viernes, mayo 11, 2018

Un pedacito de la tradición titiritera de los Rosete Aranda @Zacatecas


Cuando hice el post sobre la enorme colección de máscaras que alberga el Museo Rafael Coronel, omití a propósito hablar de ciertos habitantes muy peculiares de este recinto.




No sabía exactamente qué podía haber de especial en ellos; sólo pensé que daban para un artículo aparte, quizá sugestionado por el morbo que sentí al entrar en la sección que ocupan dentro del museo, oscura a excepción de una ligera iluminación dirigida específicamente a cada uno de ellos. Sus rostros, sonrisas y atuendos, sin duda, atraparon mi atención.

Hoy, a meses de haber hecho estas fotos, me di un tiempito para sentarme a rascar con calma entre la info básica que ofrece la galería y lo que pude encontrar en Internet. ¡Su historia es sorprendente!



La Empresa Nacional Mexicana de Autómatas Hermanos Rosete Aranda surgió en Huamantla, Tlaxcala, donde cuatro hermanos titiriteros (los Aranda) alcanzaron el éxito gracias a los más de 5,000 títeres que, función con función, hacían las delicias de chicos y grandes a través de contenido que abarcaba desde obras de la Literatura Universal hasta la representación de tradiciones y leyendas mexicanas; de temas didácticos y educativos para los peques hasta situaciones más espinosas, llenas de crítica política y social. La variedad alcanzaba para todos los que quisieran disfrutar el espectáculo, y la gente los amaba por eso.

Tal fue su fama en aquellos años de la Guerra de Reforma, que incluso el presidente Juárez quedó maravillado con su trabajo y los invitó alguna vez a montar su espectáculo en Palacio Nacional; fue más o menos en ese tiempo que una de las hermanas Aranda, María de la Luz, hizo click con un señor llamado Antonio Rosete, formaron una familia y tuvieron cinco chamacos que, al crecer, consolidarían la compañía y la llevarían por buen rumbo hasta pasada la primera década del siglo XX, en que comenzó a ir a pique y fue comprada por Carlos Vallejo Espinal, quien la renombraría como Teatro Carpa Rosete Aranda, Empresa Carlos V. Espinal e Hijos.


Como todo por servir se acaba o termina devorado por el inclemente paso del tiempo, la modernidad y la consecuente llegada de otras formas de entretenimiento como la televisión envió a los títeres a cajones viejos olvidados en polvorientos rincones, donde se mantuvieron durante décadas hasta que Sergio Arturo Montero, restaurador especializado del INAH y de quien se puede conocer parte de su ilustre trayectoria haciendo click aquí, les devolvió un poco de vida.

El frenético ritmo de vida y la cultura de consumo express que dominan nuestra cotidianidad dificultan que se les pueda apreciar de forma justa. En palabras del señor Montero, "Una marioneta se convierte en un simple muñeco cuando se instala en una vitrina", y tiene toda la razón; no basta con su distinción como Patrimonio de la Nación en la década de los 90´s, hace falta llevarlos de nuevo a los escenarios. Mientras ese momento llega (si es que llega), habrá que contentarnos con apreciarlos en los distintos museos que, a lo largo de nuestro país, nos ofrecen la oportunidad de volver en el tiempo y tratar de adivinar cómo sería estar frente a los talentosos titiriteros que entretenían a los mexicanos de esa época.


Más fotos, aquí.


Además del Museo Rafael Coronel, está el Museo Nacional del Títere Rosete Aranda, en la ciudad que vio nacer a la compañía, creado en 1991; el Museo Casa del Títere Marionetas Mexicanas de la capital poblana; el Festival Internacional de Títeres Rosete Aranda, también efectuado en Huamantla; el Centro Cultural Alfín Rosete Aranda de la #CDMX,  y en el Centro Nacional de Conservación y Registro del Patrimonio Artístico Mueble, también ubicado en Chilangolandia.

No sé a ustedes, pero a mí se me antoja ir a estos recintos culturales para ampliar mi colección de títeres; si conocen algún otro que no esté en la lista, por favor no dejen de pasarme el dato en los comments de este post, que disfruto mucho andar por ahí curioseando. Prometo traer un montón de fotos.






Saludos Enfermos.


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