sábado, junio 10, 2017

Un hombre fallece en el Metro Garibaldi, otro vomita, y uno más atestigua ambos hechos




Si usualmente la Línea B del Metro de la Ciudad de México es un asco —"El corredor del terror", le llamo, por los rumbos que abarca: la Guerrero, Garibaldi, Lagunilla, Tepito, la Morelos, la Romero Rubio...y parte de Mordor Ecatepec—, hoy se superó a sí misma con dos escenas que, al parecer, sólo son posibles en nuestra hermosa #CDMX.

La primera: un tipo iba solo en un espacio para cuatro personas; de repente se inclinó y comenzó a vomitar un líquido oscuro y apestoso (probablemente se puso pedo con brandy o ron). Resultado: el río de basca casi llega a la bolsa de una señora que la había dejado en el piso, y el cambio de vagón de quienes no tuvimos ánimo de seguir viendo el espectáculo. Eso sí, el ilustre personaje quedó inmortalizado gracias a que no me aguanté las ganas de mostrárselo al community manager del Metro:


Si ya hicieron la digestión y aguantan vara, el video está aquí


La segunda: Ya sentado cómodamente en otro vagón, continué mi trayecto en calma...hasta que, al salir de Garibaldi hacia Guerrero, el tren se detuvo, dejándonos a todos varados y a oscuras durante casi cinco minutos. Alguien del staff de la estación llegó para desalojarnos; la mitad del convoy estaba dentro del túnel, mientras la otra continuaba en el andén. Me quité los audífonos al tiempo que recorría un par de vagones para poder salir, cuando de repente las personas que iban delante mío dijeron:

—¡No mames, mira, ahí está!

—¿Qué hay?— les pregunté.

—Un tipo, se cayó o lo aventaron, pero aquí está, entre los dos vagones— respondieron.

¡Y efectivamente! Justo bajo mis pies encontré a este desafortunado, a quien, como pude, fotografié sin obstruir a las personas que venían detrás de mi:




Con el golpe de adrenalina y la prisa por llegar a donde Hilda ya me esperaba, apenas pude avisar el motivo de mi atraso y salir en chinga al Eje 1 Norte para conseguir un taxi. En el camino me cayó el veinte, ¡ese fue mi primer acercamiento con la muerte! De la nada, se me revolvió el estómago. Tuve ganas de un cigarro y un trago, pero la prisa no me lo permitió.

Ya de regreso en casa, sentado frente a mi escritorio y con una cerveza en la mano, me pongo a pensar en que eso pudo haber arruinado la velada con mi novia, pero el gruñido en mis tripas (que primero creí náuseas y después identifiqué como hambre a causa del stress, algo que me sucede a menudo) me calmó, recordándome que tantos años siguiendo la nota roja en periódicos y en Internet no han sido en vano, y que tengo estómago para este tipo de cosas. Después de todo, no cualquiera se detiene en pleno desalojo para hacer una fotografía que terminó por circular entre los medios que han tomado el tema hasta ahora.






Por cierto...¿será que puedo cobrar por mi foto?




Now Playing: Robo DJ


Saludos Enfermos.


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