martes, marzo 07, 2017

El primer año sin Peyton Manning


Hace un año...





Era lunes cuando Peyton Manning anunció su retiro. Yo estaba en la oficina de SP Marketing, buscando como loco un canal en streaming para no perderme la conferencia. Sintonicé justo a tiempo, y conforme avanzaban los minutos, fue más difícil contener las lágrimas y disimular el nudo en la garganta, hasta que de plano, al final,  tuve que levantarme de mi lugar e ir al baño.


Aún tengo frescas en la memoria las últimas palabras que le dijo (en público, seguramente) a Bill Belichick:





Todavía se me hace un nudo en la garganta tras el último balazo que vi disparar al Sheriff, justo como cuando estaba viendo el Superbowl 50 en casa de Hilda y le dije: "Parece que ese fue el último, amor":





La temporada que terminó en febrero pasado fue especialmente dura. Sigo extrañando el "Omaha!" que, en tan poco tiempo, se volvió entrañable y un sello característico de su play call:




Supongo que me mentalicé y por eso no resentí tanto el perderme varios juegos debido a que mi trabajo actual, el de los fines de semana, exige que mis domingos, entre las 11:00 y las 13:00, realice una tarea de suma importancia, y el horario parta las transmisiones estelares. De cualquier modo fue une temporada gris para mi (sin faltar al respeto a los restantes equipos, ni a sus aficionados); saber que el ídolo al que aclamé durante 20 años —contando el tiempo que lo vi jugar en la NCAA con los Tennessee Volunteers— ya no estaría en los emparrillados me dio un poco de cruda post-Superbowl y, a decir verdad, aún sigo extrañando verle en los emparrillados.

No recuerdo cuántos artículos he dedicado a Peyton Manning en este blog, pero es un hecho que he escrito hasta el cansancio sobre sus proezas, la forma en que me ha inspirado y cómo se ha convertido en un ejemplo a seguir para mi, motivándome para adaptar su filosofía a todos los aspectos que puedo dentro de mi vida.

El otro día estaba pensando en que, para ser ateo, soy un tipo bastante idólatra, aunque a mi favor puedo decir que en mi panteón personal habitan únicamente seres carnales que han logrado algo grande en este mundo. Es así como me atrevo a colocar a Peyton Manning en el mismo pedestal en que he puesto a tipos como Pancho Villa o John Lennon. Yo no necesito santos que me digan cómo vivir la vida, yo necesito a personas de carne y hueso que, con virtudes y defectos,  me den una guía, me inspiren, y me hagan sentir que, a pesar de mi condición de simple humano, puedo lograr cosas grandes.

No sabría decir si he sido el mejor en lo que hago, pero una cosa es segura: ver a Peyton Manning levantarse una y otra vez de una derrota, y otra, y otra, y seguir peleando, seguir empujando, no rendirse ante la adversidad, regresar mejor preparado aún cuando el cuerpo no dé más, entrenar a la mente para sobreponerse al dolor, empujar de nuevo, intentar otra vez, saber sentarse cuando es necesario para el equipo y tener las pelotas para regresar en el momento justo para rescatarlo todo haciendo una jugada grande; caer y levantarse. caer y levantarse, me es más valioso que cualquier otra cosa. Caer y levantarse. Ahí está la clave de todo, y es un aprendizaje por el que jamás podré agradecerle personalmente, pero desde el fondo de mi alma, siempre lo haré.








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Justo a la mitad del momento en que escribía estas líneas, me llegó una noticia con la que no contaba. Después de unos tragos, de digerirlo a mi manera, de enfriarme, de llorar, ser cínico, llorar de nuevo y decidir tranquilizarme, pienso que aquí viene la mejor enseñanza a aplicar: mantén la calma, busca la manera, haz las cosas bien y procura no solo no ser una carga para el equipo, sino ser el apoyo que necesitan en este momento.

Gracias por eso, Peyton.






OMAHA!!!





Now Playing: Woad to ruin - London Music Works


Saludos Enfermos.

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