viernes, abril 21, 2017

Ecuanimidad y dignidad, una lección aprendida de la victoria de Chivas en la Copa MX


Las Chivas ganaron su cuarta Copa el miércoles, de la mano de Matías "el pelado" Almeyda, quien llegó para dirigir a un club histórico del fútbol mexicano que atravesaba por una severa sequía de campeonatos y, peor aún, de comunión con su hinchada.




Desde que Matías tomó los controles, el Rebaño Sagrado se ve con ganas, con hambre; esos chicos juegan bonito, se nota que disfrutan lo que hacen y, si bien todavía les falta levantarse con un campeonato de Liga, las dos Copas y la Supercopa que han ganado últimamente me dejan el agradable sabor de boca que produce ver al equipo de mis amores salir campeón en algo. Así, sin más: mera alegría, ganas de festejar, hinchar el pecho al portar la camiseta y decir "¡Arriba las Chivas!".

Esa noche compré tacos y cervezas para cenar y ver el juego con mi papá. Cuando terminó la tanda de penales con esas tres hermosas atajadas de Jiménez, ambos suspiramos aliviados antes de ir a dormir, aunque yo todavía me tomé un momento para brindar a la salud de las Chivas con un mezcal y regodearme con todo lo que iba apareciendo en redes sociales a raíz de la victoria: la entrega de las medallas y la Copa, el baño de Gatorade al "pelado", las escenas en vestidores, donde los flamantes campeones disfrutaban las mieles de la victoria recién conquistada; videos en directo de aficionados en el Estadio Chivas (al que me hubiera encantado ir, pero no alcancé boleto) y el festejo en La Minerva que, al verlo, me hizo arrepentirme de no haber viajado a Guadalajara de cualquier manera.

Fue viendo todo ese material que caí en la cuenta de que varios aficionados Chivas festejaban insultando y provocando a los de otros equipos; desde el "Le duela a quien le duela", pasando por "Ganó papá", hasta el naquísimo —porque suena sumamente americanista— "Chivas y ya", además de las lógicas respuestas a esos mismos seguidores de otros clubes cuando éstos demeritaban la victoria tapatía. Hay quienes han bautizado a la Copa MX como una "copa molera" denotando que no se trata de un torneo "de verdad", y, como es de esperarse, los fans del ganador de turno defienden a capa, espada y mentadas de madre el logro de sus héroes.

Es patético que los mexicanos tengamos esa peculiar tendencia a minimizar los logros de otros, y más por tratarse de algo tan intrascendente (aunque divertido, eso sí, y muy apasionante) como el fútbol, en que los únicos beneficiados directos son los equipos, jugadores y empresas relacionadas con el negocio, más allá de las alegrías que obtenemos como aficionados. También tiene mucho de ridículo que los "ofendidos" se prendan así de cabrón solo porque le tiran mierda a su equipo (que, en este caso, también es mi equipo, ¡y mírenme! como si nada); se ponen como si les insultaran a un ser querido o peor, pero bueno...no es nada nuevo el perfil idólatra nivel enfermizo que manejamos en este país. Aún así, sigue sorprendiéndome la forma e intensidad con que la gente se polariza por cosas de esa índole.

Chivas es un digno campeón, de eso no hay duda; sin embargo, cierta parte de su afición no sabe o no le interesa comportarse a la altura y piensa que el apoyar a un equipo ganador le da derecho a ridiculizar o humillar a los demás. ¿A qué les suena?


Sí, justo como este pobre subnormal se ven: con un severo pedo aspiracional y de autoaceptación


Una de las razones por las que el América despierta tanta aversión es la mal fundamentada arrogancia de la mayoría de sus seguidores; ya he hablado de eso con mayor amplitud aquí, así que solo me resta pedir a cierto sector de la afición rojiblanca que por favor, por dignidad, no se comporten como ellos. Somos muchísimo más que eso.

Pareciera que muchos ya olvidaron las malas temporadas de antes, las rachas que nos hicieron maldecir a Jorge Vergara y al director técnico de turno, los sinsabores que mantuvieron al Estadio Chivas con un promedio paupérrimo de asistencia y las decepciones que hicieron a algunos aficionados —como yo— decidir no contratar Chivas TV o, simplemente, dejar de comprar mercancía del equipo hasta ver mejores resultados. Menciono todo esto porque debemos mantener siempre en mente que, como la vida misma, la gloria en el fútbol es un constante sube y baja, que no tenemos derecho a humillar a otros cuando estamos arriba, porque entonces...¿con qué cara podemos exigir algo de respeto cuando estamos abajo? ¿Con qué argumentos? ¿Vamos a seguir sacando eso de "Es un equipo de puros mexicanos", o lo de "Son el Campeonísimo y tuvieron una época de oro"? Considero que eso no basta; si bien es necesario honrar a las leyendas que construyeron este increíble equipo, ¡no podemos atenernos a ellas siempre! Chivas está construyendo un presente y un futuro, algo que no habíamos visto en años, con base en talento joven, sencillez, carisma y fútbol bonito. No lo arruinemos, por favor, No lo ensuciemos comportándonos como aquellos a quienes tanto despreciamos. Uno de los pilares en que se cimienta la grandeza de Chivas es su sencillez; no por nada es El equipo del pueblo. Todo aficionado de Chivas debería saber que si nuestro equipo es el más amado de México, el que más seguidores tiene, es por su calidez, porque —a pesar de los sinsabores que nos ha dado en ocasiones— tiene una conexión especial con cada uno de nosotros, que sentimos los colores por amor y no por moda, y porque sabe ser ecuánime en la victoria y digno en la derrota.


Caballerosidad, le dicen.




Now Playing: Wayfaring stranger - Johnny Cash


Saludos Enfermos.


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