viernes, mayo 05, 2017

Original/Cover 057: Nirvana






El grunge enarboló, principalmente, la bandera del desgano entre la juventud de principios de los 90's. No fue a propósito, supongo; sin clavarme en temas sociológicos, tiene sentido que toda una generación (la llamada "Generación X") buscara un conducto para dar rienda a su hartazgo respecto a lo establecido, a lo que debían ser (según sus padres, sus maestros, sus propios compañeros) y no eran, al viejo glam rock que ya agonizaba, a la década que recién había terminado...a todo.




La fórmula ganadora del grunge (y de Nirvana, en este caso) fue apuntarle, precisamente, a algo que siempre existirá, ya que es inherente a la naturaleza humana.

Nada puede ser maravilloso eternamente; no existe el "Y vivieron felices para siempre", ni la estabilidad, ni la felicidad, ni la satisfacción, ni nada en esta vida es perpetuo; siempre llegará un punto en que, irremediablemente, después de haber obtenido lo que se quiere, esto termina por cansar.

Hace dos meses y algunos días presenté mi renuncia en SP Marketing, por lo motivos que ya expuse acá. Desde ese entonces me he mantenido en mi otro empleo, al que voy los fines de semana y días festivos, y requiere de toda mi energía mental; de lunes a viernes, fuera de ayudar con algunos quehaceres domésticos, no he hecho la gran cosa además de una limpieza exhaustiva a mi recámara y estudio, leer, navegar en Internet, poner en orden mis ideas y revisar las fotos que he tomado en mis antiguas correrías para intentar ponerles orden y hacer, con ellas, posts que deleiten a mis lectores.

Salgo con mi novia dos o tres veces por semana y veo a mis amigos esporádicamente; pero por alguna extraña razón no he salido a pasear por mi cuenta casi nada, como pensé ingenuamente en medio de la vorágine de los dos empleos: "Cuando renuncie a uno me la pasaré de vago, iré a muchos museos, conoceré gente nueva, ¡haré algo diferente cada semana!" y pues nada. Me levanto, hago algo de limpieza general en casa, lavo y tiendo ropa, almuerzo con mis papás, lavo trastes; ahora que mis aposentos ya no parecen zona de guerra pienso en sentarme frente a la compu y escribir, pero de repente recuerdo que deje una carrera inconclusa en Real Racing 3, o que recién me estoy enganchando con Stranger Things en Netflix. Quiero resistirme y voy a la ventana para fumar un cigarro, pero también me da sed, así que abro una cerveza. Termino de fumar y voy de regreso a mi sillón o a la cama, y cuando me doy cuenta, ya son las cinco, seis, siete de la tarde y no he hecho nada.

Me siento, ahora sí, frente a la computadora; comienzo revisando las fotos que tengo almacenadas para tomar alguna idea de ahí y escribir un buen texto, pero se atraviesa Facebook y su oleada de tonterías entretenidas. Después de escapar de sus brazos echo un vistazo a los favs que he guardado en Google Chrome, y comienza de nuevo el ciclo: Real Racing, Stranger Things, otro cigarro y un sorbo más a mi cerveza.

Creo que, más allá de la apatía, lo que acuso es cansancio crónico. Al principio estaba realmente agotado; presentaba un dolor cabroncísimo en los hombros y espalda baja y, de hecho, el hombro derecho me da algunas molestias cuando estoy durmiendo y me giro repentinamente, o truena como matraca en estadio cuando me estiro. Eso sí: paulatinamente dejé de tener ese preocupante brincoteo en mi párpado derecho, mi mandíbula está relajada mientras duermo, lo que significa que ya no debo dormir con un protector bucal; ya no me ha dolido el brazo izquierdo ni he sentido ganas de tomar a alguien del cabello y azotar su cráneo contra el escritorio hasta abrirlo como si fuera una puta nuez. Todo lo contrario: me he convertido en un habitante del limbo, un huevonazo de la peor ralea que busca la menor provocación para quedarse tirado haciendo nada, viendo las horas pasar y luego sentir culpa (pero poquita, tampoco crean que mucha) por haber desperdiciado un día más. ¡Qué pinche rico! Aunque supongo que ya no tardo en hartarme de eso y buscar algo mejor para hacer entre semana, dado que estoy escribiendo estas líneas; pero mientras, les regalo mi pequeña oda a la huevonada, cortesía de mi soporífero periodo de recuperación, esta gran rola (que, a mi parecer, enarbola perfectamente el espíritu del grunge) y algunos buenos covers. Dense:


Sinead O'Connor




D.O.A.
















Y bueno, con toda la pachorra del mundo, esos fueron los covers para All apologies. Pueden dejar sus comentarios en este post, o quizá no. Podrían sugerir alguna rola de la que quisieran escuchar algunos buenos covers, o quizá les valga madre y lo dejen pasar. También se vale si tiran jitomatazos o mentadas de madre porque no les latieron, o si se quedan callados igual está chido. Nos leemos en la siguiente entrega...o a lo mejor ya no hago nada.





Saludos Enfermos.


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