martes, julio 04, 2017

Saboreando el elixir de los dioses en Mezcal Chahue @Huatulco


Después de la deliciosa sesión que tuvimos en Spa con aroma a Oaxaca (de la que lees hablé aquí), Hilda y yo aprovechamos las cortesías que nos regalaron ahí mismo para disfrutar una degustación en Mezcal Chahue.




Quienes atienden el lugar son super agradables y apapachadores; nos recibieron con chocolate caliente y pancito para sopear y ya entrados en la plática, sobre el mostrador aparecieron chapulines, queso, mole y trocitos de tlayuda para botanear. Nos explicaron algunas cosas básicas sobre el mezcal, como que aguantando un poco de jugo de limón en la boca justo antes de dar el primer trago y dejando ambos combinarse, se libera todo su sabor y aroma.

Beber mezcal es todo un arte; este elixir de los dioses no se presta para andar jugando al valiente y atascarse de shots como se suele hacer con el tequila, sino que debe disfrutarse despacio, como si fuera la primera vez que le vas a dar unos besos a tu crush: rico, saboreando, casi venerándolo.

Otro de los errores más comunes al ingerir mezcal es combinarlo con cosas dulces, principalmente porque quienes no lo conocen, lo juzgan de ser excesivamente rudo, más pesado que otros destilados como el tequila o la charanda. Si bien esto es subjetivo porque depende del paladar y el aguante de cada quién, lo peor que se te puede ocurrir es tratar de "suavizarlo" usándolo para coctelería y ponerle madre y media. En ese caso, lo único que conseguirás es que se te borre el cassette o de plano, después de unos cuantos de esos aberrantes tragos, no podrás ni caminar.

Eso sí, el caso de las cremas de mezcal es diferente, porque tienen un respetable 18% de alcohol perfectamente calculado y no van a causar el mismo estrago que el mezcal puro combinado con cualquier cochinada. Que tiene su ciencia empedarse dulcemente, pues; así que no les hagan caso a los progres de barbita y peinado de bolsa de basura: un macho Alpha lomo plateado pito de acero huevos cromados le da besos a su mezcal únicamente acompañado de limón y sal de gusano. No hay más.

Hablando de gusanos, aprendí también que si hay uno dentro de la botella no es para disfrazar el posible mal sabor de un mezcal originado por su juventud o porque quizá el proceso de selección y destilación no fue el adecuado, como alguna vez me comentó alguien. Después de probarlo, caí en cuenta de que el gusano está ahí por la simple razón de que le agrega un saborcito extra, y nada más. Por ejemplo, la especialidad de la casa lo incluye, y la mezcla de sabores entre el animalito y el toque amaderado adquirido al almacenarse en barricas de roble, lo convierte en algo delicioso.

Con respecto al almacenamiento, como nos comentó nuestro nuevo amigo al mismo tiempo que servía un vasito tras otro, los mezcales son reposados (o jóvenes) hasta que tienen 11 meses de añejamiento; a partir de ese punto se les llama añejos. ¡Hay de distintas edades, y cada uno tiene su encanto! y aunque el sabor varía dependiendo de su edad, todos conservan un exquisito vaho a madera y tabaco, entre ellos el clásico mezcal de pechuga; se le llama así porque al interior viene un pedacito de agave al que se llama así precisamente, "pechuga" (nada que ver con mi ignorante idea de que lo guardaban con una pechuga de pollo...sí, así de puñetas estaba respecto al tema). Su sabor es más suave que el del resto de sus compañeros, a pesar de su imponente 55% de alcohol, que supera el 38% que tienen en promedio los demás mezcales.




Dos de las estrellas en la carta de Mezcal Chahue son el Espadín, un reserva especial de tono aperlado que se obtiene cuando el agave ya tiene una edad idónea de entre 7 y 10 años. Cuando le ha llegado la hora, los jimadores le cortan las "espaditas" (u hojas) y queda el corazón en forma de una piña. El otro es el Tobalá, que tiene su origen en el mismo agave espadín, pero en estado silvestre. Es tan bueno que incluso tiene propiedades medicinales, pues se dice que con un trago largo acompañado de limón, la carraspera te hace los mandados y tu esófago queda limpiecito. ¿Será?

Mientras destapo una botella con el pretexto de aclararme la garganta, los invito a visitar Mezcal Chahue, disfrutar la amena plática de los chicos que atienden el lugar mientras se les va subiendo el calor al rostro con cada una de las probaditas, al tiempo que experimentan una deliciosa sensación de torpeza...y sienten cómo les empieza a gruñir la panza, porque sí, el mezcal es también un excelente aperitivo. No se queden con las ganas y llévense una botella a casa; los precios van de los 250 a los 1,600 pesos, así que para todos los bolsillos hay. El chiste es, como siempre, disfrutar algo distinto que nos saque de la cotidianidad, así que véanlo como una inversión y emborráchense bonito.




Esa noche, después de tomarme todas estas muestritas, fuimos a cenar algo delicioso, como es costumbre en tierras oaxaqueñas. Les presumiré en el próximo post uno de los atascones más ricos que me he dado en todo el año, pero mientras...¡salud! porque para todo mal, mezcal; y para todo bien, ¡también!







Now Playing: Mezcalito - Lila Downs


Saludos Enfermos.


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