jueves, junio 22, 2017

Aventuras express @Huatulco, parte 2


Como les platiqué en este otro post, durante el último viaje que hicimos Hilda y yo a Huatulco contratamos un par de tours a sugerencia de Tassy, la chica de Relaciones Públicas que tan bien nos atendió en The Skipper's Club. Si el primero nos encantó, el segundo superó con creces todas nuestras expectativas, tanto por las experiencias vividas como por la calidez de las personas que conocimos en esa ocasión.

Abordamos el coche del guía en compañía de una pareja de viejitos con quienes hicimos click desde el principio.

Doña Josefina y don Gustavo llevan toda una vida juntos. Ella es una poblana menudita, alegre y dicharachera; él es un coahuilense un tanto más callado que su esposa, pero muy agradable y con plática sumamente interesante. Viven en el norte, donde han criado un par de hijos que ya se valen por sí mismos, y ahora disfrutan una especie de segunda luna de miel viajando y conociendo todos los lugares que pueden, tanto en México como en el extranjero. La conversación transcurrió animosa entre las debidas presentaciones y recomendaciones de destinos turísticos mientras circulábamos por la carretera 200, conocida también como La costera, que lleva a la zona del Itsmo, donde las fiestas, como bodas y XV años, duran hasta una semana, según nos comentó nuestro guía, quien tan bien se había integrado al cotorreo con el grupo. "Si no hay mezcal a la hora de la comida, no comieron en Oaxaca", dijo; don Gustavo y yo no pudimos estar más de acuerdo. Un buen mezcal abre el apetito, y si además son cheleros de corazón como mi nuevo amigo y yo, seguro disfrutarán algo llamado "cerveza con cría". Es fácil adivinar de qué se trata: se sirven un mezcal, abren una chelita y alternan tragos. He estado haciendo eso en casa durante los últimos dos meses y créanme, ¡es delicioso!

El itinerario decía que iríamos primero a Puerto Ángel, pero como la playa estaba en procedimiento de limpieza y no podíamos disfrutar de sus aguas, nos fuimos directamente a la siguiente parada: Zipolite.


El resto de la galería, aquí.


Ya habíamos pasado unos deliciosos días asoleándonos completamente en pelotas durante nuestro viaje anterior, así que entre eso, que la arena estaba terriblemente caliente (quemaba los pies aún teniendo tenis o sandalias puestos) y que estaríamos unos cuantos minutos ahí, decidimos que mejor nos quedábamos en la sombrita disfrutando una bebida preparada a base de maracuyá y vodka, mientras nuestro guía explicaba que la arena estaba así de caliente debido a su concentración de minerales, e incluso tiene propiedades curativas, ya que mucha gente va super temprano para enterrarse completamente en ella y sanar dolencias leves.


Siguiente parada: el Centro Mexicano de la Tortuga, en Mazunte. Ahí no solo pudimos conocer a varias subespecies de estos hermosos reptiles, sino que también nos enteramos de que es un santuario dedicado a la cría y protección de los mismos; reciben especímenes enfermos, los cuidan, les ayudan a sanar y, en cierta temporada, la devolución de estos animalitos a su hábitat natural se convierte en un espectáculo único que, desafortunadamente, no nos tocó contemplar. Lo que sí vimos (de lejitos, porque no estaba programado dentro del tour) fue la playa donde las liberan y el lugar más meridional de todo México: Punta Cometa.


Más hermosas tortugas, aquí.


Aquí aplica lo mismo que nos comentó el guía sobre Zipolite: las zonas oscuras que se ven en la arena no están formadas por mugre, sino por los ya mencionados minerales que fluyen (por así decirlo) desde los mantos acuíferos que pasan debajo de los cerros cercanos, así que si llegan a ir por allá, no se espanten: no se encontrarán con ningún pez piedra, ni algún cacaimán o popodrilo; todo es perfectamente higiénico y natural.




Continuamos nuestro recorrido y llegamos, tras recorrer un impresionante manglar, a la Isla de La ventanilla, Se trata no solamente de un refugio para cocodrilos, iguanas y venados, sino de un pequeño ecosistema meticulosamente protegido por el señor Eduardo, su familia y unos cuantos empleados. El terreno les ha pertenecido desde hace varias generaciones, es por eso que lo cuidan con tanta dedicación y amor; incluso cultivan los mangles, que son fundamentales para mantener a la isla con vida.

Es genial poder ver de cerca a los cocodrilos y sus crías, alimentar a los venados con trozos de fruta que los mismos organizadores del tour venden en 50 pesitos la cubeta, pero hay un habitante de la isla que definitivamente se roba el show. En una jaula de tamaño razonable, supongo que para que no ande por ahí haciendo de las suyas, vive un mono araña. Parece cualquier simpático animalito de su especie, dispuesto a aceptar la comida que le ofrecen los visitantes y hacer alguna gracia, pero el gran secreto de este amigo es que no permite la cercanía de los hombres, sino sólo la de las mujeres. Hilda debe haberle caído muy bien, porque no la soltó para nada durante unos 20 minutos, la abrazaba hasta con la cola y si yo me acercaba, el pequeño Otelo hacía berrinche y se iba al rincón a esperar que me fuera para seguir  robándose a mi novia.

Sin afán de recurrir a la cursilería, hay otro poderoso motivo para que visiten la Isla de la Ventanilla: don Eduardo nos platicó, mientras compartíamos una cerveza, que había estado llevando a su madre a consultas médicas en la capital de Oaxaca; en uno de esos viajes sufrió un asalto, y aunque sigue llevándola porque tiene las citas agendadas, la plata no alcanza a veces para comprar todos los medicamentos que su señora madre necesita, así que, si quieren, pueden tener la doble satisfacción de disfrutar un pedacito de paraíso y contribuir no solo con su conservación, sino con el bienestar de gente que hace algo genial por el mundo.


¿Quieres ver a los venaditos? ¡Entra aquí!


De regreso al hotel, en la carretera y con el atardecer cayéndonos detrás, el cansancio no dio para mucha más conversación, pero aún hubo tiempo para que nuestros nuevos amigos nos regalaran un consejo:

"Trabajen duro, viajen mucho, ámense, cuídense uno al otro y sigan viajando"

Seguro lo seguiremos al pie de la letra, y ¿quién sabe? con tanto que viajan ellos y las ganas que tenemos nosotros de seguir moviéndonos y conociendo lugares nuevos, seguro coincidiremos en alguno de esos viajes.




Now Playing: Truth doesn't make a noise - The White Stripes


Saludos Enfermos.


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