sábado, enero 28, 2017

Un paseo por El Pasaje, Bazar hecho en México...¡y muy bien hecho!


Fotografía: El Pasaje Bazar


El otro día paseaba con Hilda por Madero cuando notamos El Pasaje, Bazar hecho en México, ubicado en el número 6 de ese corredor peatonal. Entramos a curiosear para pasar la tarde y fue muy agradable ver la cantidad de productos nacionales que distintos diseñadores ponen al alcance del público. Algunos puestos ofrecen chocolate, otros, nieves; Hilda vio uno más que vende cerveza, atendido por dos chicas, dos niñas y un chavito. LeMalta, se hace llamar la empresa. Apenas me acerqué cuando una de las niñas se me plantó a un lado, cerveza en mano, y empezó a explicarme sus ingredientes y sabor; y no había  terminado ella cuando, por el otro costado, el niño hizo lo mismo con una variedad de cerveza diferente.

Más allá de mi gusto por conocer cosas nuevas y la pasión que me despierta la cerveza artesanal, me conquistó la forma en que estos chicos venden su producto. Prácticamente se saben la ficha técnica de cada chela y te la dicen de corrido, sin equivocarse. Además, su corta edad (luego supe que tienen 11 años y son trillizos), lo guapitos y carismáticos que resultan y la forma en que les brillan los ojos cuando concretan una venta, terminan por conquistar a cualquiera; fue por eso (y no por mi alcoholismo, debo aclarar) que aunque me ofrecieron combos de tres y seis cervezas decidí llevarme ocho, que eran todas las variedades que tenían ahí.




Esas ocho chelas se dividen en dos categorías, de cuatro cervezas cada una. La primera son Los cuatro jinetes del Apocalipsis, y la segunda, una selección de chelas inspiradas en temas relacionados con la ciudad de Querétaro. De los jinetes, el de la Conquista está suavecito pero rico con su ligero sabor a manzanilla y el de la Muerte trae un picor habanero un tanto irritante que no permite disfrutarla al 100%; sin embargo, al quite salen, montando sus briosos corceles, el de la Guerra y el del Hambre. El primero, picoso como su compadre mortuorio, cambia el agresivo sabor del habanero por uno más dócil a chipotles secos, perfecto para acompañar una buena ración de espaldilla. El segundo, con sus toques de cacao tostado, hizo perfecta mancuerna con el pastel de chocolate que me estaba cenando en ese momento.


Las queretanas...¡esas se cuecen aparte! La Huapango tiene un sabor ligero a cáscara de mandarina; la Bernalina trae notas de mango, maracuyá y guayaba que le dan un frescor inusitado; la Misiones, ya entrando en terrenos de las oscuras, derrocha un delicioso tufillo a cacao tostado, y la Ruta 57, más morena aún, embelesa con su sabor potente y cremoso a café y chocolate amargo.




Claro que no todo es "Salucita, compadre"...también hay ropa de muy buena calidad y a un precio muy amigable si tomamos en cuenta que el diseño y la fabricación de las prendas es original de cada marca, lo que da un valor agregado a las prendas porque, si busco originalidad, comprando aquí es menos probable encontrarme a alguien usando la misma playera que sí hubiera comprado en alguna de las "renombradas" tiendas que llenan los centros comerciales. Por ejemplo, Hilda se compró este bonito vestido de $400.00 de la marca Mexica Bazar, hecho con algodón de alto gramaje y que, no lo digo porque sea mi novia, se le ve con madre:




También compró esta playera con PVZ Latino y, de hecho, me animé con una nada más por el puro gusto de agregar algo más a mi colección de cosas beatleras:




Además de por los bonitos diseños, decidimos comprar ahí porque PVZ Latino dona el 25% de sus ganancias para albergues de perros y gatos, así que nos encantó pagar 300 pesitos por las dos playeras y, de paso, apoyar a una buena causa.

Después de eso me fui como hilo de media: encontré más adelante, en Los Hipersensibles T-Shirts, una bonita promoción de "Una por 150, dos por 200", este par que bien puede completar mi outfit con un toque sobrio, pero muy creativo:




Me salió también al paso un Batman prehispánico super bien hechecito por Karani Art, que no me costó más de 300 morlacos (como dice la chaviza). Es un precio muy razonable si tomo en cuenta el gramaje del algodón y la calidad del estampado, así que con eso cerré mis compras de ese día. Y pensar que solo queríamos matar el rato...




¿Cómo ven, se les antoja? Vayan a dar una vuelta para ver si encuentran algo que les guste; Pasaje Bazar es una excelente opción ahora que está de moda, gracias a Mr. Donald Trump, eso de consumir productos mexicanos de excelente calidad. ¡Dense! y me presumen qué compraron.




Now Playing: Band on the run (stripped down) - Paul McCartney


Saludos Enfermos.

jueves, enero 12, 2017

Breves reflexiones causadas por El ingenioso hidalgo don Quijote de La Mancha


¡Por fin terminé de leer El ingenioso Hidalgo don Quijote de La Mancha! Creo que lo empecé hace seis o siete meses y nada más no le veía fin, hasta hace un par de noches que me armé de valor para chutarme las últimas 30 páginas en la comodidad de mi sillón, bajo riesgo de quedarme dormido. Las otras 623 las leí todas en mis trayectos casa-trabajo-casa, y sumando la cortedad de esos espacios con la complejidad del texto y el volumen del libro, creo que no hice tan mal tiempo.

De cualquier modo, fue un placer leerlo, aunque fuera a pausas. Una vez que se le toma ritmo, don Quijote se convierte en un ameno maestro, y esto lo digo pasando totalmente de cualquier intento de sesudo análisis —para el que ni tengo ganas ni estoy lo suficientemente calificado—. Lo más valioso que aprendí de Alonso Quijano, Sancho Panza y la rica gama de personalidades que Miguel de Cervantes Saavedra plasmó en su obra máxima es que, para transitar por esta vida sin perder la cordura, es necesario (paradójicamente) estar un tanto loco; ser consciente de lo que se es, y mantener eso bajo control.

Reafirmé que, eventualmente, requiero salirme del guión marcado por la rutina y la costumbre; necesito inventarme una aventura, alguna nueva emoción aderezada por una nueva Dulcinea del Toboso (que, ojo, no necesariamente debe tomarse literalmente como una mujer; bien puede ser una meta, un aliciente) que me haga cometer locuras, que espolee a la motivación con forma de Rocinante, que me haga ir a enfrentar al león enjaulado del hartazgo y caer en la cueva de Montesinos donde habita lo más sórdido y fantasioso de mi personalidad.

Supongo que eso es lo que hacemos los locos funcionales: andar por ahí enfrentando ejércitos de ovejas y decapitando odres, rescatando a falsas doncellas que no nos necesitan para nada, atesorando reliquias que no resultan ser más que basura para después, cansados de jugar, regresar a la cordura en nuestra zona de confort. Siempre podemos deshacer el encantamiento, ponerle un alto antes de que nos consuma totalmente y nos lleve a un punto sin retorno.

Por eso, queridos tres lectores, les comparto este mínimo fragmento en que don Quijote, justo en el medio de su locura, deja de ser un patético soñador y admite, ante Sancho, ante sí mismo y ante el lector, que mantiene el control sobre su monstruosa quimera, aunque a ratos ésta parezca sorberle febrilmente el seso. El momento en que se planta gallardo, más firme que cuando embistió a los molinos, escudo en una mano y lanza en la otra, para dar una muestra de lo sencillo que es cruzar la línea entre la gris realidad y la colorida fantasía.





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Así que, Sancho, por lo que yo quiero a Dulcinea del Toboso, tanto vale como la más alta princesa de la tierra. Sí, que no todos los poetas que alaban damas, debajo de un nombre que ellos a su albedrío les ponen, es verdad que las tienen. ¿Piensas tú que las Amariles, las Filis, las Silvias, las Dianas, las Galateas, las Fílidas y otras tales de que los libros, los romances, las tiendas de los barberos, los teatros de las comedias, están llenos, fueron verdaderamente damas de carne y hueso, y de aquellos que las celebran y celebraron? No, por cierto, sino que las más se las fingen, por dar subjeto a sus versos y porque los tengan por enamorados y por hombres que tienen valor para serlo. Y así, bástame a mi pensar y creer que la buena de Aldonza Lorenzo es hermosa y honesta; y en lo del linaje importa poco, que no han de ir a hacer la información dél para darle algún hábito, y yo me hago cuenta que es la más alta princesa del mundo. Porque has de saber, Sancho, si no lo sabes, que dos cosas solas incitan a amar más que otras, que son la mucha hermosura y la buena fama; y estas dos cosas se hallan consumadamente en Dulcinea, porque en ser hermosa ninguna le iguala, y en la buena fama, pocas le llegan. Y para concluir con todo, yo imagino que todo lo que digo es así, sin que sobre ni falte nada; y píntola en mi imaginación como la deseo, así en la belleza como en la principalidad, y ni la llega Elena, ni la alcanza Lucrecia, ni otra alguna de las famosas mujeres de las edades pretéritas, griega, bárbara o latina. Y diga cada uno lo que quisiese; que si por esto fuere reprehendido de los ignorantes, no seré castigado de los rigurosos.

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¿Se les antoja disfrutar el libro y dejar suelto a su loco interior, para ver qué párrafos les trae a su regreso? Denle play a la rola...





Luego, entren aquí para leer la primera parte, y aquí para la segunda.

Por cierto, no esperen encontrar la mamada esa de "Si los perros ladran es señal de que estamos avanzando". No existe tal cosa en este libro, neta, no lo abran con esa intención. Es más, si les da flojera leerlo no hay pedo; pueden decir que sí lo leyeron y no la encontraron, o que dieron con este artículo en que el autor, todo buena onda, les avisó sobre semejante barrabasada para que no hicieran el ridículo como tantos otros que se han llenado la boca afirmando lo contrario.

De nada.






Saludos Enfermos.


domingo, enero 08, 2017

Target 2017



¡Año nuevo, bríos nuevos! con todo y que no he descansado desde agosto. Los últimos cinco meses del 2016 fueron vertiginosos en cuanto a trabajo se refiere, ya que tuve la genial idea de tomar un segundo empleo y ahora trabajo siete días a la semana. No me arrepiento, aunque los primeros dos meses me pegó bastante el no tener ni un descanso y perder la oportunidad de convivir con mi familia, novia y amigos tanto como estaba acostumbrado; también mi lista de metas para el 2016 se vio afectada, pero vamos, no es que haya estado tan mal: 4 de 10 cumplidas. Con todo, este año quiero ser más realista y me plantearé solamente ocho metas, para echarle todos los huevos y mejorar mi efectividad. Así que, como ya es tradición en este blogcito, viene de ahí:


1.- No abandonar este blog. Gracias a lo que mencioné de los dos empleos, durante los últimos meses he tenido una frecuencia de publicación trisemanal, lo que no me gusta ni tantito. Quiero volver a tener por lo menos un artículo listo por semana, que sería muy triste seguir dejando de lado algo que me gusta tanto. Por lo pronto, este es el primer post, correspondiente a la primera semana del año. Voy bien.

2.- Subir mi ritmo de lectura. Ya retomé el hermoso hábito de perderme entre los distintos mundos que ofrece la literatura; ahora el pedo son los escasos tiempos libres que tengo para dedicar a ese placer. Por ejemplo, estoy leyendo El ingenioso Hidalgo don Quijote de la Mancha desde agosto (creo) y es la fecha en que no lo he terminado. Puedo decir en mi descargo que se trata de una edición especial que incluye las dos partes de la obra maestra de Cervantes, un prólogo mamonamente largo y hasta los permisos que se le pidieron al rey para imprimirla (no es broma), pero de todos modos no es pretexto. ¡A rematar esas 40 páginas que faltan, y a lo que sigue!

3.- Mantener mi buen status crediticio. Todavía no parpadean los focos rojos, pero ya saben cómo es esto: entre más crédito tienes, más gastas...y no quiero que las deudas se coman lo que poco a poco voy ahorrando. Hay que pegarle con tubo a esa tarjeta.

4.- Ahorrar. La cosa va bien, pero puede ser mejor.

5.- Ejercicio. Solo puedo decir algo: ¡ya estoy bieeeeeeeen pinche gordo! Pero tiene solución; todo es cuestión de disciplinarme para dormir a más tardar a media noche, ajustar mis horas de sueño y levantarme a las 6 de la mañana para darle con ganas.

6.- Operarme de la vista. Otra vez, los dos empleos haciendo de las suyas...ahora no tengo tiempo para operarme, o mejor dicho, el poco tiempo libre que tendré en 2017 me gustaría más emplearlo  en irme de vacaciones o simplemente quedarme en casa sacándome la pelusa del ombligo, que atado a una cama sin poder siquiera ver porno...pero es necesario. Ya no quiero tener esa mierda de lentes pegada a la jeta.

7.- Más disciplina. Mi porcentaje de tareas cumplidas bajó del 83.89% conseguido en 2015, a 80.10% durante 2016; hay que recuperar el buen paso. Esta meta es clave para motivarme a cumplir todas las demás.

8.- Retomar el control sobre mi tabaquismo. Este año sí me pasé de rosca con el taco de cáncer...sigo sin fumar cuando está mi sobrinita, pero el stress me está pasando factura, y no solo al bolsillo. Ya no me animé con el cigarro electrónico porque no sabe a ni madres, así que podría optar por tabaco orgánico (no, no me estoy volviendo hipster, es solo que viene limpio de los pinchemil químicos que traen los cigarros industriales) y armar mis propios cigarros, lo que me quitaría tiempo, me daría hueva y podría ayudar.


¡Y ya! Ocho es un buen número, así que creo poder con eso. Ya les contaré dentro de un año qué tal me fue, y mientras, si también se pusieron metas para este año, ¡platíquenmelas en los comments! espero que las cumplan y en enero del 2018 estemos de nuevo por acá, presumiendo éxitos.




Now Playing: Surf medley - Junior Brown


Saludos Enfermos.