesamiento? Averígualo aquí, y disfruta un vistazo a nuestro pasado primigenio. Seguro te identificarás con más de una situación.




Now Playing: The cosmo of friendship - Andromeda Harmonic Orchestra


Saludos Enfermos.


martes, marzo 21, 2017

Salvador Dalí: Sueños urbanos @Paseo de la Reforma


En el post donde expliqué por qué presenté mi renuncia en SP Marketing comenté que una de las cosas que deseo retomar es salir a pasear, cámara en mano, como solía hacerlo cuando tenía algo de tiempo libre. Bueno, pues ni tardo ni perezoso, al día siguiente, aprovechando que Hilda tuvo el día libre, fuimos a dar la vuelta a Chapultepec.

Después de disfrutar una tarde soleada paseando sobre Paseo de la Reforma y disfrutando la soledad del bosque a la altura del MuseoTamayo para después comer delicioso en el restaurant de dicho recinto cultural (que recomendamos ampliamente), fuimos a hacer la digestión caminando un ratito frente al Museo Nacional de Antropología, aprovechando que el Museo Soumaya de Carlos Slim tuvo la excelente idea de compartir con toda la tropa que circula usualmente sobre esa avenida, una pequeña pero sustanciosa colección de obras de arte de la autoría del icónico (y, me atrevo a decir, objeto de cliché) Salvador Felipe Jacinto Dalí i Domènech. Salvador Dalí, para los cuates.


La galería completa, aquí.


Creo que la cosa más surrealista de ese paseo fue disfrutar con total calma mientras toda la godiniza alrededor nuestro corría, con prisa, estresada porque ya se le pasó el camioncito que se va por toda Reforma o porque quizá iba tarde para una cita con su pareja, alguna consulta médica o alcanzar a ver el partido de fútbol de su equipo favorito. Todo eso era completamente ajeno a nosotros, así que nos concentramos únicamente en disfrutar el paseo mientras yo esquivaba a toda esa gente apresurada para poder tener una fotografía decente de cada obra que llamara mi atención, cosa que no fue difícil, gracias a que las fantasías de Dalí empalman perfectamente con algunas de mis obsesiones. Así, me sentí afortunado por tener tan cerca fantásticos corceles, el erotismo que emana por sí mismo un cuerpo femenino perfectamente formado, y la implacable carrera del (y contra el) tiempo que, durante tantos años, me ha mantenido pendiente del reloj, dividiendo mi tiempo en unidades fáciles de administrar para exprimirle la máxima eficiencia, cronometrando y midiendo todo, convirtiéndome en una mole de velocidad y stress que, ahora, en mi nueva vida de nini con horario de lunes a viernes, pretendo dejar atrás de manera paulatina pero constante.

Esto fue solo el calentamiento; después de eso nos dimos una escapada de una semana a la playa favorita de Hilda (y mía, que siempre lo paso genial por allá), pero ya les contaré en estos días cómo estuvo y qué cosas geniales encontramos por allá. Mientras, ¡vayan a ver la exposición de Dalí! todavía la alcanzan, creo que estará más o menos hasta mediados de abril. Seguro les encantará.






Saludos Enfermos.


martes, marzo 07, 2017

El primer año sin Peyton Manning


Hace un año...





Era lunes cuando Peyton Manning anunció su retiro. Yo estaba en la oficina de SP Marketing, buscando como loco un canal en streaming para no perderme la conferencia. Sintonicé justo a tiempo, y conforme avanzaban los minutos, fue más difícil contener las lágrimas y disimular el nudo en la garganta, hasta que de plano, al final,  tuve que levantarme de mi lugar e ir al baño.


Aún tengo frescas en la memoria las últimas palabras que le dijo (en público, seguramente) a Bill Belichick:





Todavía se me hace un nudo en la garganta tras el último balazo que vi disparar al Sheriff, justo como cuando estaba viendo el Superbowl 50 en casa de Hilda y le dije: "Parece que ese fue el último, amor":





La temporada que terminó en febrero pasado fue especialmente dura. Sigo extrañando el "Omaha!" que, en tan poco tiempo, se volvió entrañable y un sello característico de su play call:




Supongo que me mentalicé y por eso no resentí tanto el perderme varios juegos debido a que mi trabajo actual, el de los fines de semana, exige que mis domingos, entre las 11:00 y las 13:00, realice una tarea de suma importancia, y el horario parta las transmisiones estelares. De cualquier modo fue une temporada gris para mi (sin faltar al respeto a los restantes equipos, ni a sus aficionados); saber que el ídolo al que aclamé durante 20 años —contando el tiempo que lo vi jugar en la NCAA con los Tennessee Volunteers— ya no estaría en los emparrillados me dio un poco de cruda post-Superbowl y, a decir verdad, aún sigo extrañando verle en los emparrillados.

No recuerdo cuántos artículos he dedicado a Peyton Manning en este blog, pero es un hecho que he escrito hasta el cansancio sobre sus proezas, la forma en que me ha inspirado y cómo se ha convertido en un ejemplo a seguir para mi, motivándome para adaptar su filosofía a todos los aspectos que puedo dentro de mi vida.

El otro día estaba pensando en que, para ser ateo, soy un tipo bastante idólatra, aunque a mi favor puedo decir que en mi panteón personal habitan únicamente seres carnales que han logrado algo grande en este mundo. Es así como me atrevo a colocar a Peyton Manning en el mismo pedestal en que he puesto a tipos como Pancho Villa o John Lennon. Yo no necesito santos que me digan cómo vivir la vida, yo necesito a personas de carne y hueso que, con virtudes y defectos,  me den una guía, me inspiren, y me hagan sentir que, a pesar de mi condición de simple humano, puedo lograr cosas grandes.

No sabría decir si he sido el mejor en lo que hago, pero una cosa es segura: ver a Peyton Manning levantarse una y otra vez de una derrota, y otra, y otra, y seguir peleando, seguir empujando, no rendirse ante la adversidad, regresar mejor preparado aún cuando el cuerpo no dé más, entrenar a la mente para sobreponerse al dolor, empujar de nuevo, intentar otra vez, saber sentarse cuando es necesario para el equipo y tener las pelotas para regresar en el momento justo para rescatarlo todo haciendo una jugada grande; caer y levantarse. caer y levantarse, me es más valioso que cualquier otra cosa. Caer y levantarse. Ahí está la clave de todo, y es un aprendizaje por el que jamás podré agradecerle personalmente, pero desde el fondo de mi alma, siempre lo haré.








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Justo a la mitad del momento en que escribía estas líneas, me llegó una noticia con la que no contaba. Después de unos tragos, de digerirlo a mi manera, de enfriarme, de llorar, ser cínico, llorar de nuevo y decidir tranquilizarme, pienso que aquí viene la mejor enseñanza a aplicar: mantén la calma, busca la manera, haz las cosas bien y procura no solo no ser una carga para el equipo, sino ser el apoyo que necesitan en este momento.

Gracias por eso, Peyton.






OMAHA!!!





Now Playing: Woad to ruin - London Music Works


Saludos Enfermos.

domingo, marzo 05, 2017

Final round: ¿por qué renuncié en SP Marketing?


El mes pasado cumplí nueve años trabajando en SP Marketing. Cuando entré era apenas un mocoso de 23 años (aunque ya tenía buenos siete años de experiencia previa) que llegaba a su tercera agencia de marketing, sin saber todo lo que viviría ahí.

Empecé como capturista, y mi velocidad era prodigiosa; ahora, tanto tiempo después, aún conservo destellos de ella, pero mis dedos y muñecas ya resienten el uso rudo y contínuo.

Luego, con ganas y talento, tuve oportunidad de recorrer distintas áreas, obteniendo experiencia y conocimientos invaluables mientras, simultáneamente, desarrollaba cierta habilidad con las letras y las ideas (algo que atribuyo a mi gusto por la lectura y a los casi diez años que llevo escribiendo este, su blog de confianza) que me llevó a recibir una invitación el año pasado para dar una conferencia en el Community Managers Summit 2016 sobre Blogging. ¡Así, de la nada, le llegó al tipo que escribe El Pensador Mexicano la oportunidad de pararse en un escenario frente a un público de no menos de 200 personas! Y bueno, el resto ya se los conté en este otro post. Creo que eso es lo más grande que he hecho dentro de mi carrera hasta ahora, y como en ese entonces aún trabajaba para SP Marketing, una parte del crédito se la concedo a la agencia, por haberme permitido foguearme en, y ser fundador y parte del equipo Digital; mi gratitud, en lo que a eso respecta, es innegable.




Como toda historia debe llegar a un final, el miércoles presenté mi renuncia en SP Marketing. Más allá del crecimiento profesional y los logros, atesoraré los momentos, situaciones y personas que marcaron para bien una diferencia en mi vida. No haré una lista de nombres porque, tras nueve años de historias, temo que la emoción de intentar recordarlos a todos me haga omitir a alguien inmerecidamente; por eso me conformaré con sonreír al recordar a las personas que tuvieron un paso transitorio por mi vida pero me obsequiaron un rato agradable, y mi sonrisa se vuelve más amplia, más franca, cuando a mi pensamiento vienen aquellos que primero se convirtieron en amigos, después en compañeros de parranda, y por último, en personas importantes, en parte de los pilares que me sostienen y me hacen sentir confiado porque sé que siempre van a estar ahí para mi, y yo para ellos. Trabajamos duro, hombro con hombro, cuando pertenecimos al mismo equipo. Alguno llegó a desfallecer y siempre hubo alguien ahí para levantarle, para motivar, para soltar algún chiste estúpido que nos hiciera reír y seguir adelante con ánimos renovados. Se convirtieron, sencillamente, en parte de mi familia, y son lo más valioso que me llevo de SP Marketing.

Hay otra cosa que quiero puntualizar: tan solo unas pocas horas después de mi salida me llegaron un montón de comentarios, de distintas personas, acerca del motivo de la misma, y pese a que quienes me conocen seguramente intuyen cuáles fueron mis motivos para dejar de laborar en SP Marketing, no me genera el mínimo conflicto resaltar que, a pesar de que la agencia tiene entre sus filas a gente con mucho talento, excelsamente preparada y muy capaz, esto no sirve de nada si la cabeza es inoperante.

Es triste ver la forma en que Fabiola Davó, CEO de SP Marketing, intenta con desesperación salvar un negocio que ella misma se ha encargado de llevar a un punto crítico. Es patético que no tenga la capacidad para liderar, y mucho menos motivar, a un equipo que cada vez está más hastiado, cosa que ni por error se refleja en las "encuestas de clima laboral" que cada cierto tiempo hace y que solo su "club de Tobi" contesta sin miedo, ya que son los únicos que no viven angustiados porque un buen día, gracias a alguna brillantísima "estrategia administrativa", les avisen que están despedidos y que el abogado les espera para firmar su renuncia el mismo día de la notificación, como tantas veces ha sucedido.

Mención aparte merecen su nulo sentido común y empatía. Hace unas semanas enfermé y tuve que pasar tres días en cama, de los cuales uno fue un viernes en que el ganglio inflamado en mi cuello y la infección de oído que pesqué no me permitían ni siquiera pasar saliva sin hacer un gesto de dolor. Envié a Fabiola Davó un mensaje vía WhatsApp en el que le mostré la inflamación y le comuniqué que no asistiría ese día a la oficina, y su respuesta no mereció otra reacción que dejarla en visto:




A una de sus apreciables allegadas se le ocurrió hacer lo mismo, pero por mail, y agregando la lista de pendientes que dejé gracias a mi enorme irresponsabilidad y falta de compromiso al enfermar. Naturalmente, no le contesté, porque me preocupaba más el no haber podido ingerir alimentos en todo el día gracias a mi garganta cerrada:




Pues no, no entregué suficientes avances porque llevaba dos semanas sintiéndome pésimo, y como es obvio, al regresar a la oficina el lunes siguiente no se hizo esperar el clásico reclamo pasivo-agresivo sobre por qué no respondo los correos electrónicos. Francamente, me dio igual.

No es la primera vez que hacen una cosa así. Lo mío no fue tan grave y requirió únicamente tres días de reposo total (además de seis inyecciones, mas un chingo de antibióticos y anti-inflamatorios). Sé de alguien a quien le hicieron algo muchísimo peor, pues no solamente no respetaron el hecho de que haya enfermado de paperas y tenido que pasar un par de semanas fuera de la oficina, sino que, además, mostraron una terrorífica e indignante falta de sensibilidad al recibir la noticia de que un familiar muy cercano de esta persona había fallecido y responder con un impresionante "Lamento mucho tu pérdida, pero necesito que estés involucrada al 100% en el proyecto".

Entre esta situación y el hecho de que mi solicitud de vacaciones haya sido rechazada bajo el argumento de "Es que tienes muchos pendientes, armaste un plan de trabajo ¿y a la semana pides vacaciones?", fue suficiente para decidir que no valía la pena seguir desperdiciando mi tiempo y energía en SP Marketing. Si tenía tanto trabajo era porque, además de administrar la información de una base de datos enorme, se me asignaron tareas de community manager y de relaciones públicas, cuando para esos dos rubros había, anteriormente, otra persona asignada. Con todo, redoblé esfuerzos para sacar día con día lo que me correspondía hacer mas lo que me endilgaron, y si a Fabiola Davó le pareció "fuera de lugar" que solicitara mis descansos con casi tres semanas de anticipación (porque así está establecido, para dar tiempo a que se revisen y autoricen), a mi me pareció igual de inapropiado tener que suspender el viaje que planeo hacer con mi novia para festejar su cumpleaños solo por el capricho de alguien a quien no le cabe en la cabeza que con únicamente la extracción de datos de distintos websites para mantener actualizada la base de datos de su proyecto (que, por cierto, tras año y medio no ha aprendido a vender) tenía trabajo para repartir con, por lo menos, una persona más.

Aclarado este punto, continúo: no renuncié porque "no tuviera ningún resultado para entregar", como vociferó; si existió la coincidencia entre que ese día debiera presentar un informe y mi paciencia se agotara, no fue algo planeado. Tampoco "preferí renunciar porque sabía que no tenía nada y quise evitar lo que iba a suceder", porque...¿qué iba a pasar? ¿que intentara, nuevamente, espantarme con su gritería? ¡Si basta con mirarle fijamente, el mentón sobre la mano, con expresión de "Qué mal estás de la cabeza" para neutralizarla! Me fui porque consideré que ya no necesitaba tolerar la paupérrima ética ni la falta de profesionalismo de esta persona y porque no iba a sacrificar un compromiso personal tan importante a favor de algo que no tiene pies ni cabeza, que no ha despegado, y que dudo mucho que algún día lo haga. ¿Tuve miedo de que me corriera? ¡Por favor! eso hubiera sido lo más conveniente para mí, pero ni en broma valía la pena esperar a que sucediera y me liquidaran; hay cosas que valen mucho más que cualquier cantidad de dinero, y una de ellas fue su predecible reacción, con su característica carencia de profesionalidad y clase.

Mientras ella termina de comportarse como si le hubieran hecho un enema con salsa de chiles habaneros y encuentra a mi suplente (quien no solo deberá saber manejar bases de datos y adaptarse al sistema de codificación que utilizan, sino tener la resistencia y perseverancia necesarias para no volverse loco con semejante cantidad de información...¡buena suerte con eso!) yo ya descanso tranquilamente en mi casa. Puedo convivir más tiempo con mis papás, recoger a mi sobrinita de la escuela, ver series y películas, leer la enorme pila de libros y comics que he acumulado, salir a pasear, volver a usar mi cámara fotográfica, retomar el ritmo de mi querido blog y preparar las maletas para pasar una deliciosa semana en mi playa favorita. Eso y el placer de enterarme de la manera en que mostró lo que realmente tiene dentro de la cabeza vale cada centavo de esa liquidación que no me importó dejar de recibir.






Now Playing: Micro cuts (live) - Muse


Saludos Enfermos.












Con dedicatoria especial para A. S. Si lees esto, considérate vengada.


domingo, febrero 26, 2017

Mina El nopal @Guanajuato


Vuelven las Crónicas de Guanajuato, y esta vez toca hablar sobre algo que, si bien no es exclusivo de esa ciudad, me encanta y no podía dejar de disfrutar durante mi estancia en MomiaLandia: visitar una vieja mina.

Mis raíces zacatecanas  (y mi ignorancia) me hacían creer que solo en mi rancho hace aire, pero nada más erróneo; Guanajuato también trae con qué, y para muestra de ello está la mina El nopal, que empezó a trabajar en 1732 y terminó sus labores en 1908 debido a la inundación de algunos de los niveles más bajos de la mina, de los que no se pudo sacar el agua para continuar con los trabajos de extracción de oro, plata, cuarzo, pirita, plomo, zinc y cobre. De hecho, por ese motivo estos niveles se encuentran actualmente cerrados al turismo.



Así las cosas, accedimos por la entrada principal, que se ubica más o menos a la mitad del complejo: de donde estábamos, en el siglo XVIII todavía se podía trabajar unos 150 metros más hacia abajo y 100 más hacia arriba. Visualicen verticalmente la mina; cada 50 metros hay un nivel, y de ellos, el segundo conecta con otra famosa mina de la localidad: La valenciana, que, al estar ubicada en uno de los puntos más altos de la ciudad, absorbe mucho aire por el tiro (el enorme hueco vertical que se ve en el centro de cualquier mina, similar al cubo de los ascensores modernos) y, a través del ya mencionado nivel, lo transfiere hacia nuestra mina; por eso en algunas partes la temperatura es más fresca.



Cuando la mina aún estaba en funcionamiento y la cantidad de agua acumulada en los niveles inferiores no era excesiva, el agua acumulada en el tiro se sacaba y se llevaba al Castillo de Santa Cecilia, que era una hacienda de beneficio a donde llegaba también toda la roca con metales preciosos que extraían los mineros y donde las galereñas se encargaban de separar el mineral de la roca. Ellas tenían este tipo de chamba porque, en aquellos tiempos, las mujeres tenían terminantemente prohibido entrar a las minas, pues se decía que eran de mala suerte y podían ocasionar que se perdieran las vetas.

Una veta es, prácticamente, lo que determina el entramado que podemos ver cuando entramos en una mina. Los socavones (túneles, pues) siguen el patrón de la primera franja encontrada que luzca como si la roca estuviera oxidada; esto significa que ahí están los metales y es donde los mineros debían, cuña y marro en mano, romper la roca a golpes. Usualmente trabajaban en parejas, y mientras uno sostenía la punta metálica el otro golpeaba, como si fuera una especie de Thor subterráneo, la formación rocosa con el martillo hasta lograr el resultado deseado.




Ser minero, en aquel entonces, era una auténtica chinga. La minería moderna utiliza máquinas perforadoras que funcionan con aire comprimido y agua, haciendo girar, como si fuera un taladro gigante, una barreta de 1.80 metros rematada por una broca para generar huecos donde luego se mete material explosivo, simplificando de forma significativa la tarea. Antaño, estos pobres hombres, además de generar los socavones a mano limpia, tenían que rifársela sin equipamiento (como es lógico, para la época de que estamos hablando) y hasta descalzos, arriesgándose, durante el proceso, a aspirar sílice, que produce una enfermedad llamada silicosis. Esta enfermedad, en resumen, hace que se oxiden los pulmones y, como es lógico, estos intrépidos hombres, que empezaban a trabajar a los 14 o 15 años, tenían una esperanza de vida máxima de 35 o 40. Ellos sabían que en cuanto empezaran a toser y expulsar sangre por la boca estaban jodidos, pero ahí seguían, hasta donde les daba la fuerza para seguir ganando el sustento a base de fuerza y determinación, perforando, rompiendo y sacando hasta 70 kilos de roca sobre sus espaldas para llevarlas por las escaleras o bien, en una canastilla de madera jalada por personas o animales de tiro llamada calesa, que solía servir para desplazarse entre los distintos niveles de la excavación.




Toda esa titánica tarea daba como resultado números que me producen un no sé qué de impotencia, coraje y tristeza: de cada tonelada de roca, se obtenían siete gramos de oro y 300 o 400 gramos de plata. Si esto no les hace sentir piedad y admiración por las almas de aquellos férreos trabajadores, queridos tres lectores, entonces no sé qué otra cosa podría conmoverlos.

Actualmente, esta mina recibe a miles de turistas que, como Hilda y yo, se maravillan admirando uno de los pilares de la economía no solo del Bajío, sino de todo el país, además de contar con un nivel adaptado como salón de prácticas, donde los estudiantes de la Facultad de Ingeniería, Minas, Metalurgia, Geología y Ambiente de la Universidad de Guanajuato extraen muestras del poco metal que queda ahí para analizar. En cierto modo, es reconfortante saber que un lugar donde floreció la explotación durante tantos años se haya convertido en una herramienta para el saber y el progreso. No dejen de visitar este increíble rincón de Guanajuato, uno de tantos que, estoy seguro, les encantarán.


El resto de la galería, aquí.


Now Playing: Amerika - Rammstein


Saludos Enfermos.


domingo, febrero 19, 2017

Un regalito de mi papá




Últimamente había estado bebiendo más de lo que quizá debería, gracias a factores como que ya no puedo salir a empinar el codo los fines de semana y he tratado de trasladar mi vida social a intervalos entre el lunes y el jueves, el hecho de que mi nivel de stress se mantiene alto 24/7 y casi diario he llegado a casa con ganas de abrir una cerveza o servirme un whisky, e incluso algunas situaciones que me mantuvieron cavilando por un buen rato y requirieron que mi razonamiento fuera lubricado por alguno de los dos elixires ya mencionados.

El punto es que ya llevaba un par de meses así. Una noche, estando recostado en mi cama, vino mi papá; me preguntó qué hacía, yo estaba viendo el video de las policías culichis buenotas y se lo mostré. Después de una leve sonrisa se sentó en la orilla de mi cama y me dijo, con toda la calma del mundo:

—Oye, sé que trabajas mucho, que tienes demasiado stress encima, cosas que ocupan a tu mente, pero necesitas bajarle al cigarro y al alcohol. No quiero que tengas un problema mayor, tienes que cuidarte, necesitas bajar el ritmo, porque el que va a recibir todo el daño serás tú, y nos llevarás entre las patas a tu madre y a mi.

—Sí, papá le respondí, también en calma. Te prometo que ya le voy a bajar.

Pasó.

La noche siguiente llegó a mi recámara, de nuevo. Yo estaba igual, acostadote haciendo nada, cuando me dijo:

—Oye, les mandé un video, ¿no lo viste?

—Ah caray, no...¿lo mandaste por WhatsApp o algo? y ahí voy en chinga a revisar...

—No, se los mandé por Facebook.

Entro a Facebook y efectivamente, ahí estaba el video, pero no etiquetó a nadie. Solo lo puso en su muro, y obviamente ya tenía likes de mi hermana, de algunos de mis primos, creo que también de un par de tíos. Le di play y me encontré con esto:





El nudo en la garganta no me permitió decir nada. Aproveché que estaba a medio recostar con el celular en la mano para bajar la mirada y disimular las lágrimas que comenzaban a salir; el tiempo que duró la canción ayudó a calmarme. Me levanté, le devolví el celular a mi papá y le dije: "Qué buena está esa rola del Stevens, ¡gracias!". Le di las buenas noches, se fue, abrí una cerveza para enjuagarme la saliva espesa acumulada por el llanto contenido...y a llorar. Complicado, ¿no? Pero es comprensible hasta cierto modo: nunca hemos sido demasiado afectuosos, los dos somos un tanto torpes para expresar nuestras emociones, pero ambos sabemos también que aquí estamos, y siempre nos vamos a apoyar. Así se las gasta mi papá para recordarme que, aunque sea más alto y fuerte que él en sus mejores años, siempre seré su niño; y yo, con todo y mi actitud de tipo rudo y autosuficiente, me di permiso de volver a ser un peque y devolverle, aunque fuera un poco, el apapacho:






Por cierto, tengo que enseñarle a etiquetar gente en sus publicaciones...






Saludos Enfermos.


domingo, febrero 12, 2017

15 metros, 15 minutos: la premisa de MicroTeatro México




El viernes por la noche se nos antojó un poco de teatro a Hilda y a mi; de hecho ella fue quien sugirió la idea, porque encontró en Facebook la página de MicroTeatro México y le llamó mucho la atención la idea de disfrutar obras cortas (cada una dura 15 minutos) en serie, de un modo tan sencillo como cambiar de locación para ver la siguiente puesta en escena.



Fuimos, pues, a Roble #3, en la colonia Santa María la Ribera, casi esquina con Insurgentes; de hecho, fue super fácil llegar porque está muy cerca del Metrobús y de la estación del Tren Suburbano Buenavista. La chica que nos recibió, muy solícita, nos explicó cómo funciona la dinámica dentro del lugar: ver una obra cuesta 80 pesitos, pero si eliges tres el costo es de 200 morlacos y, si de plano eres muy fan, hay un precio especial (de aproximadamente 900 pesos, aunque la chica no me lo aseguró) con el que tienes acceso a todas las obras de la temporada y puedes entrar el día que quieras. Como ese día no traíamos tanta plata (ni tiempo), decidimos escoger tres obras del menú de Cabaret para ver qué tal estaban; las elegidas fueron La maldición del cabaret, Chulos & coquetones: los 41 señores, y Divine.



Nos quedó excelente la selección, porque sus horarios permitían movernos entre un escenario y otro (suites, les llaman en MicroTeatro México) con el tiempo perfecto para no perder detalle de ninguna. Obviamente, no voy a quemarles las obritas que vimos para que se les antojen y vayan, pero sí puedo decir que tuvimos suerte de novatos y las tres nos encantaron; la primera nos contó una clásica y trágica historia de amor aderezada con alguna tragedia acaecida a una olvidada estrella del medio. La segunda fue una especie de intermezzo irrisorio que nos dejó con un muy grato sabor de boca, perfecto para llegar frescos a la tercera. Esta...caray, no tengo modo de describirla sin arruinar la sorpresa, así que creo que podría decirles, queridos tres lectores, que siempre debemos ser delicados y mantener una sana convivencia con la persona más importante de nuestras vidas. El resto, se los dejo a la imaginación.




Pasar el rato en MicroTeatro México es una delicia, y lo mejor es que hay para todos: aparte de las funciones que comienzan en la tarde de jueves a domingo para los adultos, en las que podemos disfrutar de un rico mezcalito o algún bocadillo gourmet, los sábados y domingos, desde el medio día y hasta las tres de la tarde, los más peques de la familia pueden disfrutar de funciones especialmente creadas para ellos en la Matinee de MicroTeatro Infantil.

Espero que esos sean motivos suficientes para visitar a este talentoso equipo de actores y productores; nada pierden dándose una vueltecita por allá, y si van, ¡cuentenme cuáles obras vieron, y qué les parecieron!






Saludos Enfermos.


sábado, febrero 04, 2017

Cuéntame una de taxistas




El otro día tomé un taxi para ir a algún lugar cercano a mi oficina; cuando lo abordé sobre avenida Universidad, el chofer iba hablando por celular, razón suficiente para dejarlo pasar y esperar uno que tuviera las dos manos al volante; pero como tenía prisa y además es un pedo conseguir taxi en esa zona y a esa hora, pensé: "Pues qué chingados..." y me subí, con el celular en la mano y Whiskey in the jar sonando en mis audífonos wireless mamoncitos.

Me bajé los audífonos al cuello, le dije al taxista hacia dónde iba, abrí Google Maps para ver qué tal estaba el tráfico en la zona, y sin querer puse atención a la plática del taxista. Escuché algo más o menos así:

—Es que no mames, me mandaron una foto al celular y aparte me amenazaron...aguanta, te voy a mandar la foto (colgó, supongo que reenvió la dichosa fotografía y volvió a llamar).

—Sí güey, ¿cómo ves? Dice que si no dejo a Diana en paz me va a matar. No, no mames, no sabe en la que se está metiendo (pasan un par de minutos en silencio).

De repente volteó y me dijo:

—¿Cómo ves, carnal? Me mandaron una foto y un mensaje diciéndome que deje de molestar a mi ex, pero no mames, yo solo la busqué para arreglar un par de cosas, no es para que me amenacen. Yo estuve en el reclu, carnal; estuve por secuestro y extorsión y aunque ya no soy malora, conozco a banda pesada ahí dentro, ¿qué me va a estar espantando este pendejo? ¿O tú cómo ves, carnal?


*Corte a: Daniel metiendo los audífonos a la mochila, escondiendo el celular, guardando el reloj bajo la manga de la chamarra y encomendándole sus nalguitas a Satanás*


—No pues...¡qué mal pedo, hermano!

—Lo peor es que me mandaron la foto, traté de llamar y nada, se me hace que compraron un chip nada más para hacer esto, chale, aparte mi papá se murió y tengo que juntar para el funeral...

—¡Qué culero! Lo siento mucho, hermano. Bueno, este...¡aquí bajo! ¿Cuánto te debo?

—Lo que tú quieras, carnal...ya me da igual (y puso carita triste).

Le di como 35 pesos, agarré mis cositas y ¡vámonos!

Supongo que la moraleja es: nunca se suban a un taxi con toda la parafernalia tecnológica reluciendo, porque si les toca un conductor ex-presidiario como a mi, se van a cagar para adentro un poquito. Ahora, si ya están ahí, no olviden ser miméticamente empáticos  (¡con ñerazo incluido, "carnaleeeeees"!), no se dejen dominar por el miedo (aunque yo estuve a nada de bajarme del auto en movimiento unas tres veces) y pongan cara de que no hay pedo, más o menos así:




Es por cosas así que odio que Uber aún no acepte pagos en efectivo dentro de la CDMX...






Saludos Enfermos


sábado, enero 28, 2017

Un paseo por El Pasaje, Bazar hecho en México...¡y muy bien hecho!


Fotografía: El Pasaje Bazar


El otro día paseaba con Hilda por Madero cuando notamos El Pasaje, Bazar hecho en México, ubicado en el número 6 de ese corredor peatonal. Entramos a curiosear para pasar la tarde y fue muy agradable ver la cantidad de productos nacionales que distintos diseñadores ponen al alcance del público. Algunos puestos ofrecen chocolate, otros, nieves; Hilda vio uno más que vende cerveza, atendido por dos chicas, dos niñas y un chavito. LeMalta, se hace llamar la empresa. Apenas me acerqué cuando una de las niñas se me plantó a un lado, cerveza en mano, y empezó a explicarme sus ingredientes y sabor; y no había  terminado ella cuando, por el otro costado, el niño hizo lo mismo con una variedad de cerveza diferente.

Más allá de mi gusto por conocer cosas nuevas y la pasión que me despierta la cerveza artesanal, me conquistó la forma en que estos chicos venden su producto. Prácticamente se saben la ficha técnica de cada chela y te la dicen de corrido, sin equivocarse. Además, su corta edad (luego supe que tienen 11 años y son trillizos), lo guapitos y carismáticos que resultan y la forma en que les brillan los ojos cuando concretan una venta, terminan por conquistar a cualquiera; fue por eso (y no por mi alcoholismo, debo aclarar) que aunque me ofrecieron combos de tres y seis cervezas decidí llevarme ocho, que eran todas las variedades que tenían ahí.




Esas ocho chelas se dividen en dos categorías, de cuatro cervezas cada una. La primera son Los cuatro jinetes del Apocalipsis, y la segunda, una selección de chelas inspiradas en temas relacionados con la ciudad de Querétaro. De los jinetes, el de la Conquista está suavecito pero rico con su ligero sabor a manzanilla y el de la Muerte trae un picor habanero un tanto irritante que no permite disfrutarla al 100%; sin embargo, al quite salen, montando sus briosos corceles, el de la Guerra y el del Hambre. El primero, picoso como su compadre mortuorio, cambia el agresivo sabor del habanero por uno más dócil a chipotles secos, perfecto para acompañar una buena ración de espaldilla. El segundo, con sus toques de cacao tostado, hizo perfecta mancuerna con el pastel de chocolate que me estaba cenando en ese momento.


Las queretanas...¡esas se cuecen aparte! La Huapango tiene un sabor ligero a cáscara de mandarina; la Bernalina trae notas de mango, maracuyá y guayaba que le dan un frescor inusitado; la Misiones, ya entrando en terrenos de las oscuras, derrocha un delicioso tufillo a cacao tostado, y la Ruta 57, más morena aún, embelesa con su sabor potente y cremoso a café y chocolate amargo.




Claro que no todo es "Salucita, compadre"...también hay ropa de muy buena calidad y a un precio muy amigable si tomamos en cuenta que el diseño y la fabricación de las prendas es original de cada marca, lo que da un valor agregado a las prendas porque, si busco originalidad, comprando aquí es menos probable encontrarme a alguien usando la misma playera que sí hubiera comprado en alguna de las "renombradas" tiendas que llenan los centros comerciales. Por ejemplo, Hilda se compró este bonito vestido de $400.00 de la marca Mexica Bazar, hecho con algodón de alto gramaje y que, no lo digo porque sea mi novia, se le ve con madre:




También compró esta playera con PVZ Latino y, de hecho, me animé con una nada más por el puro gusto de agregar algo más a mi colección de cosas beatleras:




Además de por los bonitos diseños, decidimos comprar ahí porque PVZ Latino dona el 25% de sus ganancias para albergues de perros y gatos, así que nos encantó pagar 300 pesitos por las dos playeras y, de paso, apoyar a una buena causa.

Después de eso me fui como hilo de media: encontré más adelante, en Los Hipersensibles T-Shirts, una bonita promoción de "Una por 150, dos por 200", este par que bien puede completar mi outfit con un toque sobrio, pero muy creativo:




Me salió también al paso un Batman prehispánico super bien hechecito por Karani Art, que no me costó más de 300 morlacos (como dice la chaviza). Es un precio muy razonable si tomo en cuenta el gramaje del algodón y la calidad del estampado, así que con eso cerré mis compras de ese día. Y pensar que solo queríamos matar el rato...




¿Cómo ven, se les antoja? Vayan a dar una vuelta para ver si encuentran algo que les guste; Pasaje Bazar es una excelente opción ahora que está de moda, gracias a Mr. Donald Trump, eso de consumir productos mexicanos de excelente calidad. ¡Dense! y me presumen qué compraron.




Now Playing: Band on the run (stripped down) - Paul McCartney


Saludos Enfermos.